Una técnica pionera mejora la recuperación en cirugía de esófago

El Verde de Indocianina es un compuesto soluble que se puede administrar por vía intravenosa o intraarterial y que sirve para evaluar de forma intraoperatoria el correcto aporte sanguíneo de los tejidos implicados en la cirugía de esófago y estómago

El Verde de Indocianina es un compuesto soluble que se puede administrar por vía intravenosa o intraarterial y que sirve para evaluar de forma intraoperatoria el correcto aporte sanguíneo de los tejidos implicados en la cirugía de esófago y estómago

La incidencia del cáncer de esófago y estómago ha aumentado a nivel mundial y, especialmente, en los países occidentales. De hecho, ya se trata de la quinta enfermedad maligna más frecuente en el mundo y la sexta en España. Frente a ese panorama existen numerosas líneas de investigación que actualmente permiten ofrecer un buen tratamiento para los afectados, siendo el pilar clave de este proceso la cirugía, con un papel cada vez mayor para la quimioterapia y la radioterapia específica.

En los últimos años, los avances que se han producido en el ámbito de la cirugía han permitido mejorar de forma sustancial sus prestaciones al tiempo que se reducen las complicaciones y se mejoran los tiempos de recuperación. Entre las grandes novedades destaca el uso de una técnica pionera denominada Verde de Indocianina, un compuesto soluble que se puede administrar por vía intravenosa o intraarterial. «Una de sus principales utilidades es la de evaluar de forma intraoperatoria y fiable el correcto aporte sanguíneo de los tejidos implicados en la cirugía de esófago y estómago, usualmente para el tratamiento del cáncer», detalla Antonio De Lacy, director del Instituto Quirúrgico Lacy, dentro del Hospital Quirónsalud, quien ha sido pionero en el uso de esta nueva tecnología mínimamente invasiva en la cirugía abdominal.

Ventajas

El Verde de Indocianina ofrece numerosas ventajas que se traducen en menos complicaciones y una mejor recuperación postoperatoria. De hecho, existen múltiples estudios científicos que demuestran que esta económica y segura maniobra ha cambiado la decisión intraoperatoria en uno de cada diez pacientes, y ha disminuido entre dos y tres veces la incidencia de la incorrecta cicatrización de la anastomosis, las suturas que reconectan las partes intervenidas. «Hasta la fecha existen numerosos trabajos científicos en los que se demuestra que el uso de esta nueva tecnología tiene múltiples ventajas en diferentes campos, ayudando a valorar la correcta vascularización de los tejidos y órganos vitales. En el ámbito de la cirugía gastrointestinal el empleo de la angiografía es especialmente útil e importante, ya que ayuda a valorar si los tejidos están bien perfundidos o no tras hacer una resección de cualquier tipo y antes de restaurar de nuevo la continuidad del tubo digestivo», explica el Dr. De Lacy, quien añade que «gracias a ello ha disminuido de forma importante el porcentaje de fallo de sutura en pacientes intervenidos de cirugías intestinales, esofágicas y gástricas, siendo esta una de las complicaciones más temidas por los cirujanos y con graves consecuencias para el paciente».

Las acciones realizadas por las manos del cirujano tienen un impacto directo en los resultados postoperatorios del paciente. Basándose en esa premisa, el Dr. De Lacy ha optimizado cada paso de la técnica quirúrgica para extirpar el cáncer de esófago y estómago, buscando siempre una recuperación más rápida y con menos complicaciones para los pacientes que se sometían a la cirugía.

Inicialmente esta cirugía se realizaba mediante laparotomía –una cirugía abierta con gran incisión–, con mayores pérdidas sanguíneas y periodos postoperatorios prolongados. En manos del Dr. De Lacy esta cirugía se lleva a cabo mediante imágenes 3D de alta definición y con instrumental laparoscópico de última generación, lo que permite que el paciente se beneficie de una recuperación más rápida, con menor dolor postoperatorio, con cicatrices mucho más pequeñas y con menos infecciones. «La complicación más temida de la cirugía del cáncer de esófago y estómago es la incorrecta cicatrización de la anastomosis esofágica, entendiendo como tal la reconstitución de la continuidad digestiva. Tras extirpar el tumor y el órgano o parte del órgano enfermo, el siguiente paso es volver a conectar el esófago restante con el intestino delgado», argumenta el Dr. De Lacy, quien hace hincapié en que «nuestro número de complicaciones es mucho menor al obtenido en otros centros de referencia internacionales. Si nos fijamos en la incorrecta cicatrización de la anastomosis esofágica, ésta disminuye más de un 80% respecto al resto de centros especializados –baja del 20% al 2%. La duración de ingreso suele ir de cuatro a siete días y, ante la ausencia de complicaciones, no existe ningún riesgo de necesitar una bolsa».

La novedosa técnica del Verde de Indocianina contiene aproximadamente un 5% de yoduro de sodio «por lo que debe utilizarse con precaución en pacientes que tienen antecedentes de alergia a yoduros o al contraste yodado. En el resto de individuos puede utilizarse sin ninguna consecuencia», asegura el Dr. De Lacy, quien añade que «se emplea con la misma finalidad en la cirugía colorrectal y como otros usos puede ser útil para identificar ganglios linfáticos en las cirugías por cáncer, ayudando a hacer resecciones oncológicas más seguras y completas».