Campo

Las agricultores del cereal miran al cielo a la espera del agua salvadora

Inquietud en el campo por la escasez de lluvias en este seco invierno: «Si no llueve antes de 15 días las pérdidas serán graves», alertan

Un agricultor con sus cosechadora durante una jornada de trabajo
Un agricultor con sus cosechadora durante una jornada de trabajoIcalLa Razón

Honda preocupación en el campo, y especialmente en las zonas del cereal de Castilla y León ante la ausencia de lluvias en este seco invierno sin apenas precipitaciones y con temperaturas más altas de lo normal durante el día y las fuertes heladas nocturnas. sobre todo este mes de febrero debido al bloque anticiclónico sobre la Península Ibérica. Una combinación que está haciendo mucho daños a los cultivos de secano de trigo, colza o de cebada principalmente, pero a otros como el viñedo, los almendros de secano u olivares, aunque en menor medida.

Una situación que los meteorólogos ya han advertido que puede persistir en los próximos días para desolación de las gentes del campo. «Si no llueve en menos de quince días, las pérdidas serán graves, pero si estos continúa así un mes más, entonces será una catástrofe», advierten desde la organización agraria Coag, donde temen una campaña cerealista complicada en Castilla y León, pero también en el resto de España.

Las previsiones no son halagüeñas pero es que, además, el 70 por ciento de la superficie de la Cuenca del Duero podría entrar este mes en situación de sequía si no llueve pronto y de forma abundante, lo que ampliaría el daño a las zonas de regadíos, al tener que haber restricciones de agua.

Si bien, ya hay comunidades de regantes en esta situación de alerta, como son las del Tera. Tormes, Riaza-Duratón, Carrión y Arlanza, Órbigo, Pisuerga y Águeda, según informa la CHD, que están en duda tambié por la regulación de sus embalses de cabecera. “No se sabe, pero vista la situación y el Gobierno tan promedioambientalista que tenemos, al menos tenemos muchas dudas”, advierte Alberto Duque, en declaraciones recogidas por Ical, donde apela a la necesidad de “invertir en incrementar el almacenamiento de agua”.

Si no se registran precipitaciones en el corto-medio plazo se barruntan restricciones ante el bajo nivel de los embalses y pantanos. Por el momento, Castilla y León es una de las cuencas que más incertidumbre genera, donde hay casi 500.000 hectáreas de regadío, junto a la disponibilidad de agua para regadío en Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha.

“El momento actual es clave, insiste Duque, porque la planta quiere tirar para arriba pero no puede por la falta de humedad”, por lo que las zonas cerealistas y las de regadíos no dejan de mirar al cielo clamando por el agua salvadora, y además en abundancia, porque también tienen claro que debe llover de forma constante varios días. «Si llueven tres o cinco litros no ayudará en nada, porque eso solo sirve para limpiar las ciudades pero nada más», alertan desde Coag.