Un jurado popular declara culpable al joven acusado de matar a su madre en Alcalá de Guadaíra

En el momento de los hechos el matricida confeso se encontraba afectado por un trastorno ansioso depresivo

Un jurado popular ha declarado culpable al joven acusado de matar a su madre en Alcalá de Guadaíra (Sevilla) y ha considerado probado que sufría un trastorno que mermaba su capacidad de entender o querer hacer lo que estaba haciendo cuando causó “intencionadamente” la muerte a su progenitora. El magistrado-presidente del Tribunal del Jurado ha dejado este viernes visto para sentencia el juicio contra H. W. V., para quien la Fiscalía, que en la última sesión de la vista oral rebajó de veintidós a once años de cárcel la petición de condena, ha ratificado esa pena por un delito de asesinato con la agravante de parentesco y la atenuante muy cualificada de alteración psíquica tras oír el veredicto.

También lo ha hecho la defensa, que previamente ya se había adherido a la postura del Ministerio Público después de que afrontase el juicio con una solicitud de cinco años por homicidio. El jurado ha dado por bueno de forma casi íntegra el escrito de acusación del fiscal y por unanimidad ha considerado probado que el 13 de noviembre de 2018, sobre las 4.00 horas, el acusado salió de su habitación y se encontró con su madre, que tenía 49 años.

En ese momento se inició una discusión y el investigado, de 19 años y nacionalidad ecuatoriana, “agredió a su madre dándole una serie de empujones”, por lo que la mujer se dirigió hacia su dormitorio.

El procesado, que llevaba cinco años practicando boxeo, “la siguió y comenzó a propinarle una serie persistente de golpes con los puños” en el rostro y en el cuerpo, principalmente en la cabeza, hasta que la víctima cayó al suelo. El jurado ha añadido que el encausado “continuó golpeándole con varias patadas en la cabeza” mientras su progenitora ponía sus brazos delante para defenderse.

Estando la mujer “ya inconsciente y sin posibilidad de defensa alguna”, el acusado cogió un trozo de cristal de un espejo que salió fracturado durante la discusión y le hizo a su madre “una serie de incisiones en el abdomen y el tórax” para a continuación cortarse su propia mano con el mismo cristal.

Los jurados han aprobado por unanimidad la agravante de parentesco y que el encausado “aumentó inhumanamente el sufrimiento de la víctima” con esa sucesión de golpes.

En el momento de los hechos, el matricida confeso se encontraba afectado por un trastorno ansioso depresivo que, “sin llegar a eliminarlas, mermaba sus capacidades volitivas e intelectivas”, una atenuante muy cualificada que el jurado ha considerado probada por una mayoría de cinco votos a cuatro.

Esa parte del veredicto se basa en el testimonio de los psiquiatras forenses, que indicaron que la visión que H.W.V. tenía de la realidad estaba “alterada”, ya que no veía a su madre, sino a “alguien que lo ataca”, por lo que “se defendió”, y también en el de la psicóloga que atiende al procesado en la cárcel, quien ratificó que el encausado sufre un “trastorno disociativo”.

Los miembros del jurado también se han mostrado contrarios a suspender la ejecución de la condena y a proponer al Gobierno el indulto total o parcial del acusado.