La suspensión de las visitas de familiares deja sin drogas a los presos y provoca tensión en las cárceles

Han intentado varios motines estas semanas, aunque sin éxito

El estado de alarma decretado en España desde hace más de dos semanas también ha afectado a las prisiones en Cataluña, aunque no especialmente en lo que se refiere a casos por positivos. Los presos, obviamente, están aislados del mundo exterior, y solo pueden ser contagiados por los funcionarios. De hecho, este es el principal miedo de los internos.

Un funcionario que trabaja en el centro de Can Brians-2 relata a LA RAZÓN como han ido estas semanas de confinamiento. Una de las medidas que se adoptó en los centros penitenciarios con el estado de alarma fue la total suspensión de visitas y vis a vis. En los locutorios, los internos solo pueden ver a sus abogados, pero por ejemplo la pasada semana únicamente acudieron dos a esta cárcel, y siempre con mascarilla. El motivo es que también se han suspendido la mayoría de juicios.

Relata el funcionario que “sin las visitas de los familiares, los presos se han quedado sin drogas ni móviles”. Es bien sabido que los parientes son la principal vía de entrada de estupefacientes y de teléfonos. “Lo de quedarse sin drogas les cabrea, por lo que a veces el ambiente es muy tenso”, dice, antes de añadir que en los últimos días han habido diversos arrebatos de motín.

Se ha intentado paliar más o menos la situación con la distribución entre los presos de teléfonos móviles con capacidad de realizar videollamadas, una vez a la semana y durante diez minutos, y exclusivamente a familiares.

Respecto a las celdas, no han habido grandes variaciones. En Brians 2 son celdas de una o dos personas. Lo que sí sucedió es que se tuvo que confinar un modulo entero de 105 internos, por positivo de uno de ellos, y lo mismo pasó con un funcionario de esta área. Al final se levantó el confinamiento. En Brians-1, ocho reos también dieron positivo, y hay ocho más en cuarentena.

Sobre el patio, las salidas son voluntarias. Es decir, que si un interno quiere quedarse en su celda, no hay problema. Se han cerrado los polideportivos, pero no los talleres, aunque tienen que estar juntos siempre presos del mismo módulo.

En los comedores todo se hace por turnos, en los desayunos, almuerzos y cenas, y, ahora sí, con la correspondiente distancia de 1,5 metros entre los reos. Huelga decir que se han anulado absolutamente todos los permisos para salir al exterior.