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Markel Irizar: “Los hombres somos unos ‘dejaos’ en esto de cuidarnos frente al cáncer”

El ex ciclista se sube al sillín para apoyar una causa solidaria de la Fundación Sandra Ibarra

Markel Irizar, ex ciclista, se sube al sillín para apoyar una causa solidaria de la Fundación Sandra Ibarra

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Markel Irizar, ciclista profesional recientemente retirado, se ha vuelto a subir al sillín por una buena causa: recaudar fondos que irán destinados al proyecto de la Escuela de Vida de la Fundación Sandra Ibarra, la primera escuela de pacientes y superviviente de cáncer. «Country 2 Country 4 Cancer Ride» es idea de Bristol-Myers Squibb, ha supuesto recorrer la distancia entre Girona y Toulouse, con una media de 110 km al día.

-Vuelve a subirse a una bicicleta por una buena causa a favor de la Fundación Sandra Ibarra a través del «Country 2 Country 4 Cancer Ride», de Bristol-Myers Squibb (BMS). ¿Por qué?

-Desde un principio vi que nos unían (a Sandra y a mí) unas historias personales similares, a los dos nos había tocado de cerca el cáncer y decidí aportar mi granito de arena. Ella y su fundación han realizado un trabajo impresionante, pero queda mucho por hacer.

-¿Qué le ilusiona del proyecto?

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-Empezamos en Gerona. Cada país tiene un recorrido cuya recaudación va destinada a un proyecto en concreto. En este caso, en España va íntegro a la Fundación Sandra Ibarra. Esto significa que el laboratorio BMS va poner la misma cantidad que del total sumado de las donaciones; así que el dinero irá a un hospital infantil en Portugal, que contará con un servicio de atención 24 horas siete días a la semana y servicio a domicilio. Es una iniciativa bonita, porque, cuando a uno le dan el alta, eres afortunado pues el proceso duro, el físico, ha acabado, pero queda otro, el emocional, que sigue ahí.

-¿Cómo es esta estapa?

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-Pues, de repente, tienes que readaptarte y reeducar a tu mente y a tu cuerpo a la nueva situación que te toca vivir. En muchas ocasiones se necesita apoyo y trabajo para, una vez superado el cáncer, saber cómo pasar ese proceso.

-En su caso, el tumor llegó sin avisar en pleno despunte profesional y casi lo superó sin ese tiempo, ya que enseguida volvió a subirse a la bicicleta. ¿Cómo fue todo ese proceso?

-Sufrí un cáncer testicular, pero es de los que mejor pronóstico tiene. Lo cierto es que sabía que todo iba a salir bien, sería un periodo complicado por supuesto, pero saldría para adelante. Me intervinieron dos veces y pasé por unas cuantas sesiones de quimioterapia. Apareció otro tumor que me tuvieron que extirpar, pero conocía que era un proceso que tenía que pasar. Así me lo hizo saber mi oncóloga. Esto te hace ponerte metas y fechas. Yo soy muy «numeral», me gustaba medir el tiempo y los plazos: «Aquí termino la quimio y empiezo lo otro...».

-A nivel psicológico, ¿cómo le impactó?

-Lo llevé bastante bien. Tenía una promemesa del mánager que me llevaba por aquel entonces de la Fundación Ciclista de Euskadi: si conseguía responder con el mismo nivel que tenía antes del cáncer, pasaría a profesionales y así lo hice. Miguel cumplió su promesa y yo la mía. Aquello me permitió ser ciclista profesional durante 16 años.

-Entonces, ¿se considera afortunado pese a toparse con el tumor?

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-Pues, por suerte, puedo decir que el cáncer no ha truncado nada en mi vida, psicológicamente tampoco me ha dejado secuelas. Quizás, he vivido la misma vida que si él no hubiera aparecido: profesionalmente, me ha dejado ser deportista al más alto nivel; y personalmente, he tenido la oportunidad de tener tres hijos, esto era un asunto que sí me preocupaba.

-La detección precoz, debido a la cantidad de controles deportivos que pasan a esos niveles, ¿fue positiva?

-En mi caso, me lo palpé yo mismo y un compañero de habitación en una competición me contó la historia de una novia de otro que había fallecido de cáncer y me pareció muy duro. Por eso fui rápido al médico a consultar.

-¿Cree entonces que los hombres deberían consultar más ante cualquier tipo de anomalía en su cuerpo?

-Sí, porque la Medicina avanza y hay soluciones si se detecta a tiempo. Tenemos que concienciarnos más contra el cáncer. Frente a las revisiones ellas están más concienciadas, nosotros somos más «dejaos».