Ver más allá de las etiquetas

A medida que voy creciendo, me doy cuenta de que a muchos padres les da miedo el qué dirán y el fracaso de sus hijos, empeñándose en protegerles y en no dejarles intentar realizar sus proyectos -independientemente de la edad que tengan- buscando excusas o pretextos para quitarles la idea, y quedándose en la superficie sin atreverse a alentar a sus hijos para que exploten su pontencial, su talento sea cual sea.

Yo pensaba que era normal que tus padres te apoyaran en tus iniciativas y que te alentaran a realizarlas aunque pudieras fracasar, pero no es así, en casa es el primer lugar donde a muchos niños, adolescentes y jóvenes se les cortan las alas, escuchando frases como: "Tú no vales para las matemáticas", "Tú no tienes talento para esto", "Tú con lo despistado que eres como vas a hacer tal cosa", "No pierdas el tiempo tú no vales para eso"...
Pero, ¿qué mejor lugar para lograr autoconfianza y amor propio que tu hogar, tus padres, tu familia?. Nuestros padres son nuestros primeros maestros y pueden ser los encargados de hacer nuestros proyectos realidad, ellos nos quieren más que nadie, y tienen las herramientas para que nosotros desarrollemos nuestras ideas, somos un equipo. Una herramienta no es solo dinero, sino una escucha activa, formación, habilidades, conocimientos, medios físicos, ejemplo, amor, apoyo, credibilidad, entusiasmo, experiencia...

La vida de Thomas Alva Edison es un ejemplo de la importancia que tienen nuestros progenitores en nuestra vida, en nuestro futuro.

A la edad de siete años el futuro inventor se mudó con su familia a Port Huron, en Michigan, donde asistió por primera vez a la escuela, una experiencia que duró solo tres meses, al cabo de los cuales fue expulsado de las aulas entregándole una carta en un sobre cerrado que solo podía leer su madre, en la que decía que Thomas era un niño enfermo mentalmente y que no se le permitía volver al colegio. Esta al leerlo lloró, y Thomas muy preocupado le preguntó si ocurría algo malo, y su madre le dijo: no hijo al contrario, en la escuela dicen que eres un genio y que allí no te pueden enseñar más, de ahora en adelante me encargaré yo de tu educación. Thomas llegó a registrar 1093 patentes a lo largo de su vida.

Su madre supo ver más allá de las etiquetas, salvando a Edison de una vida triste y mediocre, y así poder beneficiarnos toda la humidad de su talento. La confianza que ella puso en su hijo, le dió la fuerza para poder alcanzar sus objetivos. Si su madre le hubiera dicho lo que realmente ponía en la carta, le hubiera mermado la autoestima y muy probablemente su destino habría sido el de un enfermo mental, como ya le habían etiquetado en el colegio.