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Doce ideas para combatir el cambio climático desde casa en 2018

Contratar luz proveniente de renovables o invertir en productos financieros responsables son sólo algunas de las cosas que se pueden hacer el próximo año en favor del medio ambiente

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Tiempo de lectura 8 min.

01 de enero de 2018. 15:47h

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Clara Navío.  1/1/2018

Empezar un nuevo año y hacer buenos propósitos es algo que, quien más quien menos, todo el mundo practica. Es como si fuera todo uno. Pues bien, convendría que alguno de esos buenos propósitos estuviera orientado a mejorar personalmente en nuestra relación con el medio ambiente. Cosa que se puede hacer sin alterar ni la economía personal o familiar, ni el confort habitual de nuestra vida diaria. Es más, innovando en algunas cosas de las que se hacen todos los días y consumiendo los productos habituales de otra manera, se puede colaborar, y mucho, para que cambien también las cosas en el planeta, de manera que pueda seguir siendo la casa común de todos sus habitantes. Aquello de piensa globalmente actúa localmente va también por nosotros mismos, sin ir más lejos.

En el caso de la energía eléctrica que llega a las casas, cualquiera puede elegir cómo quiere que sea. Incluso si la quiere generada cien por cien con tecnologías renovables, porque hay en el mercado eléctrico español una serie de compañías que comercializan solo energía eléctrica verde.

Es el caso de Holaluz, comercializadora de electricidad y gas, fundada por Carlota Pi, Oriol Vila y Ferrán Nogué, que comenzó su actividad en 2011 con la idea «de aportar una manera diferente de hacer las cosas en el mundo de la energía eléctrica. Como compañía queremos hacer un mundo mejor, impulsar la transición hacia un modelo cien por cien renovable y cambiar el modelo energético». Desde entonces a hoy han crecido primero a razón de 50 clientes diarios y actualmente son 300 cada día. «Al principio, muchas de las personas que decidían darnos la confianza lo hacían porque compartían nuestra visión del mundo, y eso pasa aún. Pero lo bueno es que el boca a boca sigue funcionando: actualmente el 29% de los nuevos clientes vienen porque se lo han recomendado otros clientes. Lo que nos llena de orgullo, porque nadie recomienda algo con lo que no está contento».

La filosofía de Holaluz es «cien por cien renovable. Nosotros no tenemos energía gris a un precio más barato». Cierto que mucha gente tiene la duda de cómo es posible, si en el sistema eléctrico se “mezcla” toda la energía, independientemente del modo en que se haya generado. «Hay una forma muy fácil de visualizarlo: cuando alguien saca dinero del cajero automático ¿espera que ese dinero en efectivo sea exactamente el mismo que ha ingresado en su cuenta?, ¿a que no? Pero, ¿a que sí está seguro de que como ha aportado dinero ganado honestamente con su trabajo, el sistema hace que disponga de un dinero honesto? Pues esto es lo mismo». En cualquier caso, añade Pi, «la energía que consumen nuestros clientes está certificada por la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia. El sistema funciona casando la energía que compramos a productores de energía renovable, con los clientes que tenemos, uno a uno».

Y si se puede poner la lavadora con energía verde, también para la movilidad se puede utilizar esta energía, «de hecho, ofrecemos a nuestros clientes la instalación de cargadores eléctricos, lentos, semirápidos y rápidos en sus garajes o aparcamientos, para que puedan enchufar su coche eléctrico a la energía cien por cien verde.

Doce ideas para combatir el cambio climático desde casa en 2018

Y en el caso las baterías extraíbles de las motos y bicis eléctricas, las pueden cargar en su propia casa».

Para Carlota Pi una cosa está clara: «Cada uno en su casa paga al año entre 600 y 1000 euros al año en concepto de electricidad. Con ese dinero se puede decidir a qué visión del mundo apoya y qué mundo ayudo a construir. Ese es un valor diferencial que los clientes de Holaluz tienen».

No solo con la manera de actuar y consumir en la vida diaria se puede apoyar esa visión del mundo que menciona Pi. Con los ahorros se puede participar en el apoyo financiero necesario para la transición energética global que se avecina. «Aunque hay desconocimiento del público en general, también se puede invertir de otra forma», afirma Jaime Silos, presidente de Spainsif, una entidad sin ánimo de lucro creada por entidades financieras, gestoras y sindicatos, para promover la Inversión Socialmente Responsable, (ISR) en España, como se define en su página web. Y continúa: «En otras áreas de consumo, por ejemplo, un café de comercio justo o el vehículo eléctrico, dan la satisfacción personal de saber que los trabajadores están en buenas condiciones laborales o que no estás emitiendo CO2. Pero, cuando un ahorrador piensa en sus inversiones y en sus ahorros no suele establecer esa conexión, ese vínculo con el impacto social o ambiental que tienen esas inversiones.

Desde la entidad Spainsif de lo que tratamos, precisamente, es de ayudar a que el ciudadano puedan hacer esa conexión; porque, en función de dónde se invierta, se puede tener un impacto mayor o menor en el cambio climático».

Claro, el pequeño ahorrador normalmente no tiene los conocimientos que la complejidad del mundo financiero requiere como para adentrarse en él con este objetivo y con seguridad para sus ahorros. Pero hay fórmulas con las que comenzar a buscar. «¿A que todos los ciudadanos saben lo que es una lavadora tipo A, A+, A+++ y así? Pues también existe una clasificación similar para las inversiones sostenibles. En este caso con planetas. Está inventado y se puede ver en nuestra página web donde hay más de 10.000 fondos de inversión, de todas las categorías, que se clasifican con planetas, de uno a cinco, atendiendo a los criterios establecidos para la ISR », explica Jaime Silos.

Así una pequeña guía práctica para hacerse una cartera sostenible pasaría, primero «por consultar los planetas que tiene un fondo. Eso se puede hacer a través de la página web de Spainsif (www.spainsif.es). Ahí está la información de los dos principales proveedores de fondos de inversión de España. Los podemos buscar por su clasificación en planetas, y también por categorías, por ejemplo de desarrollo humano, ecológicos, de energía, de agua, etc. O por emisiones o por huella de carbono, que expresa su CO2 generado por millón de euros facturado.

En fin, si se quiere invertir en productos financieros con el menor impacto posible en el cambio climático ahí hay una buena pista. «Además, –añade Silos–, también figura la rentabilidad y se puede comprobar que muchos son productos absolutamente competitivos. De manera que, perfectamente, se puede tener una cartera de inversiones, más o menos cuantiosa según las posibilidades de cada cual, pero sostenible y rentable».

El análisis de estos fondos se ha hecho por analistas independientes, que monitorizado las áreas ASG, A de ambiental, S de social, y G de buen gobierno corporativo, de todas las empresas que cotizan en bolsa o emiten bonos en el mercado. Estos analistas trabajan por encargo de los propios inversores, «no de las compañías, y eso da una independencia que en otras áreas del mercado no ves». Así pues, con esa información «uno va a su banco de confianza y pide ese producto concreto que ha visto. Si no lo tuvieran le ofrecerán algo similar, porque las entidades bancarias ya van teniendo productos financieros responsables. Se han puesto las pilas mucho. De dos años acá ha habido un antes y un después. Cualquier entidad ya va teniendo especialistas, y esto va muy, muy rápido. Y una de las cosas que se está haciendo con más intensidad es descarbonizar las carteras de inversión. Se trata de reducir al mínimo la exposición al CO2 y gestionar el riesgo que aporta el cambio climático ». En conclusión: si los grandes inversores lo hacen por algo será.

UNA CAUSA POR MES

1- Tirar las toallitas húmedas de cualquier uso al cubo de la basura o a la papelera. Nunca al retrete.

2- En la ducha, hasta que salga a la temperatura adecuada, recoger el agua fría en un cubo u otro recipiente y darle algún uso posterior, como regar, limpiar el suelo o echarla al retrete.

3- Controlar y reducir el consumo de agua también fuera de casa: en vacaciones, en el gimnasio, etcétera.

4- Pedir agua del grifo cuando se vaya a los bares y restaurantes.

5- Poner bebederos de agua y comederos para aves en los balcones, terrazas o alféizares de las ventanas de las casas.

6- Dejar unos centímetros entre las aceras y las ruedas del coche al aparcar. Así colaboraremos para que la limpieza sea más eficaz, ya sea con baldeo de agua o con sopladores.

7- Repasar la lista de la compra y comprobar cuántos productos con envases superfluos podemos evitar adquirir.

8- Localizar establecimientos para reparar pequeños electrodomésticos y olvidar aquello de que es más caro arreglar que comprar uno nuevo.

9- Comenzar a usar productos de limpieza con la etiqueta ecológica europea.

10- Utilizar papel higiénico y de cocina con la etiqueta FSC.

11- Incorporar a nuestra lista de la compra hasta tres productos de producción ecológica según las necesidades y presupuesto familiar.

12- Al utilizar hervidores de agua para preparar infusiones, calentar solo la cantidad de agua necesaria para las tazas que vayamos a preparar. Así consumiremos también sólo la energía justa.

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