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Andalucía y su herencia envenenada

A la Junta no le luce la subida presupuestaria para la Sanidad por culpa de un legado socialista aterrador

A Jesús Aguirre le espera una tarea titánica al frente de la Sanidad andaluza. La herencia recibida es tan aterradora, que todo lo que el consejero ha hecho y lo que le queda por hacer no luce ni va a poder hacerlo en el medio plazo, como habrá empezado a percibir. En Andalucía había bajo el gobierno del PSOE un maquillaje en las listas de espera que afectaba a 500.000 pacientes, discriminación en el acceso a determinadas marcas de medicamentos pese a estar autorizadas por el Ministerio de Sanidad y un déficit presupuestario demoledor. La nueva Junta ha decidido poner coto a estos desmanes y ha subido, por ejemplo, un 7,9% el presupuesto sanitario. 758 millones más que parecen mucho pero que, en realidad, apenas son nada por la situación tan baja de la que se partía. La desigualdad con otras regiones es de tal magnitud, que Andalucía apenas destinará pese a la gigantesca subida 1.164 euros por paciente al año, frente a los 1.731 euros que dedica el País Vasco. Aguirre y el presidente de la Junta, Juanma Moreno, necesitarán muchos ejercicios para acercar a su comunidad a la media nacional. Y tendrán que hacerlo entre la lluvia de críticas de los mismos que antes callaban ante una infrafinanciación sanitaria que ha convertido de facto a los andaluces en ciudadanos de segunda con respecto a otras regiones. Aguirre tendrá que echarle imaginación si no quiere ser devorado por los fantasmas del pasado.

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