Los proyectos de exploración de hidrocarburos «engullen» más del 20% del Mediterráneo

De autorizarse todos los proyectos de exploración y producción de gas y petróleo solicitados, el 44% del mar estará ocupado, según el proyecto MedTrends

De autorizarse todos los proyectos de exploración y producción de gas y petróleo solicitados, el 44% del mar estará ocupado, según el proyecto MedTrends

Más de 700 millones de personas viven en Europa. Aunque el crecimiento poblacional se ha estancado, vivimos cada vez más, y consumimos más recursos. Tal es así que ya no hay que esperar 50 o 100 años para temer las consecuencias de una Europa voraz. La UE se enfrenta ya a nuevos retos para proteger el Mediterráneo (y el golfo de Cádiz), uno de sus «activos» económicos más importantes. Y es que, según el proyecto MedTrends, elaborado por WWF, los conflictos por la ocupación del espacio de este mar son más que previsibles en 14 años de no llevar a cabo una correcta gestión.

En el caso del sector energético, el 21% de la superficie marina del Mediterráneo está ocupada por contratos de proyectos de exploración y producción de hidrocarburos. Un porcentaje que se eleva al 44 por ciento si se suman los proyectos solicitados (que ocuparían, de autorizarse, otro 23% del mar). En España, la mayor parte del petróleo producido a nivel nacional (99%) proviene de la plataforma de Casablanca, situada en el golfo de Valencia (frente al Delta del Ebro), que cubre 22.544,19 hectáreas. En el caso del gas natural, la mayor producción del país tiene lugar en el campo de gas de Poseidón en el golfo de Cáidz, que produjo en 2013 el 70% de los 674 GWh producidos a nivel nacional en 2013 y cubre 14.335 hectáreas. En la actualidad, hay siete concesiones marinas de explotación de petróleo y gas por parte de España. Sobre permisos de investigación de hidrocarburos, vigentes hay 16, y solicitados 14. Y la previsión es que vaya a más. Así, según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), la producción prevista de crudo en España aumentará durante los próximos años hasta alcanzar los 8.700 barriles al día en 2018, frente a los 2.700 de 2013.

A ello hay que sumar el desarrollo de las energías marinas que se producirán en todo el Mediterráneo. Según este proyecto, la energía eolíca offshore tendrá 12 gigavatios (GW) de potencia instalada en 2030 en todo el Mediterráneo. En el caso de España, según el Plan de Energías Renovables (PER), en 2020 habrá 100 MW instalados de energía a partir de mareomotriz o undimotriz y 750 MW de eólica offshore. Pero lo cierto es que los proyectos no son aún a escala comercial y los cambios legislativos producidos hacen dudar de estas potencias vayan precisamente a lograrse. Así en el caso de la eólica, sólo hay un prototipo de aerogenerador offshore ubicado en el muelle de Aringa de 5MW de potencia instalada.

Dejando a un lado el sector energético, si por algo se distingue este mar es por otros sectores con mayor trayectoria, como la pesca, el turismo o el transporte. Y curiosamente para 2030, el único sector que no sólo no crecerá, sino que continuará reduciéndose es la pesca comercial. En concreto, para 2025-2030, se espera que la producción de acuicultura se dispare un 112 por ciento, el transporte marítimo crezca a un ritmo del 4% anual, se produzcan más de 500 millones de llegadas internacional y se creen más de 5.000 kilómetros de línea de costa artificial. En cambio, en el caso de la pesca comercial, la tendencia es a la baja. Algo que ya está sucediendo en los últimos años. El estado de los stocks, los subsidios, los problemas de comercialización son algunos de los retos a los que se enfrentan los pescadores.

Y es que como concluye WWF, los conflictos por el espacio surgirán por ejemplo entre el turismo y la acuicultura, con los proyectos de exploración de hidrocarburos o entre éste y las renovables.