lunes, 24 julio 2017
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Domingo dueño de Peralada

  • Director musical: Jesús López Cobos. Voces: Plácido Domingo y Virginia Tola. Orquesta de la Comunidad Valenciana. Auditorio Jardines del Castillo de Peralada. 1-VIII-2011.

La participación de Plácido Domingo en este XXV aniversario del Festival de Castell de Peralada no defraudó. La expectación era máxima. El concierto, rescatado de la temporada lírica del Palau de les Arts de Valencia, había sido modificado para añadirle una vertiente más operística, en la que Domingo afrontó algunas de las páginas más exigentes de su doble faceta actual como tenor y barítono. Aunque primero, Jesús López Cobos y la joven y excepcional Orquesta de la Comunidad Valenciana, sin duda la mejor formación operística española, pusieron el listón alto al interpretar con gran excelencia la obertura de «Il Barbiere di Siviglia» de Rossini. Plácido destacó por un emotivo e impactante «O, Souverain» de «Le Cid» de Massenet con el que arrancó los primeros bravos. Su interpretación de «E lucevan le estelle» de «Tosca», después de un preludio orquestal de ensueño, confirmó que a pesar de sus 70 años y al medio siglo de carrera, consigue dotar a cada personaje con una vitalidad, entrega, pasión y medios vocales excepcionales. Pero al llegar el turno del aria «Nemico della patria» de «Andrea Chénier», uno empieza a dudar sobre sus límites, ya que su interpretación, con dicción soberbia, fraseo excepcional y emocionante entrega, consiguió que gran parte del público empezase a vitorearlo y a golpear con los pies sobre el suelo de madera produciendo ese rumor que sólo consiguen los grandes en el Festival.

Domingo estuvo acompañado por la soprano argentina Virginia Tola, quien asumió también un exigente programa. El repertorio español se vio enriquecido con dos piezas orquestales a cargo de un López Cobos inspirado y una Orquesta excepcional por su calidad, recreadas también por Nuria Pomares, quien tocó las castañuelas con gran talento. Cantó «Madrileña bonit, de Sorozábal Plácido, y «De España vengo» o la «Canción de Paloma» Tola. El público salió encantado, después de numerosas propinas.

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