Cómo deshacerse de los mocos

Uno de los síntomas más comunes e incómodos en las enfermedades respiratorias es el aumento de mucosidad. Estas son las dos técnicas más efectivas para movilizar y eliminar las secreciones, gracias a fisioterapia respiratoria, y evitar infecciones de repetición

  • Aprender correctamente técnicas espiratorias permite al paciente gestionar eficazmente y de manera autónoma los síntomas de su enfermedad
    Aprender correctamente técnicas espiratorias permite al paciente gestionar eficazmente y de manera autónoma los síntomas de su enfermedad /

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20 de febrero de 2019. 14:24h

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Eva S. Corada Madrid. 20/2/2019

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Alergia, constipado, rinitis, resfriado o sinusitis tienen un incómodo síntoma en común: los mocos. Una de las mayores frustraciones de los pacientes con enfermedades respiratorias, y especialmente con aquellas que son de carácter crónico, como la EPOC, es no poder eliminar con facilidad el exceso de secreciones que provocan.

Al margen de remedios más o menos caseros o del socorrido pañuelitos de papel, la Fisioterapia puede ser de gran ayuda para deshacernos de ellos. Así, dentro de los programas de rehabilitación pulmonar, las técnicas espiratorias son las más utilizadas y efectivas para que el paciente pueda expulsar fácilmente las flemas alojadas en los bronquios, evitando un sobre esfuerzo.

Se basan en el arrastre de las secreciones a través del aire. A esto se le conoce como interacción aire-moco, es decir, cuando el aire sale de los pulmones durante la espiración, arrastra todo lo que encuentra a su paso, empujando la mucosidad hacia el exterior, y resultan eficaces porque durante la espiración el diámetro de la vía aérea se reduce, aumenta la velocidad del paso del aire a través del bronquio y, por lo tanto, a través de las mucosidades.

Según Marta Godín, fisioterapeuta respiratoria de Rehaliza Health Solutions, «el objetivo de las técnicas de espiración es eliminar la mucosidad desde los bronquios más alejados, hasta las vías respiratorias más proximas para que el paciente pueda expectorarlas, evitando así que se acumulen y se conviertan en caldo de cultivo para virus y bacterias. Si no se realiza una buena limpieza bronquial, el paciente puede sufrir un empeoramiento de su estado de salud».

Dependiendo de la velocidad con la que se espire el aire la mucosidad se arrastra desde una zona u otra. Para conseguirlo se utilizan estas dos estrategias:

1. Técnica espiratoria lenta:Cuando el aire se proyecta de manera lenta y relajada se arrastran las secreciones más distales (aljadas), hacia vías respiratorias más proximales. En ella, continúa la fisioterapeuta, «el paciente tiene que realizar la espiración con una apertura completa de la glotis, como si hiciera vaho ante el espejo, evitando cualquier freno estructural a la salida del aire durante la espiración. Así, podrá arrastrar las secreciones con mayor facilidad».

2. Técnica espiratoria forzada:Con esta técnica el aire se echa de manera rápida y enérgica, arrastrando las secreciones desde las vías respiratorias de mayor calibre hacia la garganta. «Tras la inspiración es importante que se haga una pequeña pausa, como si quisiera retener el aire en los pulmones, manteniendo la glotis cerrada, para luego dejarlo salir en un golpe de tos enérgico y así expulsar la flema fácilmente. Si no lo consigue a la primera, es porque la mucosidad aún no está lo suficientemente arriba y debe seguir realizando la técnica de espiración lenta para conseguir que se desplacen a zonas superiores», recomienda Godín para conseguir que esta técnica sea eficaz.

La utilidad de ambas estrategias se basa en la importancia de flujo espiratorio. Por eso, es fundamental saber trabajarlas y combinarlas para hacer un buen drenaje de las secreciones. Con ello, el paciente obtiene una mayor oxigenación, reduce su fatiga y, lo que es más importante, evita infecciones de repetición que le podrían llevar a un nuevo ingreso hospitalario.

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