La CIA: “Carrillo es uno de los comunistas más inteligentes, pero es visto con algo de desconfianza”

La Agencia siguió al PCE durante los años del exilio y recogió sus divisiones internas

Durante años, especialmente durante el maccathyismo, Estados Unidos tuvo una obsesión: el comunismo. Las comisiones emitidas para todo el país en las que se denunciaba a comunistas públicamente siguen siendo uno de los episodios más oscuros de la historia estadounidense durante el siglo XX. Sin embargo, aquellas denuncias se extendieron a otros continentes, como es el caso de Europa de la mano de la CIA. Gracias a documentos desclasificados podemos saber que una de las obsesiones de la Agencia fue el Partido Comunista bajo la dirección de Santiago Carrillo.

Existen varios informes sobre las actividades de Carrillo no solamente en España sino también durante su exilio en París. Uno de los primeros documentos está fechado en noviembre de 1947 y lleva por título “Actividades políticas del Partido Comunista Español en Francia”. Dividido en cuatro puntos, está centrado en la dimisión de Vicente Uribe como responsable de la cartera de Economía del gobierno en el exilio de Llopis, “representando la voluntad de Dolores Ibárruri”, como dice el agente de la CIA. De esta manera, “los comunistas creían que José Giral aceptaría la labor de formar un nuevo gobierno y esperaban ser llamados para formar parte de él”. Gracias a la CIA también sabemos que dentro del partido se discutió ir en contra el gobierno en el exilio de Albornoz, pero finalmente se impuso lo contrario siguiendo a Carrillo, con el apoyo de Pasionaria.

El informe es interesante porque permite conocer un poco mejor las diferencias entre la oposición franquista en el exilio. En este sentido, podemos leer que “los comunistas están disgustados con Negrín y el ala izquierda del grupo socialista por su inactividad. Daniel Anguiano, un director de la facción disidente de la Unión General de Trabajadores, asegura que se ha acercado a Negrín varias veces sin resultado”. Igualmente podemos saber que las arcas del PCE no parecían estar en muy mala situación porque “los comunistas españoles han contribuido con 700.000 francos a la propaganda de los comunistas franceses en las recientes elecciones”.

A la CIA también le interesaban los vínculos de los comunistas españoles con la Unión Soviética. Un documento del 23 de enero de 1947 hace referencia al hecho que “agentes de la inteligencia soviética en Francia son cada vez más conscientes de la escasez de efectivos con los que podría contar el Partido Comunista si una nueva guerra civil estallara en España. Varios republicanos españoles en zona de la frontera con los Pirineos han observado que las guerrillas del Partido Comunista usadas provisionalmente como leñadores en esa área no solamente escasas a nivel numérico sino que son carentes de entusiasmo por la causa. Moscú debe, por tanto, esperar un tiempo hasta que el Partido Comunista Español pueda hacer efectiva su fuerza política. Por ahora, el proletariado español pertenece a dos grandes organizaciones sindicales: la CNT, de tendencias anarquistas, y la UGT, de tendencias socialistas”. Los soviéticos estaban esperanzados ante la idea de que los “poderes anglosajones” perdieran prestigio ante los ojos de los españoles por su “incierta política” hacia España, además de la desilusión “por los gobiernos de Washington y Londres”.

Uno de los documentos confidenciales más interesantes es el titulado “Actividades generales del Partido Comunista de España”, del 13 de junio de 1949. En él se incluyen pequeños retratos de los principales miembros del partido. De esta manera podemos saber que en ese momento Dolores Ibárruri “enferma en Praga, aparentemente de un cáncer de hígado, del que se espera que no se recupere”. De Santiago Carrillo se asegura que “uno de los más inteligentes comunistas, pero es visto con algo de desconfianza. Está rodeado de un grupo de jóvenes que trabajan en varias secciones del Partido, pero con la llegada de nuevos elementos a la oficina política su estrella se ha apagado un poco”.

La CIA también se informó en 1977 de la reunión que mantuvieron Carrillo y el entonces todopoderoso responsable de Rumanía Nicolae Ceausescu. Por desgracia, el informe sigue hoy en día muy censurado, pero sí podemos saber que el agente que lo redactó calificó aquel encuentro como “la expresión más clara de la independencia de Ceausescu desde que las relaciones romano-soviéticas empezaron a mejorar hace algo más de un año”. Asimismo se recuerda que “en las últimas semanas, los rumanos han reiterado su oposición a cualquier intento soviético para configurar un modelo para los partidos comunistas. El encuentro con Carrillo puede mejorar la imagen de Ceausescu en casa y puede ser popular entre los comunistas europeos occidentales, como los italianos, quienes se han resentido del ataque de Moscú hacia el liderazgo comunista español”.