Que la tierra nos sea leve, Julio

El médico y expolítico Sebastián Martín Recio rinde homenaje a Anguita recordando la época dorada de IU

Detalle del féretro con los restos mortales de Julio Anguita, adornado con tres flores del color de la bandera republicanaRafa AlcaideEFE

En 1982, el PCE obtuvo sólo cuatro diputados, a punto estuvo de desaparecer de las Cortes Generales. Encendidas todas las alertas, dimitido Santiago Carrillo -cediéndole el relevo a Gerardo Iglesias-, el Partido no levantaba cabeza. Fue en Andalucía donde el PCA, en 1984, tras su debacle también en 1982, con una propuesta llamada “Convocatoria por Andalucía” liderada por Julio Anguita, consiguió un revulsivo social importante. Se incorporaron centenares de compañeros independientes y la organización comenzó a revitalizarse. Julio Anguita traía un ADN en sus propuestas sobre tres principios muy básicos: Alianzas amplias en base a programas elaborados colectivamente y factibles en lo real; ética y honestidad como líneas rojas indiscutibles y organización, en consecuencia, plural y diversa. Su objetivo, la llamada “triple alternativa”: de gobierno, de estado y de sociedad. Y se creó, en 1984, -todavía no existía IU- el llamado “gobierno en la sombra”. Se trataba de un grupo de compañeros y compañeras, donde cada cual representaba un área de elaboración correspondiente a una parcela del gobierno andaluz. Ahí es donde personalmente me encuentro con Julio Anguita, formando parte de su primer “equipo de gobierno” como coordinador del área de salud. Participación colectiva y alternativas sociales y de gobiernos. Así comenzó la remontada. Ya eran notorias en 1984 las políticas pragmáticas y neoliberales de los gobiernos del PSOE que, tras su llegada al poder, no llegaron a tomar ninguna gran medida reformadora sin el consentimiento de tres importantes poderes fácticos: la banca, la Iglesia y el Ejército. Y “cantó la gallina” en 1985, cuando en su XXX Congreso se aprobó la permanencia de España en la OTAN, contraviniendo así otra de tantas promesas realizadas anteriormente. El clamor pacifista, anti Otan, y el desengaño de las políticas neoliberales del PSOE, conformaron con el apoyo inicial del PCE una plataforma amplia, plural política e ideológicamente, diversa y abierta socialmente. Un movimiento social y político llamado IU. En Andalucía se llamó Izquierda Unida-Convocatoria por Andalucía, quedando marcado así su sello de nacimiento, que así fue de la mano de Julio Anguita. Nombre hoy prácticamente abandonado por los dirigentes andaluces que simplemente la llaman “IU Andalucía”, como si fuera una franquicia estatal en nuestra tierra. Con Julio Anguita, el PCE salió del agujero en el que estaba y dio fuerza y luz, junto a otros partidos como el PASOC, Izquierda Republicana, el PCPE y más tardes los Verdes en Andalucía, a una Izquierda Unida transformadora. Además de su liderazgo, de su personalidad y su capacidad política, lo más relevante fue la propuesta alternativa y el método participativo. Ambos conceptos forman parte de una seña de identidad que se ha ido desvaneciendo y de seguir así, alejados de aquella línea emprendida, IU desaparecerá en la práctica real. Y diremos todos de nosotros mismos, como organización perdida, “…que la tierra nos sea leve”.