Aparece el manuscrito inédito de la secuela de “J’accuse” de Zola

El texto es una de las joyas del Salon du Livre Rare que se celebra hasta el domingo en París

Probablemente “J’accuse” de Emile Zola sea el primer manuscrito en el que podemos ver el papel del intelectual comprometido moderno. Publicado en el diario “L’Aurore” el 13 de enero de 1898, en él Zola denunciaba públicamente las manipulaciones que se habían llevado a cabo para que fuera condenado el capitán Alfred Dreyfus por alta traición. El escritor, uno de los más importantes novelistas franceses de su tiempo, acabó siendo perseguido por aquel artículo en el que se exponía públicamente que Dreyfus era inocente porque “mi deber es hablar, no quiero ser cómplice. Mis noches serían atormentadas por el espectro del inocente que expía allí, en la tortura más horrible, un crimen que no cometió”. Todavía hoy “J’accuse” es un referente tanto desde el punto de vista intelectual como por lo que supone el periodismo libre.

Lo que no se sabía hasta ahora es que Zola escribió una segunda parte de ese texto. Ese manuscrito es una de las principales joyas del Salon du Livre Rare que desde hoy y hasta el domingo puede visitarse en el Grand Palais parisino. Es allí donde la librería Le Manuscrit Français presenta esta pieza inédita y que fue recientemente localizada por un coleccionista francés. Para entender la importancia de este hallazgo nos tenemos que trasladar a 1898 después de que Zola haya desmontado punto por punto la acusación contra Dreyfus. Esa carta abierta al presidente Félix Faure desembocó en un proceso contra el propio escritor que en febrero de ese año fue acusado de difamación. Zola fue juzgado y condenado y, durante la tercera vista contra él y pese a estar en un primer momento de acuerdo en aceptar la condena, opta por el exilio.

El 19 de julio de 1898, el primer día de su destierro en Londres, Zola comienza a redactar una serie de cuartillas en una pequeña habitación de la última planta del Grosvernor Hotel, donde estaba alojado siguiendo los consejos de Georges Clemenceau. En cinco hojas escribe lo que se puede considerar como las segunda parte de “J’Accuse”. Bajo el título “Pour la Lumière”, Zola apunta los motivos por los cuales ha optado por el exilio. Allí reconoce que “la verdad cegadora, sin embargo, es que son nuestros adversarios quienes desde el primer día, y no por los medios más monstruosos, han intentado y todavía están tratando de cerrarnos la boca violentamente”. Al referirse a su célebre artículo, el escritor argumentó que “de toda mi carta al Presidente de la República, se habían extraído inteligentemente algunas líneas, limitando la acusación solo para evitar que la verdad saliera a la luz sobre el asunto Dreyfus. El plan era condenarme mientras me amordazaban. Recordamos lo terrible: “La pregunta no se hará”, volviendo una y otra vez, cortando todo, apagando toda luz”. La intención, a ojos de Zola, estaba muy clara: “Enterrad el asunto, todo el deseo ardiente está ahí, no hay nada más en el fondo de la espantosa campaña que se libra contra nosotros”. Pese a admitir que está conforme con aceptar finalmente una condena, el autor de “Germinal” añade que “quiero que me condenen, pero de todos modos la complacencia al martirio tiene límites”. Zola concluye con una última reflexión: “Hasta entonces, tendremos que disfrazar nuestras acciones, derrochar mentiras y viles insultos, nuestros amigos saben que seremos los impasibles soldados de la verdad, incapaces de retroceder, capaces de todos los sacrificios y todas las expectativas, las más duras y las más ansiosas”.

“Pour la Lumière” es, por ahora, el único texto conocido escritor por Zola durante su exilio londinense. La tienda parisina que lo ofrece pide por él 40.000 euros.