Prestigiosos ponentes internacionales se dan cita en el Foro de la Cultura de Valladolid

Analizan y debaten durante estos días sobre la brecha intergeneracional

Presentación e inauguración del V Foro de la Cultura
Presentación e inauguración del V Foro de la Cultura FOTO: ALBERTO MINGUEZA Agencia ICAL

Reflexión, pensamiento, análisis, diálogo, debate, ideas en torno al análisis de la brecha intergeneracional. Son palabras clave del quinto Foro de la Cultura que se viene celebrando desde el pasado martes en diversos escenarios de la ciudad y que hoy recaló en el Teatro Calderón. El Ayuntamiento de Valladolid patrocina este encuentro que hoy contó con la intervención del alcalde, previa a la participación del filósofo y sociólogo francés, Gilles Lipovetsky, y el historiador y escritor alemán, Philipp Blom, con la moderación del escritor y periodista, Juan Cruz.

“Valladolid -afirmó Óscar Puente- se honra en acoger un evento de la importancia del Foro de la Cultura, que se ha erigido como un espacio destinado a la reflexión sobre cuestiones de especial interés para nuestra sociedad. Estoy convencido de que, al igual que en las precedentes, la edición que se desarrolla en Valladolid será un éxito. Valga como barómetro de ello la nutrida presencia de asistentes en las sesiones que ya se han celebrado a lo largo de esta semana”.

Este Foro de la Cultura que reúne hasta el próximo domingo a un importante plantel de ponentes, casi sesenta, entre los que se encuentran intelectuales, artistas, científicos o deportistas de primer nivel, que se reparten en dieciséis encuentros en los que aportarán sus puntos de vista, desde diferentes perspectivas, todas ellas unidas en torno a un eje central: el análisis de la brecha intergeneracional.

El alcalde constató cómo la intensidad de la “fisura” entre los jóvenes y la gente mayor se agudiza en el campo de la tecnología, debido a que el acceso a la misma y la pericia en su utilización es desigual entre unos y otros, entre los denominados nativos e inmigrantes digitales, por cuanto a los mayores les cuesta sumergirse en procesos en los que los jóvenes se desenvuelven con absoluta naturalidad.

Sin embargo, hay quien defiende que esa brecha tecnológica se va estrechando, porque las personas mayores van accediendo paulatinamente a mayor formación en esta materia, lo que los lleva a manejar móviles y sus aplicaciones y ordenadores cada vez con más soltura.

Pero también es cierto que la brecha intergeneracional se aprecia igualmente en otros ámbitos, por ejemplo, en el mercado de trabajo. Aunque las raíces de ese problema vienen de lejos, la crisis económica y financiera que comenzó a manifestarse en 2008 dañó especialmente el empleo de los jóvenes, que, sin tiempo para superar aquella coyuntura, se han visto además afectados de nuevo por la crisis generada por la pandemia del COVID-19.

Presentación e inauguración del V Foro de la Cultura
Presentación e inauguración del V Foro de la Cultura FOTO: ALBERTO MINGUEZA Agencia ICAL

“Más allá del ámbito laboral -dijo el alcalde-, aunque estrechamente relacionado con sus dificultades para encontrar trabajo estable y de calidad, los jóvenes topan además con impedimentos a la hora de emanciparse y acceder a una vivienda y a los sistemas de protección social, lo que pone de manifiesto, según algunos autores, la erosión que se viene produciendo desde hace décadas el implícito pacto intergeneracional sobre el que se funda el sistema español de bienestar. Urge dar solución a esos problemas a los que se enfrentan los jóvenes, y la llegada de fondos europeos, que, por cierto, reciben el nombre de Next Generation, supone una magnífica oportunidad para ello”.

El alcalde de Valladolid destacó una de las cualidades del encuentro: “La que propicia el dialogo en torno a un tema de interés y actualidad, y lo hace en un ambiente de serenidad, de sosiego, dejando que fluyan argumentos que permitan la reflexión; lo cual es poco usual en los tiempos que corren, en los que priman la inmediatez y las prisas, lo que no auspicia análisis reposados y meditados. Cuando en lugar de ideas se transmiten eslóganes y titulares, cuando se elude llegar a la raíz de los asuntos, se está favoreciendo la pobreza en el debate y la pérdida de espíritu crítico en la ciudadanía. La superficialidad con la que se presentan discursos en los que la apelación a las emociones sustituye a exposiciones basadas en lo racional crea un caldo de cultivo en el que demagogos y populistas se mueven a sus anchas y en el que las fakes news se imponen a la verdad”.

El diálogo entre estos pensadores constituye la expresión tangible de lo que es el Foro de la Cultura, lo que ha movido al Ayuntamiento de Valladolid a apoyar decididamente esta gran iniciativa, que queremos que en futuras ediciones tenga continuidad en ciudad; una ciudad, a la vista está, con una vida cultural pujante.

Lipovetsky y Blom

La primera mesa de debate celebrada en el Teatro Calderón dentro del V Foro de la Cultura en la mañana de hoy reunió en torno al enunciado ‘Vanidad de vanidades’ al filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky y al historiador, novelista y traductor alemán Philipp Blom, moderados por el periodista, escritor y editor Juan Cruz. Ante la propuesta de reflexión planteada en el encuentro en torno a una sociedad cada vez más consumista pese a las crisis encadenadas en las dos primeras décadas de siglo, ambos descartaron un cambio de mentalidad. Lo que ha ocurrido es que “la crisis pandémica ha añadido un nuevo miedo”, dijo Lipovetsky. Un miedo, apuntó Bloom, que viene dado porque se ha hecho presente “la idea de la mortalidad”.

“Antes era como si la muerte no pasara en la sociedad, sino en instituciones donde se iba a morir, tenemos seguros para todo, el COVID lo que ha hecho es introducir de nuevo el miedo a la muerte en nuestra sociedad, lo que no es malo, porque ayuda a valorar más la vida, pero el miedo mayor es el miedo económico”, señaló el historiador alemán.

“Teníamos miedo a muchas cosas, pero en Occidente nos creíamos protegidos de las grandes pandemias del pasado, estábamos tan tranquilos y ha llegado la ducha fría. Tenemos una crisis de confianza, pero no de consumo”, añadió el filósofo francés. El autor de ‘La era del vacío’ y ‘Ensayo sobre la sociedad de la seducción’ subrayó que frente a la creencia de que la crisis del COVID iba a suponer una vuelta “a lo esencial, la realidad confirma que las grandes marcas de lujo están ganando cantidades ingentes de dinero”.

Ese consumismo desaforado tiene que ver para Blom con la búsqueda de reconocimiento: “El reconocimiento se consigue con el coche que tengo, con el consumo de cosas que no necesitas para impresionar a alguien que no te cae bien y con un dinero que no tienes, porque construye identidad”, apuntó. El autor de ‘Lo que está en juego’, ‘El motín de la naturaleza’ o ‘Años de vértigo. Cultura y cambio en Occidente’, alertó sobre el riesgo de colapso si se mantiene el ritmo de crecimiento que exige la multiplicación de recursos.

Feminismo

‘Feminismo: Nuevos tiempos, nuevos rumbos’, la segunda mesa de debate programada en la jornada de hoy, convocó a la presentadora y activista Amarna Miller, el escritor Juan Manuel de Prada y la escritora, filósofa y activista Elizabeth Duval, junto al político Jaime de los Santos como moderador.

El articulista y autor de novelas como ‘La tempestad’ o ‘El castillo de diamante’ llamó la atención sobre los peligros que corre el feminismo como política identitaria, ya que genera “antagonismo de quienes no se sienten identificados y conflictos muy fuertes en su propio seno”.

Frente a esta visión, Miller reivindicó la aportación del feminismo como “herramienta” para acceder a determinados ámbitos de poder. El “enfado” que se achaca en los movimientos actuales en defensa de los derechos de las mujeres, constituye para la activista “un primer paso” a partir del cual se debe “crear un discurso conciliador”.

Al hilo de ese ambiente crispado, Elizabeth Duval, autora de la novela de autoficción Reina y ensayos como Después de lo trans, puntualizó que “más que el feminismo, es la gente la que está enfadada, en un momento social en que la gente está harta”.

“El odio es más rentable que el amor, porque para mostrar odio basta con tener un conocimiento superficial de la realidad”, subrayó De Prada, quien aseguró que a ese fomento del odio también han contribuido las redes sociales. Amarna Miller, sin embargo, señaló un efecto positivo de estos nuevos cauces de comunicación para el feminismo, ya que han permitido hablar en público de cuestiones que antes no salían del ámbito privado.

El debate entró también en el terreno del lenguaje inclusivo. Más allá de ser algo nuevo, dijo Juan Manuel de Prada, tras citar un pasaje del Cantar de mio Cid, “ha existido siempre como recurso retórico, pero cuando se convierte en algo rutinario, lejos de ser inclusivo es excluyente, porque estás constantemente diciendo que no quieres excluir y contribuye a crear guetos lingüísticos”. Por contra, Elizabeth Duval defendió que “el uso político del lenguaje es un uso legítimo” y que en este caso sirve para “poner debates encima de la mesa”.”Tampoco tiene que ser una máxima, un dogma que se tenga que utilizar todo el tiempo”, concluyó.