Bannon viaja a España para asesorar a Abascal: «Vox ha logrado empujar al centro derecha al populismo»

El ex asesor de Trump augura que los ultras se harán con la mitad de los escaños de la Eurocámara en mayo.

El gurú de la derecha alternativa, Steve Bannon, en un encuentro con la prensa extranjera ayer en Roma

El ex asesor de Trump augura que los ultras se harán con la mitad de los escaños de la Eurocámara en mayo.

Una marea de corresponsales esperaban la llegada del ex asesor de Donald Trump Steve Bannon. Cuando anunció un nuevo viaje a Italia, en la Asociación de Periodistas Extranjeros de Roma se abrió un encendido debate entre los partidarios de escucharlo y quienes opinan que se trataría de una nueva plataforma mediática para un hombre sin ningún rol institucional. Alejado de Trump, su nuevo juguete se llama The Movement, una organización con sede en Bélgica, desde la que pretende impulsar su internacional soberanista, que, sin embargo, no ha conseguido grandes adhesiones y que además tiene un margen limitado, ya que las legislaciones de al menos una decena de países de la UE prohíben esta actividad de «lobby» desde el extranjero. La influencia de Bannon despierta dudas, pero aun así una gran platea de periodistas acudió a escuchar su discurso.

Quien presume de ser el gran creador del «trumpismo» le auguró un gran futuro a Vox. «Lo más importante que han hecho hasta ahora es empujar a los partidos de centro derecha a un discurso populista, nacionalista y soberanista», dijo. Es decir, la trilogía perfecta de Bannon. Pero la proeza no termina ahí, sino que espera que tras las próximas elecciones generales y europeas se conviertan en un modelo. «Remontémonos al verano de 2017, cuando vinieron a verme por primera vez. Bolsonaro en Brasil tenía un 8% de intención de voto; Salvini en Italia entre un 6% y un 8%; y ellos, nada. Les dije que en un par de años estarían ahí, por lo que son el perfecto ejemplo de cómo un partido que nace de la nada puede tener un efecto significativo», pronosticó.

Bannon no da nombres. No explica con quién se ha encontrado, ni cuántas veces se han visto. Solo que en los próximos días viajará a España, donde dice haber sido invitado, para entablar conversaciones con «los chicos de Vox». Como también lo hará con otra decena de formaciones europeas. «Lo nuestro es hacer cenas, encuentros, pero a nadie les hace falta Steve Bannon para ganar elecciones. Estos partidos son demasiado sofisticados y ganarán por sí solos», añadió. Se refiere a los grupos soberanistas, que espera que formen una fuerza conjunta, pese a la disparidad que pueden presentar el partido Ley y Justicia polaco de Jaroslaw Kaczynski o la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen. Su presagio es que aprovecharán el viento de cola para hacerse al menos con la mitad del Parlamento Europeo.

El modelo ideal para Bannon es el de una UE en la que «los españoles o los italianos decidan por sí mismos, que no sean otros quienes les imponen sus políticas». Lo que él llama un «club de naciones», aludiendo al modelo estadounidense. Para quien se considera el alma máter de la nueva derecha populista, «Rusia es una cleptocracia» y «Putin un mal tipo de la KGB, pero hay que trabajar con él para mantener unido al Occidente judeocristiano». El verdadero malo de la película es China, a la que Bannon aconseja parar los pies ante su creciente ascendencia política y económica.

Tras aupar a Trump a la Casa Blanca en las presidenciales de 2016, ahora se considera el padrino del Salvini o Bolsonaro, entre los que existen analogías evidentes. Lo que sigue siendo un tabú es de dónde procede el dinero para ese trabajo de asesoría y si Bannon sirve como enlace para la financiación de estos movimientos. Su respuesta es que se paga los viajes y que existen una serie de donantes privados que les dan carta blanca para su evangelización del populismo.

Contra este modelo aparece el Papa Francisco. «Supuestamente, él es el enviado de Dios en la tierra, pero ésta es la primera mentira. El Papa hace política y está haciendo un verdadero desastre con su idea de la política migratoria. Ataca a los nacionalistas y populistas, pero lo que debería hacer es centrarse en la metástasis de sus problemas internos, como los abusos sexuales», sentenció Bannon. Junto a él estaba su hombre de confianza en Roma, Benjamin Harnwell, director de un instituto ultracatólico, que le sirve de nexo con los sectores más conservadores de la Iglesia.