La pandemia refuerza el aprendizaje en valores

José Andrés, maestro de la ONCE en Salamanca, aprovecha el confinamiento para trabajar con sus alumnos la autoestima y la actitud positiva ante las adversidades

El coronavirus está dejando imágenes y momentos muy duros pero también está sacando lo mejor de buena parte de la sociedad. La ayuda al vecino con sus recados, el aplauso colectivo o las iniciativas para animar el confinamiento han sido y continúan siendo la constante en muchos hogares.

Entre ellas, hay una que destaca por su enfoque, ligado a los sentimientos y las emociones. Se trata del nuevo proyecto educativo de José Andrés, maestro del equipo específico de atención educativa a personas con discapacidad visual de la ONCE en Salamanca, que ha decidido aprovechar la situación para trabajar con sus alumnos, entre los 8 y los 12 años, aquellas materias que en el transcurso ordinario de los días se quedan en el tintero.

En este sentido, explica a LA RAZÓN que cada semana cuenta una historia a los pequeños a través de un vídeo, con temáticas que transmitan “diferentes valores importantes”, que ayude a los estudiantes a tener una buena resolución de situaciones conflictivas y les de las herramientas necesarias para tener una buena filosofía de vida, a través de un buen autoconcepto y una actitud positiva.

En el devenir del relato les plantea interrogantes que les hacen “sumergirse en la aventura”, siendo partícipes de la misma. “Tener la misma discapacidad visual que ellos me ayuda a empatizar mucho con los problemas que pueden tener, por lo que aprovecho para contarles experiencias personales, relacionadas con el vídeo, para que puedan reflexionar sobre la temática pertinente y escriban un texto con sus sensaciones y opiniones al respecto” que queda reflejado en un blog que se ha creado para tal fin, o leen a José Andrés a través de un audio de Whatsapp, detalla.

Una de las últimas historias que este maestro, de origen cordobés, ha contado a los pequeños es la de Iñaki Zubizarreta, jugador de baloncesto que “lo pasó muy mal en el instituto por su altura, un problema con el que se pueden sentir identificados mis alumnos a pesar de las diferencias”, explica. “También aproveché para explicarles mi experiencia para que piensen en cómo se siente una persona que pasa por esa situación y en que, a pesar de lo hundidos que puedan estar, tienen que tener confianza en sí mismos para salir adelante y conseguir lo que se propongan, que lo intenten con todas sus fuerzas”, afirma desde el convencimiento de quien lo ha conseguido.

Otro de los objetivos de éstas sesiones es, a través de la exposición de videotutorías, la creación de un ambiente de aula, haciendo, en la medida de lo posible, que los niños se sientan como en clase y por lo tanto más cerca de su colegio y de sus compañeros.