Exposición
Víctor Fernández

Los robots se hacen con el museo

CosmoCaixa dedica una exposición a la relación entre los humanos y estas máquinas

Puede parecer ciencia-ficción, nos puede sonar a una realidad que todavía es lejana y que podría sonar a alguna saga intergaláctica. Pero los robots son una realidad, una herramienta en muchos casos fundamental para no pocos usos prácticos, aunque también pueden tener un empleo lúdico. Su historia no es tan reciente como nos pensamos sino que se remonta a hace 2,6 millones de años.

Esto es lo que se cuenta en una interesante exposición que puede visitarse estos días en CosmoCaixa Barcelona y que nos invita a viajar por pasado, presente y futuro de estos artefactos soñados por escritores como Isaac Asimov. La búsqueda de esa inteligencia artificial queda aquí puesta de manifiesta con todo tipo de máquinas, algunos ya vinculados a nuestra vida cotidiana.

La exposición nos demuestra que estos artefactos ya estaban en el imaginario de las civilizaciones antiguas en las que se soñaba con crear algo parecido a humanoides, los mismo que aparecen en viejas leyendas y en textos filosóficos, aunque tardarían en materializarse bastante tiempo.

La palabra robot proviene de la voz checa medieval «robota» con la que designaba los dos o tres días a la semana que los siervos trabajaban gratis para el poderoso señor feudal. Por otra parte, la forma actual «robot» fue por primera vez empleada en la obra de teatro «R.U.R.» (1920), del autor checo Karel Capek. Ahora robot ya se ha convertido en una palabra universal que no merece traducción y que se emplea para hacer referencia a «máquina humanoide o artefacto automatizado».

La muestra nos permite conocer cómo algunos robots fueron primero compañeros de distracciones, autómatas con los que se podía divertir el público de principios del siglo pasado. Son también los robots el tema hasta de juegos de mesa, de series y películas populares de ciencia-ficción, además de cómics o libros. Sin embargo, a partir de 1930 se convierten en una de las aplicaciones más importantes de la industria, como sucede cuando la industria emplean la palabra robot para hablar de sus productos, es decir, de máquinas de café, aspiradoras o cámaras fotográficas.

La exposición en CosmoCaixa también se reflexiona sobre la posibilidad de comparar a los humanos con estas máquinas. Para ello hay que remontarse a los siglos XVII y XVIII cuando Descartes y Leibniz pusieron en marcha nuevas concepciones sobre lo que es el ser humano. En este sentido, sostenían que funcionamos gracias a principios humanos, hasta el punto que somos máquinas creadas por Dios. En el siglo XIX, en plena etapa de revolución industrial, la ciencia ya comparaba al cuerpo humano con una máquina de vapor. Ya durante la Primera Guerra Mundial, hombres y mujeres se sintieron como una pieza de lo que era una maquinaria de grandes dimensiones, lo mismo que sería denunciado en clave cómica por Chaplin en «Tiempos modernos».

En la muestra podemos ver de cerca numerosas máquinas. Entre ellas destaca Bestic, un robot que se emplea para alimentar a pacientes que han sufrido alguna parálisis. Los robots «Hand of Hope», es decir «mano de esperanza», ayudan a aquellos que han padecido algún problema cerebral gracias a un sistema que capta las ondas cerebrales, las interpreta y es capaz de mover los dedos.

Más de uno quedará impactado con un dinosaurio de animación electrónica con un enorme realismo tanto en sus formas, textura y en sus movimientos. También tenemos en la exposición robots destinados a desactivar bombas o aquellos que se destinan a explorar los abismos marinos. Igualmente sorpendente es el corazón robótico que se ha implantado a algunos pacientes con problemas cardíacos.

Pero el visitante también podrá interactuar con estas máquinas. En este sentido, en la exposición se puede hacer una partida con ellos de «Memory», el popular juego de memoria, e, incluso, a un tres en raya. Y la partida no es fácil porque estos artefactos están muy bien programados.

La exposición es una coproducción entre el Museo Federal de Seguridad y Salud en el Trabajo y la Industria de Alemania DASA (Dortmund), el Parque de las Ciencias de Granada y la Fundación Bancaria La Caixa.