El relevo

Escuchad esto, jóvenes de todas partes, y proclamadlo a los cuatros vientos: la Tierra es vuestra y la plenitud que ello conlleva. Sed bondadosos pero feroces. Se os necesita ahora más que nunca. Coged el relevo del cambio. Este es vuestro momento (Winston Churchill)

Alguna vez tenía que pasar en el Partido Popular que la renovación y la Democracia saltaran al ruedo para dar la palabra a los verdaderos protagonistas: los afiliados. Y tenía que pasar, también, por evolución, por lógica, por adaptación a esta sociedad que nos exige cada día más, que llegara alguien capaz de liderar este nuevo momento.

Tenía que pasar y está pasando que alguien joven, ilusionado y con ganas de reflotar este PP perdido en sí mismo, con las ideas estropeadas de no usarlas y en medio de un mar de números y tecnócratas, se remangara para liderar un cambio y devolvernos el lugar que nos corresponde. Tenía que pasar que Pablo Casado saliera de la trastienda a la que estaba confinado y marcara el tiempo del “hasta aquí no más”. Tenía que pasar que la renovación, la ilusión, la unión, la juventud y la experiencia se tuvieran en cuenta.

Llegó el momento -duradero- de un hombre joven y valiente que se atreve por todos a decir lo que hay que decir con elegancia contagiosa. Es la era de un hombre fuerte, integrador, preparado, experimentado y decidido a recuperar a los unos y a los otros, incluso a los que siguen, y reponer, sin vergüenza, el orgullo que siempre nos ha definido: ser de derechas.

Tenía que pasar algún día y está pasando que Pablo Casado fuera esa persona. Con él, nuestro partido tiene todas las de ganar en honor, en ideas, en limpieza, en ilusión, en renovación y en capacidad. Y en afiliados, que son los que de forma mayoritaria están a su lado. Ofrece mucho para vencer y no va a permitir ni un solo perdedor.

El de Pablo Casado para el Partido Popular sí es el proyecto de las bases, a las que conoce de días y días y días a lo largo de estos años dando la cara por el PP; es el de los principios liberales, el convencido a ultranza de que hay que defender la unidad de España -¡y viva la Guardia Civil!-; es el del respeto absoluto por las víctimas del terrorismo y el del NO rotundo al olvido. Pablo es la solución, mientras que otros han sido parte del problema. Su figura representa una reivindicación constante de lo que queremos ser en el centro derecha de este país al que tanta falta le hacemos. Imaginar una España sin un Partido Popular seguro de sus convicciones e ideas es imaginar una España a la deriva, populista, nacionalista y dividida y Pablo es la voz que une al partido desde dentro y a este país por fuera.

Es verdad que andamos por un camino inexplorado fuera de tutelajes, dedos y paternalismos antiguos, pero sabremos capear cada uno de los escollos que se nos presente.

Y como me siento orgulloso de este PP al que pertenezco, porque creo profundamente en nuestra capacidad para recorrer este sendero con limpieza, sin malas artes, quiero pensar que la carrera de Pablo no va a tener más obstáculos; que sabremos llegar hasta el final del proceso con madurez, sin ‘carpetillas’ bajo el sobaco ni zancadillas a escondidas; respetando al compañero-contrincante, siendo conscientes de que nos jugamos nuestro partido y nuestra patria.

Y sí, claro que estoy seguro de que se va a escuchar la voz de las urnas el próximo día 21 en el Congreso Nacional. Estoy seguro de que los compromisarios sabrán entender el relevo y comprender el caos que se nos vendría encima si viran el barco contra las bases el próximo día 21 de julio en el 19 Congreso Nacional.