Ébola, el virus que permanece

“En el brote actual del Congo fallecen dos de cada tres personas infectadas” | Dreamstime
“En el brote actual del Congo fallecen dos de cada tres personas infectadas” | Dreamstime

Artículo de opinión de José María Fernández-Rúa

La historia de los brotes del virus Ébola, el último hace pocos días en la República del Congo, está acompañado de miles de muertes que no parecen importar a los gobiernos de los países avanzados. Es de gran importancia que se conozcan los estragos que causa este agente patógeno que surgió en 1976 en Sudán del Sur y en el río Ébola de la República Democrática del Congo. El brote más virulento hasta el de ahora se registró entre los años 2014 y 2016 en Guinea, Sierra Leona y Liberia con más de once mil muertes. El escondite inicial de este letal virus sigue siendo un misterio para la Ciencia, aunque ya se sabe que las infecciones en humanos se producen cuando se han manipulado animales infectados por el virus. La fiebre hemorrágica del Ébola es una enfermedad viral que aparece en determinadas zonas del continente africano. Y, con exactitud, aún se desconoce cómo se transmite aunque se sospecha que la clave está en la manipulación de los cadáveres. Expertos de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de Atlanta (EE UU) determinaron que el periodo de incubación es de siete días, pero las personas infectadas ya tienen fiebre, dolor de cabeza y espalda, vómitos, diarreas y fatiga, entre otros síntomas. Y todo ello con erupción papular. El cuadro clínico es desgarrador: las hemorragias aparecen generalmente en el tracto gastrointestinal, con sangrado por boca y recto.

La esperanza para combatir al virus del Ébola siguen siendo las vacunas. Según datos de la Sociedad Española de Vacunología, en estos momentos hay varios preparados que son objeto de estudio. Entre ellos la vacuna «rVSV-ZEBOV», de Merck, basada en un virus de la estomatitis vesiculosa en cuyo genoma se ha insertado un gen que expresa en superficie una glicoproteína de la especie Zaire del virus del Ébola, y la «Ad26.ZEBOV», de Janseen/Bavarian Nordic, sobre la base de un adenovirus humano. Pero no llegarán a tiempo para el actual brote que ya se cobra la vida, en el Congo, de dos de cada tres infectados por el virus.