Salud

El salmón, un aliado contra las patologías cardiovascualres

Este pescado azul procedente de Noruega reduce la acumulación de grasa en las venas y contribuye a la regeneración del cabello y los músculos

El salmón, originario de Noruega, ayuda a regenerar cabellos y músuculos

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El salmón es un pescado que nunca pasa de moda. Y con razón, pues además de su delicado sabor, su llamativo color y su versatilidad culinaria, posee un tipo de grasas muy beneficiosas para la salud. A pesar de que su consumo en España ha descendido, el país sigue siendo uno de los que más come: En 2013 los hogares españoles consumieron alrededor de 44 millones de kilos de salmón, una cifra que en 2015 aumentó en casi 20 millones. Es cierto que su contenido graso es alto, pero también que es más magro que la mayoría de las carnes y que representa un valor añadido para el ser humano: el salmón de Noruega contiene 1,3 gramos de ácido omega-3 por cada kilo, lo que le convierte en un producto esencial para cubrir las necesidades semanales de estas sustancias.

Este superalimento ayuda a reducir los riesgos de padecer enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares. Así lo ha asegurado el Comité Científico de Nutrición del Reino Unido al realizar un análisis sobre los beneficios de comer pescado. Y es que el azul disminuye la presión y reduce la acumulación de grasa en las arterias y venas. De hecho, lo que más importa a los españoles a la hora de comprarlos es que su calidad (54%) y su frescura (37%) por encima de su precio (18%). Para ello, se cultiva en las frías aguas de los fiordos noruegos, donde crece lentamente y adquiere una textura firme y un sabor puro. Su seguridad está garantizada durante todo el proceso, desde la cría hasta que llega a la cocina, cumpliendo con los más alto estándares y controles de calidad.

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También es rico en proteínas, vitaminas como la B12 y B6, así como minerales como el fósforo, el magnesio, el yodo y el calcio. Según la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, disminuye el riesgo de padecer demencia; mientras según que la Unidad de Epidemiología de Harvard, reduce las probabilidades de desarrollar la degeneración macular. Y, como cualquier pescado, ayuda a reducir la tensión arterial y el colesterol. Los ácidos grasos de origen marino reducen la obstrucción arterial causada por el colesterol. Tanto es así que existe una clara conexión entre el exceso de colesterol y los infartos de miocardio. ¿La razón? Que el LDL genera paredes en las venas y hace que las arterias sean más gruesas y más rígidas, provocando que la sangre no circule con la necesaria fluidez. Cuando esto se produce en los conductos principales del corazón puede producir una cardiopatía isquémica.

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Lo más recomendable es cocinarlo al vapor, hervirlo, cocerlo u hornearlo. Según el método seleccionado, se podrán potenciar unas u otras propiedades. De hecho, una reciente investigación del Instituto de Medicina Ambiental de Estocolmo, en la que se estudiaron los hábitos alimenticios de 32.000 mujeres, ha determinado que aquéllas que consumían al menos una porción de pescado azul a la semana reducían en un 29% las probabilidades de desarrollar artritis. Y no sólo eso: su vitamina D ayuda a desarrollar un aparato óseo más fuerte, sus antioxidantes contrarrestan los radicales libres que atacan la piel y sus ácidos grasos permiten la conexión neuronal de manera más fácil. Además, por su alto contenido de nutrientes esenciales no es extraño que se considere como un buen apoyo para las dietas de aquellos que están buscando adelgazar.Contiene proteínas y grasas magras que contribuyen a la formación de masa muscular, mientras se elimina el exceso de grasa: 100 gramos aportan tan solo 208 calorías. Y, aún más importante, da sensación de saciedad para evitar la ingesta excesiva de calorías.

Pero sus efectos no solo se manifiesta en el interior del organismo, sino también en el exterior: sus propiedades antiinflamatorias combaten la aceleración en el proceso de envejecimiento de la piel causado por otros alimentos altos en azúcar o carbohidratos. Además, el ácido alfa-linolénico disminuye la sequedad y la flacidez para recuperar la suavidad de la piel, promoviendo la absorción de vitaminas C y E, las cuales contribuyen a la regeneración celular de piel, músculos y cabello.