Barómetro del CIS: El PSOE amplía su victoria y Podemos y Vox se hunden

Cifra la abstención en 9,7% pese a que el 28-A fue de un 28,2. En España el máximo de participación fue de 79,9 en 1982

El Barómetro del CIS de Tezanos de junio otorga al PSOE en el 39,5% de voto ya decidido, 23,7 puntos sobre el segundo, que pasa a ser Cs por encima del PP. Podemos y Vox se hunden.

El CIS de Tezanos ofreció ayer un sondeo de intención de voto que no podría ajustarse mejor a la estrategia de Moncloa de utilizar la posibilidad de una repetición electoral como única arma de presión, que no de negociación, para conseguir sacar adelante la investidura de Pedro Sánchez. Lo que sentencia el CIS es que las advertencias de Moncloa en este juego de pulsos son supuestamente ciertas y que Sánchez pisa terreno seguro si tiene que ir de nuevo a unas elecciones. Si no le dan los votos que le faltan para ser investido, él ganará en un nuevo examen electoral, y los demás, sobre todo Podemos, perderán.

Para llegar a esta conclusión demoscópica que hace el juego al argumentario socialista la muestra elegida sobrevalora en un 40 por ciento al votante del PSOE con respecto a las anteriores elecciones y plantea una cifra de abstención del 9,7 por ciento, la segunda más baja de la historia. En las elecciones generales del 28 de abril fue del 28,2 por ciento, que sobre las series históricas reales de citas electorales ya fue entonces la segunda más baja. El porcentaje más bajo de abstención se dio el 28 de octubre de 1982, con la victoria de Felipe González. Un hito en la democracia española. En la pregunta 36aa del último barómetro, los que dicen que se abstuvieron en las últimas generales son 404, y deberían ser 839 ya que si no la cifra se habría quedado en el 13,6 por ciento, cuando realmente fue del 28,2 por ciento.

En cuanto al «milagro» de la multiplicación de los votantes socialistas, las claves están en la pregunta sobre el recuerdo de voto. De las 2.974 personas entrevistadas, 859 dicen que votaron al PSOE el 28-A, cuando para ser una muestra realista debían ser 607. Dicho de otra manera, el 20,4 por ciento de todo el censo votó el 28-A al PSOE; según el CIS, le votó el 28,9 por ciento. Para ello, la muestra prima al votante socialista hasta en un 39,2 por ciento más de lo que correspondería.

En cualquier caso, la letra del CIS de junio aconseja a Podemos que se amedrante ante una repetición electoral y ceda sin imponer exigencias. Y Ciudadanos, el otro sujeto al que presiona Moncloa, puede considerar que está acertado en su estrategia del «no es no», a pesar de que el resto de estudios demoscópicos apunten a que unas nuevas elecciones perjudicarían sobre todo a Podemos y a Vox, pero en el pulso entre PP y Cs la formación naranja saldría peor parada que los populares. Hasta esta tesis queda desmentida en el útimo barómetro del CIS, que con dirección del socialista José Félix Tezanos ha sido señalado como «arma propagandística» al servicio del PSOE.

En junio, con Pedro Sánchez de brazos cruzados a la espera de que le den los votos para su investidura, el PSOE se dispara hasta el 39,5 por ciento en intención de voto. Más de diez puntos de los que obtuvieron los socialistas en las elecciones de abril.

Mientras que Unidas Podemos, Pablo Iglesias, caería un punto con respecto a las generales, del 13,41 por ciento al 12,7 por ciento. Una manera de decirle a Iglesias que si ya solo le queda la fuerza de su grupo parlamentario, ésta puede hacerse aún más pequeña si mantiene el pulso para conseguir entrar en un Gobierno en coalición con el PSOE.

La resistencia de Iglesias es posiblemente lo que ha fallado en las claves con las que ha manejado Moncloa el tiempo postelectoral. Iglesias solo tiene sus actuales 42 escaños como muro de contención frente a los malos resultados electorales amontonados, la extinción territorial y su crisis interna. Y ante una situación de desahucio, puede ser que ni siquiera el riesgo de caer a un suelo más bajo que el que ahora pisa facilite a Iglesias corregir su órdago.

Este barómetro también confirma lo que no avalaron las urnas, el «sorpasso» de Ciudadanos al PP. El partido de Albert Rivera repetiría el resultado de las elecciones generales, pero la formación de Pablo Casado caería tres puntos. El CIS no recoge el beneficio que puede obtener Casado del liderazgo de los pactos municipales y autonómicos. Ni la crisis interna en Cs por su política de pactos ni las contradicciones que está dejando en evidencia su «no es no» al PSOE a costa de hacer como que no pactan con Vox, pero pactan. Cs obtiene un porcentaje de voto directo del 15,8 por ciento y Casado se quedaría en el 13,7.

El trabajo de campo de esta encuesta, que se conoce a tres semanas de que se vote la investidura de Sánchez, se hizo inmediatamente después de las autonómicas y municipales del pasado 26 de mayo, cuando, como señala el propio instituto en una nota, «la opinión pública continuaba sometida a un clima de sobreexposición de la política y de las múltiples valoraciones aparecidas en los medios de comunicación sobre las elecciones realizadas y sobre las posibilidades de pactos y de coaliciones entre los partidos».

Por eso, precisa que las «condiciones en las que se hicieron las encuestas no pueden considerarse como propias de una situación de opinión pública normalizada y en equilibrio, sino como una situación atípica en términos de clima social».

El barómetro incluye también el dato de que un 20 por ciento de los entrevistados reconoce que cambió su voto en la primera semana de campaña, en la segunda o justo el mismo día de la votación. El sondeo preelectoral del CIS, que se señaló al final por su presunto acierto, se hizo más de un mes antes del 28-A.