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Marte fue un planeta mucho más húmedo de lo que creíamos

El análisis de un meteorito sintético desvela que se produjeron grandes inundaciones que cubrieron buena parte de su superficie.

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Jorge Alcalde. 

Tiempo de lectura 4 min.

07 de marzo de 2017. 02:07h

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Jorge Alcalde.  8/3/2017

Cuando estudian la historia lejana del planeta Marte, los científicos tienen que enfrentarse a una extraña paradoja. Por un lado, parece cada vez más evidente que el planeta rojo debió de ser en algún momento de su evolución un mundo húmedo. De hecho, puede que contara con fuentes enormes de agua fluyendo por su superficie. Pero, por otro lado, parece que todo ello ocurrió hace mucho, mucho tiempo, cuando el Sol brillaba un tercio más pequeño de lo que es ahora y, por lo tanto, no emitía suficiente calor como para mantener el agua en estado líquido. ¿Tuvo el planeta sólo agua helada o llegó a experimentar las bondades de un gigantesco deshielo?

La paradoja de Marte puede estar ahora más cerca que nunca de resolverse. Un equipo de investigadores del Lawrence Berkeley National Laboratory y de la Universidad de Nevada ha propuesto un nuevo modelo de evolución marciana que implica que el planeta fue mucho más húmedo de lo que hasta ahora hemos pensado. De hecho, debió de vivir grandes inundaciones que cubrieron buena parte de su superficie.

Para llegar a tal conclusión, los científicos no han visitado el planeta, no han medido muestras de él extraídas ni han mandado una sonda espacial preñada de robots. Han utilizado un modelo sintético de un meteorito marciano.

En concreto han diseñado un modelo a escala de un supuesto meteorito marciano y han buscado en él restos minerales que indiquen la presencia de agua. En concreto, han trazado huellas de un mineral rico en hidrógeno llamado whitlockita. Este mineral fue descubierto en 1940 y se conoce que tiene una versión no terrestre, más conocida como merrilita. La merrilita está presente en algunos meteoritos que nos llegan de Marte y siempre da muestras de haberse originado en ambientes muy secos. ¿Cómo es posible que un planeta supuestamente húmedo arroje rocas tan deshidratadas al espacio? ¿Es que se ha producido algún cambio físico por el camino o simplemente significa que, por mucho que nos empeñemos, Marte no contuvo agua?

Los expertos han usado whitlockita terrestre –nuestra versión del mineral– para simular algunas condiciones marcianas y tratar de dar respuesta a esa pregunta. Por ejemplo, la han comprimido para generar las mismas fuerzas que podrían haberse activado tras un impacto que provocara que parte del suelo de Marte se desgajara en forma de meteorito llegado a la Tierra. Sometida a esas condiciones, la whilockita se puede convertir en un mineral mucho más deshidratado y formar merrilita. Al menos eso es lo que demuestra el estudio en rayos X del producto rocoso resultante.

En otras palabras, la seca merrillita pudo haber sido en el pasado roca rica en hidrógeno y quizás bañada por las aguas de un océano. Según ha declarado Oliver Tschauner, uno de los firmantes del trabajo, «si una mínima parte si quiera de la merrillita encontrada en los meteoritos marcianos fue en su origen roca más húmeda, eso cambiaría radicalmente todos nuestros cálculos sobre la cantidad de agua que pudo albergar el planeta».

El experimento ha logrado generar en una roca terrestre la presión y temperaturas propias de un impacto de un asteroide sobre un planeta, como los cientos de impactos que debió sufrir Marte y en los que se produjeron restos fragmentados de roca, expulsados a tal velocidad, que pudieron llegar a nuestro planeta. Pero, en este caso, lo ha reproducido durante un lapso de tiempo muy pequeño para que pudiera ser observado en laboratorio. La roca fue impactada durante 100 milmillonésimas de segundo (100 veces menos de tiempo de lo que duraría un impacto real). Los experimentos mostraron una conversión parcial de la whilockita en merrilita. Si se hubieran mantenido las condiciones más tiempo, la conversión habría sido total.

Muchos de los meteoritos marcianos que han llegado a la Tierra parecen haber sido originados entre hace 150 y hace 586 millones de años y proceden en gran medida de una misma región marciana. Puede que fueran generados por un impacto que extrajo material de hasta un kilómetro de profundidad del suelo marciano. Pero aún así no son representativos de las condiciones en las que se encontraba el planeta. Con esta nueva teoría, que en parte desacredita al registro de meteoritos como un medidor fiable de las condiciones de agua marciana, se abre la posibilidad de que el planeta fuera mucho más líquido de lo que hasta ahora hemos pensado. O, como han querido expresar algunas voces expertas, que «estemos más cerca que nunca de descubrir si Marte alguna vez fue habitable».

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