Pilar Rahola, 16.800 euros por defender el “procés” en TV3

La periodista, que fracasó en su andadura política, ha sido siempre objeto de controversia

Si hay alguien que se ha convertido en la imagen del “procés”, en su máxima ideóloga, casi como una indiscutible fan, esa ha sido Pilar Rahola. La suya es una de las carreras más mediáticas gracias sobre todo al altavoz que ha conseguido en TV3, una de sus principales fuentes de ingresos. Buena prueba de ello es que a día de hoy es la periodista mejor pagada entre quienes colaboran en el programa “Tot es mou” que presenta su amiga Helena Garcia Melero. En el portal de transparencia de la CCMA podemos ver que el pasado 13 de enero selló un acuerdo de colaboración durante siete meses en este espacio por el que cobrará un total de 16.800 euros.

Un año antes, por participar durante un año en este mismo programa, Rahola facturó 52.500 euros. En febrero de 2018, por seis meses participando en “Tot es mou”, facturó 30.000 euros. A estas facturas hay que sumar las de sus colaboraciones en “Preguntes freqüents”, aunque estas son pagadas por la productora El Terrat del grupo Mediapro, empresa propiedad de Jaume Roures. Pese a todo eso, el actual responsable de TVC, Vicent Sanchis, aseguró en la comisión de control de la CCMA que a Rahola “en TV3 no la consideramos como un puntal ni un referente”.

Sanchis ha asegurado en los últimos meses que las apariciones de Rahola se han reducido, aunque las quejas de los partidos políticos, incluido Esquerra -que se ha convertido en uno de los blancos de ataque de la periodista-, van también dirigidas al formato de sus intervenciones que hace en la televisión pública: se producen sin que haya nadie para la réplica ni dé otro punto de vista. “Faltan los criterios de contraste y contrapesos con visiones distintas”, sostienen los republicanos, que en alguna ocasión se han mostrado críticos con la sobreexposición de Rahola.

Más aún cuando Rahola, que forma parte del círculo más estrecho de Carles Puigdemont -para el recuerdo siempre quedará la famosa foto en una paella en Cadaqués en casa de la periodista-, no ha dudado en situar, además del constitucionalismo, a Esquerra entre los objetivos de sus ataques. Hay numerosos ejemplos de ello, como cuando manipuló la foto de un encuentro entre Puigdemont y Marta Rovira (ERC) o cuando criticó duramente en TV3 al presidente del Parlament (ERC), Roger Torrent, por retirarle el escaño a Quim Torra tras ser inhabilitado: “¿Este Parlament es tan de mentirijilla que a la primera que atacan al president ya lo aceptamos? Hoy el presidente del Parlament no me ha representado”, aseguró.

Pilar Rahola inició su andadura política y mediática siendo una de las caras más visibles de ERC durante la década de los noventa, época en la que Àngel Colom era secretario general de la formación. Fue en este periodo en el que se convirtió en la única diputada a Cortes del partido, además de teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona. Pero en octubre de 1996, Colom y Rahola protagonizaron una sonadísima escisión de ERC para crear su propia formación el PI -Partit per la Indipendència- fruto de las desavenencias estratégicas en torno a la independencia de Cataluña. Poco después abrían una sede en el Paseo de Gràcia barcelonés y empezaban a postularse para las elecciones municipales y europeas. El fracaso fue estrepitoso al no lograr representante alguno.

El PI desapareció tan rápido como fue creado. Sin embargo, lo que no se supo hasta mucho más tarde es que el partido se había financiado gracias a las ayudas de Fèlix Millet, por aquel entonces el todopoderoso e influyente responsable del Palau de la Música. La sentencia del llamado “caso Palau” permitió probar que Millet abonó al PI 75.126 euros “para que pudiera hacer frente al pago de diversas deudas que la formación política Partit per la Independència, fundada por él mismo, arrastraba desde antes de la disolución”, tal y como puede leerse en la sentencia. Colom no se sentó en el banquillo de los acusados por haber devuelto dinero.

Los caminos de Colom y Rahola los llevaron hacia Convergència. De esta manera, ella se convirtió en una admiradora incondicional de Artur Mas cuya campaña siguió como si fuera una Yasmina Reza. De todo ello surgió el libro “La màscara del rei Artur” donde relataba los pasos de Artur Mas, cual caballero errante, para lograr alcanzar la presidencia de la Generalitat. Esa ha sido una de las virtudes de Rahola: saber aplaudir a CDC y sus variantes. El último ejemplo de todo ello ha sido su aplauso en TV3 a Jordi Pujol blanqueando todo lo vinculado con la corrupción de quien fuera responsable del Govern. Pero era la constancia a una fidelidad, a la del pujolismo. No en vano, en 2014 había apuntado que lo importante es “la fuerza política del presidente Pujol y su vida austera, porque Pujol es un hombre austero. Nadie podrá decir que este hombre ha usado el cargo para hacerse millonario”.

Juan Carlos