Médicos y enfermeras se plantan: “No podemos seguir con salarios de tercera que hacen llorar”

Tras la emergencia de la COVID-19, exigen un pacto nacional para reformar el sistema de salud y una inyección de 25.000 millones extra. “O se dota de musculatura o el sistema no aguanta”, avisan

Siguen las protestas de los sanitarios, indignados por el contrato Ferrovial
Profesionales sanitarios del Hospital del Mar de Barcelona han protestado hoy, por tercer miércoles consecutivo, por la precarización y en defensa del 5 % del sueldo recortado hace años y de una sanidad 100 % pública, y han hecho notar su indignación por el contrato "a dedo" a Ferrovial para externalizar el rastreo de los contagios de COVID-19.EFE/ Enric FontcubertaEnric FontcubertaEFE

El pasado 31 de enero, veinticinco días antes de que el virus de la COVID-19 fuera detectado oficialmente en Barcelona, los economistas Guillem López-Casasnovas y Marc Casanova Roca presentaron un estudio que ponía cifras a la infrafinanciación del sistema sanitario catalán. Era un encargo del Cercle de Salut, creado para fiscalizar y proponer mejoras para la sanidad. Alertaba de que Cataluña tiene un déficit crónico en la financiación que puede llevar al sistema sanitario a la UCI. Y ponía cifras. Concretaba que Cataluña está un 40% infrafinanciada respecto a los países de su alrededor y que necesita una inyección extra de 5.000 millones de euros en los próximos tres años. Este número equivale a 25.000 millones para el conjunto de España y a doblar el presupuesto de la Generalitat en salud. En 2016, Cataluña dedicó a la sanidad pública el 5,3% de su PIB, un poco más que Grecia (5,19%), lejos de la media española (6,39%) y muy lejos de países como Dinamarca (10,35%).

Cuando los gobiernos estaban digiriendo esta denuncia, llegó la COVID-19. Los profesionales sanitarios, como habían hecho otras veces, dejaron sus reivindicaciones al lado y arrimaron el hombro. El país afrontó la pandemia con un traje tejido en la década de los ochenta con otras necesidades sociales y demográficas. A excepción del Hospital de Igualada, el resto de centros evitó el colapso. Y ahora que el vendaval ha pasado, los médicos y enfermeras no se conforman con el Premio Princesa de Asturias a la Concordia 2020. “No queremos más golpecitos en la espalda, queremos respuestas a nuestras demandas”, ha dicho Jaume Padrós, presidente del Colegio de Médicos de Barcelona.

Padrós ha trasladado estas demandas a los responsables políticos en forma de un «Decálogo para la Reforma del Sistema de Salud de Cataluña». Un compendio de medidas para transformar el sistema de salud que se resume en inyección de recursos, empoderamiento de los profesionales y cambio de los modelos de organización en los centros.“Los aplausos han estado muy bien y han sido reconfortantes, pero llevamos años al límite, se nos exigía excelencia mientras se hacían recortes, pero no podemos tener un sistema de excelencia con salarios de tercera que hacen llorar”, ha lamentado.

Padrós ha explicado que tras este decálogo hay un gran consenso sobre cuál es el diagnóstico y el tratamiento que necesita el sistema sanitario después de las lecciones que los profesionales han aprendido de la pandemia. Lo han elaborado el Colegio de Médicos de Cataluña, el Colegio de Enfermeras de Barcelona y la Sociedad Catalana de Gestión Sanitaria. Y se han adherido la Sociedad Catalana de Medicina Familia y Comunitaria (CAMFIC), la Sociedad Catalana de Geriaría y Gerontología, la Academia de Ciencias Médicas de la Salud y la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria (AiFiCC).

Nuevo pacto para la sanidad

Reclaman reformas profundas y urgentes porque “el sistema sanitario no aguanta más”. Para empezar piden un nuevo pacto para la sanidad. Después de que la COVID-19 haya puesto en evidencia que la salud de las personas es prioritaria, exigen a las fuerzas políticas que estén a la altura y pongan la sanidad pública al nivel que reclama la sociedad. “Es el momento de habilitar recursos para hacer las reformas que se necesitan”, ha dicho Padrós, como portavoz de los colegios de médicos catalanes.

Para poder prestar un servicio sanitario acorde con las necesidades del país, son necesarios 5.000 millones extra en Cataluña y 25.000 millones extra en el conjunto de España. Padrós se dirigió a Pedro Sánchez y al resto de fuerzas políticas para que hagan una buena gestión de los fondos que lleguen de Europa.

Consideran que el 60% del gasto sanitario ordinario debería destinarse a mejorar y dignificar las condiciones contractuales y retributivas de los profesionales, sobre todo, de los más jóvenes y de los que están en periodo de formación especializada. No hace ni un mes, el sindicato de Metges de Catalunya denunciaba que la supresión de las guardias y la alteración de las jornadas laborales dejó sueldos mileuristas entre los residentes que han estado en primera línea de la COVID-19. “No podemos contar con un sistema de salud de primera con salarios de tercera basados en modelos laborales funcionariales demasiado rígidos”, ha denunciado Padrós.

El 40% restante del gasto sanitario debe destinarse a mejorar las infraestructuras, en muchos casos obsoletas, y avanzar en la telemedicina y la salud digital. La COVID-19 ha puesto en evidencia que faltan unas estructuras profesionales y unos equipamientos sólidos para dar estabilidad a la sociedad.

Más confianza en los profesionales sanitarios

La experiencia de la pandemia debe servir para aprender de los errores, pero también de los aciertos. Faltaron medidas de protección y prevención. Pero la autonomía de gestión y la capacidad de autoorganización empoderó a los profesionales sanitarios que son quienes mejor conocen los entresijos de los hospitales y los centros facilitó la gestión de la crisis. Médicos y enfermeras reclaman ahora que se siga confiando en los profesionales que han apostado por flexibilizar horarios y turnos, minimizar las tareas burocráticas e impulsar la innovación y la tecnología.

Para garantizar que el paciente sea el centro del sistema, llaman a impulsar de manera real la atención primaria, la colaboración y coordinación entre ámbitos asistenciales. También a integrar los servicios sanitarios y sociales. En el caso de enfermos crónicos y personas mayores vulnerables ha funcionado acercar la atención a los domicilios. También ha quedado en evidencia que es urgente un gran acuerdo que garantice la atención integral en las residencias.

Finalmente, la crisis ha demostrado que hay que prestar atención a la salud pública. Disponer de estructuras para afrontar nuevos retos como los efectos del cambio climático o una nueva pandemia.

Amenazan con una rebelión de batas blancas

Los firmantes de este decálogo trasladarán sus peticiones esta tarde a la consellera de Salud, Alba Vergés. No es la primera vez que se reivindican, pero esta vez avisan de que si no les hacen caso, “la alternativa es un desastre”. “Tenemos un sistema sanitario al límite, al que le dotamos de musculatura o no aguantará”, advierten. Y este mensaje también va para la sanidad privada que asiste al 25% de la población catalana. Si no les hacen caso, amenazan con una rebelión de batas blancas.