Silvia Barragán: «España no sabe sonreír»

Lleva 30 años diseñando sonrisas con carillas de composite. Dice que los disgustos también influyen en los dientes y los pueden picar.

  • Silvia Barragán: «España no sabe sonreír»

Tiempo de lectura 4 min.

20 de julio de 2016. 00:23h

Comentada
22/7/2016

ETIQUETAS

Transmite pasión por lo que hace y se emociona con los e–mails de agradecimiento que le envían sus pacientes. Muchos famosos la eligen para que con sus manos haga «magia» en sus sonrisas. Dice que ella no puede poner el motivo, pero sí los medios.

–Becquer decía: «Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo...» ¿Qué le llevó a querer diseñar sonrisas?

–El tener la capacidad de devolver la autoestima a un ser humano, quitarle los complejos. Reírte y sonreír es una de las cosas que más te pueden ayudar en la vida.

–Pero ¿hay motivos?

–Los motivos no los puedo poner yo. Cuando te presentan a una persona y la miras a la cara, puede tener los ojos pequeños, grandes... Si te sonríe y la sonrisa es blanca y bonita, sólo te acuerdas de eso.

–Usted enseña a sus pacientes a sonreír. ¿España no sabe?

–No sabe sonreír.

–¿Por qué?

–Porque no les han enseñado. Lo aprendí en un congreso en Florencia hace muchísimos años. Aún recuerdo cómo nos explicaban la importancia de la colocación del labio, la encía y cómo cambia la fisionomía de la persona. En www.silviabarragan.com tengo un apartado de casos en los que les enseño a sonreír, porque eso es casi el 50% de mi trabajo.

–¿Y cómo se sonríe?

–Hablamos de una sonrisa social como cuando te presentan a alguien o te hacen una foto y en ella jamás se enseñan los dientes de abajo.

–¿Qué profesiones son las que más demandan ese «lifting» en los dientes?

–No lo mediría tanto por profesiones, sino por edad. Sobre todo mujeres de entre 40 y 65 años.

–¿Y qué piden los famosos?

–Muy blancos y muy naturales, lo cual es difícil. Los dientes muy muy blancos no son tan fáciles. Se pueden conseguir de una manera super natural con un blanqueamiento en personas que tengan de 18 a 30 años.

–¿La televisión procura el mejor escaparate?

–Las sonrisas de televisión son muy blancas porque tiene unos focos enfocando la cara. Evidentemente, cuando son muy blancos es porque llevan algo.

–¿Existe la blancorexia?

–Absolutamente. Para nosotros es un problema. Cuando haces un blanqueamiento siempre partes de un diente más o menos normal. Lo que haces es limpiar la piedra del esmalte y eso tiene un límite. Pero las personas con blancorexia acuden cada seis meses a la clínica porque los quieren más blancos y eso es imposible. Si insisten hay que poner carillas de composite de un blanco super blanco.

–¿Hay algún paciente al que le haya dicho que no se le puede hacer lo que pide?

–Hay personas que se dejan asesorar y otras no. Las que no, se irán a otro sitio y buscarán otra y otra solución. De todas formas, hoy en día hay pocas cosas que no se pueden hacer en una sonrisa y, sobre todo, con blanqueamiento y composite. El composite es como magia porque se puede esculpir y hacer maravillas.

–En la medicina dental hay dos grandes temores: la tortura y el elevado coste. Dicen que cuando uno llega te sacan la muela y además el riñón...

–El español lo que hace es que cuando se le estropea una muela dice eso de: «¡Ya iré!». Deja que la muela se pudra, empieza a comer por otro lado y cuando también se les estropean y les duele es cuando van al dentista. Otros cuando ya tienen toda la boca destrozada te piden todo muy rápido y barato y eso no existe. No es lo mismo hacer un empaste pequeñito que una endodoncia. Por eso yo aconsejo ir a revisión una vez al año. Y ya no hacemos tanto daño. Es más el ruido y la vibración.

–¿Cuál puede ser la edad más apropiada para esas carillas de composite? ¿Tiene vuelta atrás?

–La ventaja del composite es que no tallo, sino que añado. Y sí, tiene vuelta atrás, pero nunca me han pedido que lo quite. La edad, cualquiera. A un niño que se ha partido un diente le añadiría el trocito que se rompió. Rejuvenecimiento sería a partir de los 60. Otra cosa es que haya jóvenes con un color horroroso o las personas con los dientes por tetraciclina. Las carillas de composite pueden durar de 10 a 15 años.

–Usted enseña a los niños a cuidar sus dientes. ¿Qué le pediría al ratoncito Pérez?

–Que los convenza de que hay que lavarse los dientes y que les regale siempre un cepillo nuevo cada año.

–¿Isabel Preysler sonríe más desde que conoció a Mario Vargas Llosa?

–Lo que está es más tranquila y por supuesto sonríe más. Tuvo dos años muy duros con un marido con un problema de salud gordísimo. Parece que ha rejuvenecido 15 años. Igual que él. Es un señor de 80 años encantador. Fue muy gracioso atenderle porque cuando cogió el espejo dijo: «¡Los dientes los tengo parejos!».

–¿Algunos políticos son como una muela picada?

–Es penoso ver cómo tienen una salud bucal y una sonrisa que no corresponde a lo que deben transmitir.

–¿Es un mito eso de que los pilotos no pueden tener empastes?

–No, lo que no pueden tener son muelas picadas porque al estar en las alturas las pulpas se van a inflamar y duele muchísimo.

Últimas noticias

Red de Blogs

Otro blogs