Cataluña

Todas las humillaciones detrás de la trata de mujeres

Marta Robles recupera al detective Tony Roures en «La chica a la que no supiste amar», novela en que indaga a fondo en las mujeres prostituidas, las mafias que hacen de sus vidas un infierno, y los “puteros” que lo permiten

La periodista y escritora Marta Robles presentó ayer en la Jaime Beriestain Concept Store su última novela, «La chica a la que no supiste amar», (Espasa), una trepidante historia que recibió el último galardón Letras del Mediterráneo y que en una semana ya ha alcanzado la segunda edición. El relato nos sirve para reencontrarnos con Tony Roures, el detective carismático, cínico y brutal que la ha acompañado en sus últimas cuatro novelas y «que sí no os enamora os devuelvo el dinero», asegura Robles.

En este caso nos movemos en las cloacas de la trata de blancas. Roures está en su casa cuando a las ocho de la mañana recibe la visita de un viejo amigo. Éste le pide, nervioso, ayuda, asegurando que una mafia le está extorsionando, exigiéndole que le pague las deudas de una de sus mujeres prostituidas fallecida. Y le asegura que le han amenazado con hacerle vudú. Aquí comenzará una historia dura y desconcertante que pondrá a Roures, antiguo «putero», en una encrucijada, obligado a implicarse y hacerse cargo de su propia culpa. «Llego a interesarme de la prostitucion y trata de mujeres hace diez años. Seguía apasionadamente el trabajo de gente como Mabel Lozano, Rocío Mora o Pepe Nieto. Hablé con víctimas, mujeres forzadas a prostituirse y su testimonio me estremeció. Mabel me dijo que había que hacer reportajes, que la gente tenía que conocer estos casos. Aparté la idea hasta que Mabel contactó con un proxeneta arrepentido y al contármelo le dije que tenía que escribir un libro. Al leerlo, me hizo pensar que este tema, que tiene picos de audiencia cuando sale en televisión, al final se olvida fácil porque a nadie le toca el corazón, nadie quiere ponerse en la piel de estas mujeres. Era la hora de hacer una novela y que lector sienta la soledad y desesperación de estas mujeres. Son como nosotras, mujeres que sueñan, que quieren ser amadas, y que llegan a pensar que dejarse morder por lobos les permitirá conseguir lo que quieren», señala Robles.

Cerca de un centenar de personas, desde el presidente del Grupo Planeta, José Creuheras, a periodistas como Cristina Cubero, se reunieron en una presentación marcada por las implicación de la escritora ante un problema con la que la sociedad parece preferir mirar a otro lado. «Decidí centrarme en la escala más baja de la trata de blancas, que son las mujeres nigerianas. Viven en su país las situaciones más espeluznantes, violencia, violacion, y llegan a España creyendo que verán algo de luz, pero pronto se dan cuenta que son esclavas. Encima, les amenazan con rituales de vudu que las aterrorizan. Y además son negras, y en España somos racistas. El libro muestra la trastienda de nuestra sociedad, cómo muchos preferieren mirar a otro lado y hay muchos estratos de la sociedad que simplemente son cómplices de este crimen», asegura Robles.

Roures vuelve a ser el vehículo de una narración con situaciones oscuras y terribles, basadas en hechos reales, que viaja de Madrid y Castellón para hacernos ver también el problema desde la perspectiva masculina. «No me gusta que las llaméis putas, porque no lo son, son mujeres prostituídas. Ellos sí que son puteros, no son clientes. Y me interesaba explicar la historia desde la perspectiva masculina porque así los obligo a participar en la reflexión sobre el problema», señala la escritora.