El pueblo en el que todos los vecinos son sospechosos de un crimen satánico

Un niño de 11 años fue violado y descuartizado vivo en noviembre de 2017 durante un ritual en busca de la juventud y la virilidad

Marito
MaritoArchivo

Marito Agustín Salto, vivía en la localidad argentina de Quimilí. El 31 de mayo de 2016, poco después de las tres de la tarde, le dijo a su madre que había quedado con un amigo para ir a pescar a un descampado cercano a una presa en el que se acumulaba agua. Cinco horas después, su madre fue a buscarlo porque no había regresado. Cuando llegó al descampado, sólo encontró su bicicleta, una tabla de madera con un anzuelo casero y un cubo de plástico. Pero no había rastro de Marito, según desvela el diario "Clarín".

Esa misma noche, el pueblo se movilizó para localizarlo, pero todo fue muy caótico. La familia considera que todo se hizo mal: no le preservó la escena, no se cerraron carreteras y no se buscó por las zonas de vegetación.

El 2 de junio por la mañana, un granjero vio que en un camino vecinal había un perro con algo en la boca. Cuando se acercó, presenció una escena que no podrá olvidar. Lo que el animal trasladaba con su boca era el torso de Marito. Poco después, los investigadores encontraron en una zona cercana una serie de bolsas de basura con otras partes del cuerpo del niño y con su ropa.

La autopsia determinó que el menor tuvo una muerte horrible. Marito murió desangrado y fue descuartizado en vida, pero antes lo estrangularon y abusaron sexualmente de él. El crimen se produjo entre 30 y 36 horas después de su desaparición y los forenses encontraron dos muestras de ADN en su cuerpo y en su ropa interior.

Los perros de los investigadores lograron a finales de noviembre de 2017 seguir un rastro hasta la presa. Allí, sobre una montaña de basura quemada encontraron una cartera con un papel manuscrito que decía “Familia dividida todos los días pesca el chango (preadolescente) sale solo siempre a la tarde”. en la parte de atrás había un triángulo rojo rodeado de las palabras "Poder”, “gobierno”, “riqueza”, “sacrificio” y un círculo con el nombre del niño.

La cartera pertenecía a Miguel Jiménez, de 60 años, conocido como "el terrible" por su fama de hombre violento, que tenía amistados en círculos policiales, políticos y judiciales. Durante los primeros días estuvo cerca de la familia,y participó en las tareas de búsqueda. Cuando los agentes acudieron a registrar su casa, encontraron un pequeño altar con una imagen de San La Muerte, botellas, cigarrillos, chorizos y otras ofrendas... y una imagen de Marito.

La investigación de la jueza determino que Jiménez y otros 10 acusados participaron en un rito satánico en busca de la juventud y virilidad. Pero en el pueblo están convencidos de que se trató de una trama en la que están implicadas personas vinculadas al narcotráfico.

Durante el juicio, la defensa indicó que Jiménez estaba en la capital el día de la desaparición de Marito. Además, se pudo corroborar que los seis papeles manuscritos localizados durante la investigación habían sido escritos después del brutal asesinato. Además, en una de las casa de Jiménez se encontr mucha sangre pero no se pudo encontrar el ADN del menor.

Los meses siguientes fueron terribles. Los vecinos no dejaban a sus hijos salir solos, las grabaciones de las cámaras de seguridad desaparecieron, el juez del caso fue destituido por un escándalo de fraude fiscal. Las dudas surgieron. Los indicios eran muchos, pero no había pruebas definitivas. En una decisión sin precedentes, la justicia dictaminó en octubre del año pasado cotejar el ADN de todos los vecinos varones del pueblo para cotejarlos con las dos muestras de semen encontradas en el cuerpo de Marito. Superada la resistencia inicial, los investigadores lograron reunir 4.500 muestras de Quimilí y de dos municipios cercanos.

De momento, no se conocen los resultados de las pruebas, que están buscando a los responsables o si alguna de las muestras pertenece a algún familiar de los criminales. Mientras tanto, todo son recelos en Quimilí. Algunos vecinos creen que están dilatando todo el proceso para demostrar que se están destinando muchos recursos para nada. Otros siguen luchando por encontrar la verdad. el juicio se celebrará el año que viene. A día de hoy, todos son sospechos del brutal asesinato del pequeño Marito.