Cataluña se decanta por el cierre perimetral para salvar las ucis

Es la fórmula que le permite Pedro Sánchez, además, ultima más restricciones. Las ucis se preparan para un alud de ingresos en noviembre

Una persona lee la prensa en un banco de las Ramblas de Barcelona este miércoles, cuando el crecimiento de la epidemia en Cataluña ha empezado a desacelerarse, con un descenso de la velocidad de reproducción de la enfermedad (Rt), que ha pasado de 1,52 ayer a 1,38 hoy y mientras las autoridades sanitarias catalanas, que ven la situación "crítica e insostenible", estudian nuevas medidas restrictivas, incluido un confinamiento domiciliario, si el virus no se modera y amenaza con saturar los hospitales, que ya empieza a aplazar operaciones programadas para liberar camas para pacientes de covid. EFE/Quique Garcia
Una persona lee la prensa en un banco de las Ramblas de Barcelona este miércoles, cuando el crecimiento de la epidemia en Cataluña ha empezado a desacelerarse, con un descenso de la velocidad de reproducción de la enfermedad (Rt), que ha pasado de 1,52 ayer a 1,38 hoy y mientras las autoridades sanitarias catalanas, que ven la situación "crítica e insostenible", estudian nuevas medidas restrictivas, incluido un confinamiento domiciliario, si el virus no se modera y amenaza con saturar los hospitales, que ya empieza a aplazar operaciones programadas para liberar camas para pacientes de covid. EFE/Quique GarciaQuique GarciaEFE

«El escenario que se prevé en las Unidades de Cuidados Intensivos para noviembre me recuerda demasiado a lo que vivimos en marzo y abril, durante la primera ola de la pandemia». Es la percepción que tiene el doctor Àlex Soriano, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona, y que comparten muchos de sus compañeros. El director del Centro de Alertas y Emergencias, Fernando Simón, sin ir más lejos, advirtió el lunes de que la situación en las UCI a finales de noviembre y principios de diciembre «será complicada». Es una advertencia que también hace el doctor Jacobo Mendioroz, coordinador de la Unidad de Seguimiento de la COVID-19. «La epidemia crece y crecerá durante los próximos días y si no se toman más medidas vamos directos al colapso», avisa. Los cálculos que hace Mendioroz son los siguientes: cerca de un 1% de los nuevos positivos acaban en la UCI , por lo tanto, si en la última semana Cataluña está registrando una media de 5.000 casos cada día, en las próximas dos semanas los ingresos diarios en la UCI podrían dispararse a 50 casos. Son cálculos matemáticos, pero hasta ahora las proyecciones epidemiológicas no están fallando.

Para evitar que en dos semanas cientos de pacientes se queden sin recibir una atención sanitaria adecuada, Cataluña ultima más restricciones . El Procicat, el órgano del gobierno catalán que gestiona la pandemia, sigue debatiendo con los expertos en salud pública qué medidas “extra” son las más adecuadas. Sobre la mesa tiene tres fórmulas de confinamiento: un confinamiento perimetral, que ampara del decreto del estado de alarma; un confinamiento de fin de semana, para reducir interacciones sociales, y un confinamiento de 15 días con escuelas abiertas, la fórmula más radical que avala un grupo de expertos, un pararlo todo para seguir. Finalmente, parece que se prepara para aplicar la primera: la más suave y la más fácil, porque es la única para la que tiene competencias. La han aplicado ya cinco Comunidades Autónomas. Pero la fórmula que baraja Cataluña es la del País Vasco, un confinamiento perimetral por municipios, que evitaría la movilidad el fin de semana de la Castañada. La presión de los hoteleros, que han vuelto a manifestarse en la plaza Sant Jaume, ha llegado también a la mesa de debate del Procicat, que estudia si qué limitaciones impone para reducir la interacción social. El viernes acaba el plazo de 15 días del cierre de la restauración y la suspensión de competiciones deportivas no profesionales, pero el secretario general de Salut, Marc Ramentol, avanzó que no sólo estudia prolongar las restricciones, si no que es momento de añadir más medidas. Mendioroz y otros epidemiólogos son partidarios de prolongar el cierre de bares y restaurantes otros quince días. Además, cines, teatros y pistas deportivas que permanecen abiertas pueden ver limitado aún más su aforo o incluso cerrarse.

En estos momentos en las UCI ingresa el mismo perfil de paciente que en la primera ola. La media de edad de los nuevos contagios ha subido y con ella los ingresos hospitalarios. La subdirectora del Servei Català de la Salut, Marta Chandre, explica que el enfermo de la UCI es un hombre de 50 a 70 años con comorbilidades, aunque también ingresan jóvenes de 30 a 40 años y mujeres. A diferencia de marzo y abril, el tiempo que pasan dentro de la UCI es menor porque los médicos conocen más la enfermedad y hay un mejor manejo. Por ejemplo, tal y como explica el virólogo Luis Enjuanes, director del Centro Nacional de Biotecnología, ya no se dan medicamentos que se ha comprobado que no iban bien, como la hidroxicloriquina, se dan antivirales como el redemsivir y según la evolución, corticoides y otros antiinflamatorios o anticoagulantes. Además, por ahora, ningún centro va corto de respiradores.

Cataluña ha ampliado su capacidad estable de UCIs a 937. En estos momentos, tiene más del 80% de camas ocupadas. Pero el principal cambio respecto a la semana pasada es que el 46% de los pacientes críticos son enfermos con covid. Esta cifra era de un 20% hace siete días.

Ayer, ingresaron 30 enfermos graves nuevos en la UCI. En total, hay 398 personas en las unidades de cuidados intensivos. El 1 de mayo, las personas ingresadas en intensivos llegaron a 519. Al margen de la UCI, hay 2.205 enfermos de covid ingresados en los hospitales, 67 más en las últimas 24 horas. Estos números son los que seguirán creciendo las próximas semanas en las estadísticas. Y lo que preocupa a las autoridades sanitarias es poder dar servicio a todos los enfermos críticos tengan o no covid. En las Urgencias de la atención primaria, los casos de sospecha por covid ya representan el 20% del total y en las Urgencias hospitalarias, un 10%. Hace una semana, no llegaban al 5%.

El clavo al que se agarran los profesionales sanitarios es que las restricciones que se tomaron hace dos semanas empiezan a tener un impacto en las estadísticas. Cuando se cerraron bares y restaurantes hace casi dos semanas, expertos en proyecciones matemáticas y epidemiólogos avisaron de que los efectos de estas restricciones tardarían al menos diez días en reflejarse en las estadísticas. Han tenido que pasar trece días desde que empezaron a aplicarse las restricciones para empezar a ver alguna mejora en los datos epidemiológicos. Cataluña empieza a registrar un cambio de tendencia: después de días en los que el riesgo de rebrote crecía imparable, este dato ha caído 47 puntos y se queda en 840. No es el único dato que invita al optimismo. La velocidad de transmisión, la famosa RT, ha bajado de 1,52 a 1,38. Es decir, ahora cada infectado contagia a 1,38 personas. Es el segundo día que este parámetro baja. Pero aún es pronto para cantar victoria. El colapso en el laboratorio del Hospital Vall d’Hebron, que analiza las PCR de la mayoría de los CAP de Barcelona y parte del área sanitaria de Barcelona Norte, puede haber influido en los datos. Hay retrasos de hasta diez días en las notificaciones de las PCR.

La tasa de contagios por cada 100.000 habitantes sigue subiendo, en las últimas 24 horas ha pasado de 608 a 634. Mendioroz ya avisó de que “tardaremos tiempo en volver a una estabilidad y harán falta más esfuerzos”. Por contra, se notificaron menos positivos, 4.854, son menos que el martes (5.036). Pero con este número elevado de contagios y una velocidad de transmisión de 1,38, las matemáticas del contagio alertan de que en una semana se podría estar contabilizando 7.000 nuevos casos de media. Las medidas han de servir para no llegar a estas cifras y evitar que el sistema sanitario deje de atender otras patologías. Ya hay hospitales comarcales, como el de Tortosa o Figueras que replantean desprogramar actividades no covid, una estrategia que Salut quiere evitar a toda costa. Durante la primera ola, se desprogramaron 100.000 intervenciones. Para recuperar la actividad normal anterior a la pandemia, Salut calcula que necesitará, al menos, 21 meses.