Cerrado el caso del incendio del geriátrico de Sevilla al estar demente la anciana investigada

La investigación descarta un origen “accidental” de las llamas

Ancianos atendidos tras el suceso. Eduardo Briones / Europa Press
Ancianos atendidos tras el suceso. Eduardo Briones / Europa Press FOTO: Eduardo Briones Europa Press

El Juzgado de Instrucción número diez de Sevilla acordó el pasado mes de septiembre de 2021 el archivo de la causa correspondiente al incendio declarado la noche del 5 de enero de ese año en el centro de personas mayores Adorea, ubicado en la calle Baltasar Gracián del distrito San Pablo-Santa Justa de Sevilla capital, con el resultado de la muerte de una anciana; al constatar que la anciana también residente de dicho centro investigada por provocar presuntamente el incendio prendiendo fuego en el cuarto almacén con un mechero padece “demencia con deterioro cognitivo severo” y “no es capaz de comprender los hechos que se le imputan”.

Así figura en un auto emitido el pasado 14 de septiembre por dicha causa judicial, adelantado por ABC y facilitado por la Oficina de Comunicación del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).

En dicho auto, la juez instructora detalla que las imágenes captadas por las cámaras de seguridad del geriátrico muestran que a las 22,44 horas de esa noche, la residente investigada, de 88 años de edad, abandonó su habitación y dos minutos más tarde accedió al cuarto almacén, donde “32 segundos después se ve un resplandor en la puerta de acceso, de cuyo interior ya comienzan a salir llamas”. Dicho almacén, por cierto, es una estancia “contigua” a la habitación que habitaba la anciana fallecida por el incendio, que dejó además 21 residentes heridos.

La juez instructora expone que las investigaciones arrojaron la localización de un mechero rojo en la habitación de la anciana de 88 años investigada por el incendio, “concluyéndose que ha sido necesaria la conducta humana” para originar las llamas y “tomando como hipótesis más probable la aplicación de llama directa sobre materiales de combustión”.

LAS IMÁGENES Y EL MECHERO

Las pesquisas, según el auto, descartan que el incendio surgiese “de manera accidental” y también la hipótesis de una colilla que fue barajada poco después de los hechos, precisando que las mencionadas imágenes de las cámaras del centro reflejan además que la anciana investigada en la causa marchaba hacia el cuarto de lencería con “un objeto en la mano derecha” cuyo extremo sobresalía de entre sus dedos y que “podría tratarse del mechero rojo” hallado en la habitación de esta persona.

Pero un informe forense determina que esta mujer “padece una demencia con deterioro cognitivo severo” y afección a “la práctica totalidad de sus funciones”, es decir a la memoria, el pensamiento, juicio, lenguaje o atención. Ya en el momento de los hechos, según la juez instructora, la anciana sospechosa de provocar el incendio presentaba este deterioro cognitivo y una “pobre capacidad de comprensión” de los citados acontecimientos.

“NO ES CAPAZ DE COMPRENDER LOS HECHOS”

La mujer, según la juez instructora, “no es capaz de entender ni comprender los hechos que se le imputan” y por eso “no presenta las cualidades cognitivas mínimas para prestar declaración como investigada”, por lo que resulta “la imposibilidad de continuar la instrucción” porque “la investigada no puede ser oída en declaración”.

Hacerlo en su situación “causaría una importante lesión al derecho de defensa y a un proceso con todas las garantías”, razona la juez, que a tal efecto resuelve el archivo de la investigación, “con la expresa reserva de las acciones civiles en favor de los perjudicados”.