Andalucía

El mayor comedor social andaluz cerrará si no recibe más ayudas

Proporciona alimento a 1.860 personas al día en un barrio obrero de Málaga

Unos voluntarios pelan zanahorias en la cocina de la ONG "Yo soy tú", ubicado en un barrio obrero de Málaga EFE/Jorge Zapata.
Unos voluntarios pelan zanahorias en la cocina de la ONG "Yo soy tú", ubicado en un barrio obrero de Málaga EFE/Jorge Zapata. FOTO: Jorge Zapata EFE

El mayor comedor-dispensador social de Andalucía, que proporciona alimento a 1.860 personas al día -de las cuales 525 son menores-, se encuentra en alerta y abocado al cierre si no recibe más ayudas por parte de las instituciones públicas en los próximos meses.

La ONG “Yo Soy Tú”, ubicada en un barrio obrero de Málaga, tiene muchos usuarios a los que atender todos los días, lo que hace que se formen extensas colas de personas entre los que destaca una gran cantidad de vecinos del barrio, pero también de inmigrantes, principalmente árabes, latinoamericanos o ucranianos.

Inmigrantes esperan a las puertas del comedor social de la ONG “Yo Soy Tú”, ubicado en un barrio obrero de Málaga. EFE/Jorge Zapata.
Inmigrantes esperan a las puertas del comedor social de la ONG “Yo Soy Tú”, ubicado en un barrio obrero de Málaga. EFE/Jorge Zapata. FOTO: Jorge Zapata EFE

Desde las 11:30 de la mañana, una decena de personas con pocos recursos se coloca a la espera de recibir su menú. En el interior del local, ocho voluntarios, flanqueados por diversos estantes de arroz, fruta o potitos, colaboran en la preparación del puchero y otros alimentos que se van a servir a partir de las 12 del mediodía.

Esta ONG fue fundada por Emilio Gómez, un militar retirado, en 2016. El empresario ha ido poniendo de su dinero durante años para hacer frente a la viabilidad del comedor social, hasta el punto de avalar su casa y sus bienes para que el banco le conceda créditos y no tener que cerrar este espacio.

Sin embargo, la situación se ha vuelto insostenible ahora para Gómez, que reclama más ayudas por parte de las administraciones públicas. Según éste, la Junta de Andalucía subvenciona al comedor con 91.000 euros, lo que “solo” le da para pagar el pan y la carne, ya que el proyecto requiere de 250.000 euros.

Emilio, endeudado ya con 125.000 euros y que necesita otros 160.000 para sacar adelante el comedor, se ha plantado: cerrará en diciembre si las administraciones no ayudan. Apesadumbrado, asegura a EFE que su figura “puede ser un complemento de ayuda, pero no un suplemento” y que no puede abarcar tanta deuda.

“Hay asociaciones que tienen 150 o 200 personas y la Junta y el Ayuntamiento de Málaga les subvencionan con 160.000 euros. Creo que el reparto de la Junta no es equitativo”, manifiesta el empresario, que añade que, aunque el pueblo intenta ayudar, éste está “machacado” y no son ellos los que tienen que responder a su llamada.

La Junta de Andalucía, por su parte, ha negado en un comunicado la falta de apoyo al comedor social y ha destacado que ha triplicado su ayuda desde 2020 hasta llegar a casi 92.000 euros. Además, ha manifestado que se reunirá en los próximos días con los responsables del comedor social para analizar la situación.

La pandemia supuso un antes y un después para este local de la Calle Moreno Nieto. Unas 800 personas se beneficiaban antes del covid de estos servicios, pero ahora ese número es más del doble y, en la actualidad se sirven diez ollas y 71 litros cada día a personas que necesitan comida, algunos de los cuales han perdido sus negocios o casas.

“Que vayan a cerrar este servicio solidario es un choque porque es una necesidad que tenemos muchas personas y sería deplorable que esto sucediera”, ha señalado a Efe Rigoberto Contreras, de 63 años y procedente de Venezuela, que acude a este comedor desde hace un año y considera que el servicio es “óptimo” y la comida es “buena”.

César Ariza, de 47 años y de Colombia, lleva cuatro meses en España, y cree que las instituciones deberían ayudar porque hay muchas personas que necesitan este servicio y que quedarían “desamparados”, mientras que José María Parrón, de 44 años y con dos hijos, considera que es “una pena” que las personas puedan perder esta ayuda.