Escuelas Católicas empieza el curso con “seguridad” aunque se pide agilidad y flexibilidad a la administración

Sólo en Castilla y León se cuenta con 100.000 alumnos y 9.000 profesionales

Escuelas Católicas Castilla y León ha arrancado el curso con 100.000 alumnos y 9.000 profesionales, marcado por la adaptación a las nuevas circunstancias sanitarias y para cumplir los protocolos de seguridad derivados del Covid-19.

El secretario autonómico de la organización, Leandro Roldán, aseguraba que “las familias pueden estar tranquilas y comenzar el curso con serenidad, ya que la educación y la seguridad de nuestros alumnos ha sido y será siempre la prioridad máxima de nuestra vocación y misión”.

Desde Escuelas Católicas se considera imprescindible que los alumnos comiencen el curso de manera presencial, con la máxima normalidad posible y que funcionen así todo el año en la medida en que la evolución de la pandemia lo permita. “La presencialidad es necesaria e indispensable, porque es más equitativa y justa, y además, la educación es mucho más que clases online”, ha asegurado."La enseñanza presencial es más rica en matices educativos, no solo desde un punto de vista curricular, sino también de convivencia y aprendizajes de experiencia, y ofrece la oportunidad de enseñar en valores, algo que nuestros alumnos y familias siempre han apreciado y consideran primordial".

“Somos conscientes de que aplicar algunas de estas medidas conlleva una complejidad desconocida hasta ahora, junto a un coste personal y material realmente considerable”, comentó Leandro Roldán. “Y también nos hemos encontrado con dificultades y dudas en la aplicación de todas las nuevas medidas en tan corto espacio de tiempo, pero hemos trabajando codo con codo con la Consejería de Educación para tratar de adaptarnos lo más rápido posible y llegar a tiempo para un inicio de curso lo más seguro posible”, explicó el representante de Escuelas Católicas Castilla y León.

Durante este verano y en varias conversaciones con la Consejería de Educación se ha conseguido un mayor apoyo de la administración tanto en financiación, con su compromiso de una subvención para los gastos sanitarios que se han producido, como en incremento de personal docente, con unos 200 puestos de trabajo extraordinarios que aún hay que ajustar. “Pero seguimos pidiendo a la Consejería más comprensión y flexibilidad para garantizar el cumplimiento de esas medidas y la seguridad de todos nuestros alumnos y profesionales”, indicó Leandro Roldán.

Desde Escuelas Católicas Castilla y León se solicita una mayor coordinación entre Gobierno y comunidades autónomas para que sus distintos protocolos se puedan implantar sin dudas ni colisiones. También se pide confianza, comprensión y apoyo social y administrativo en este momento de gran esfuerzo para educadores y equipos directivos que están en primera línea, así como más agilidad en la dotación económica adicional que se necesita para poner en marcha muchas de las medidas aprobadas y una mayor flexibilidad de la administración para poner en marcha protocolos que hasta ahora han sido ajenos al proceso de enseñanza habitual.