Medicina «a medida» contra el cáncer de mama

Un tratamiento oncológico integral y personalizado, junto con la utilización de fármacos y tecnología puntera, permite conseguir altos índices. en el control de la enfermedad

Un tratamiento oncológico integral y personalizado, junto con la utilización de fármacos y tecnología puntera, permite conseguir altos índices

en el control de la enfermedad

El diagnóstico de cáncer de mama no sólo supone un gran impacto emocional y psicológico para la mujer, sino que también provoca una gran repercusión en el entorno familiar y social. Es este hecho el que hace de un tratamiento oncológico integral y personalizado un elemento fundamental para la evolución de cada paciente, en el que los fármacos y la tecnología más puntera permiten conseguir altos índices de control de la enfermedad.

Con ello se pretende reducir al mínimo los efectos secundarios y alcanzar una excelente calidad de vida, dos objetivos de los que se ocupa la Unidad de Mama del Hospital La Milagrosa de Madrid. Uno de sus doctores, Juan Luna, considera que «el abordaje eficaz de la enfermedad depende de tres claves: un equipo multidisciplinar, sistemas de diagnóstico y seguimiento oncológico avanzados y tratamientos de soporte que mejoren la calidad de vida de los pacientes».

A ello se añade como un elemento clave la formación del Comité de Tumores de Mama, donde médicos, radioterapeutas, ginecólogos, cirujanos, radiólogos, anatomopatólogos y expertos en psicología se reúnen para evaluar con frecuencia a cada paciente de forma individual. Tan sólo con este amplio grupo de profesionales se pueden conseguir los resultados más óptimos en el tratamiento del cáncer de mama.

Al valor humano se suman los avances tecnológicos, que hoy en día cobran una gran importancia debido a que permiten obtener una información más detallada sobre el tumor durante las pruebas médicas. Algunos ejemplos de esta revolución tecnológica son la alta resolución de los nuevos equipos de integración de imágenes y los sistemas que permiten realizar pruebas con proyecciones para obtener estudios con prótesis, biopsias percutáneas y pruebas de medicina nuclear.

En cuanto a la cirugía, el doctor Juan Luna explica cómo actualmente «los expertos coinciden en abordar las lesiones mamarias de la forma más conservadora posible, mediante el uso de técnicas mínimamente mutilantes que buscan la máxima radicalidad con el mínimo impacto estético». Aun así, en algunas ocasiones se tiene que recurrir a procedimientos como la mastectomía radical, en la cual siempre se intenta ahorrar piel (con extirpación de la unidad areola-pezón) para conseguir el mejor resultado plástico.

Hoy en día el mundo de la cirugía plástica se ha visto mejorado mediante técnicas que permiten remodelar y reconstruir el pezón y la aureola, si es posible durante el mismo acto quirúrgico. Con ello se consigue evitar que el paciente se someta a una doble cirugía y así minimizar el impacto emocional derivado del sentido de amputación.

atención integral

Otro punto a destacar en la Unidad de Mama es el servicio de Consejo Genético donde se evalúan y estudían aquellas personas sobre las que se tenga sospecha de padecer un síndrome de cáncer hereditario. El motivo de este seguimiento deriva de la estadística, pues cerca del 10 por ciento de los casos de cáncer de mama tienen una base genética y alrededor de un 20 por ciento tienen una agregación familiar.

Más allá de los avanzados sistemas de diagnóstico y tratamiento, la eficacia en el abordaje del tumor debe contar con un conjunto de servicios que ayuden a los pacientes en todo el proceso físico y psicológico de la enfermedad. Un ejemplo es la Unidad del Dolor del Hospital La Milagrosa, pionera en el uso de técnicas novedosas en dolor crónico y especializada en la utilización de Elastografía e imagen 3D/4D aplicadas al tratamiento del dolor.

Sin embargo, no se puede hablar del dolor de forma generalizada, pues no sólo existen diferentes tipos sino que cada persona tiene un umbral diferente para resistirlo. Por este motivo el abordaje de cada etapa que implique dolor debe realizarse de forma personalizada, mediante un plan de actuación que tenga en cuenta las necesidades y las características de cada persona.

Conocer a cada paciente se convierte en fundamental durante todos los procesos por los que transcurre la enfermedad. Por ello, todos los avances y tratamientos anteriormente citados se complementan con otros procedimientos para abordar la enfermedad de forma eficaz, como el Servicio de Rehabilitación con tratamientos específicos –por ejemplo, el tratamiento del linfedema–, la atención psicooncológica y la consulta de Enfermería Oncológica. El objetivo final es que el paciente, más allá de lo propiamente clínico, sienta trato personal, apoyo y cariño. Estos tres elementos alcanzan una gran relevancia en la manera con la que el paciente afronta la enfermedad.