Cataluña recibe la mitad de las vacunas previstas y prioriza administrar la segunda dosis

Los hospitales a punto de sobrepasar el pico de ocupación de la segunda ola. Salud prevé tener 4.000 ingresados y más de 700 enfermos graves en la UCI

Salud augura llegar a 4.000 ingresados por covid y 700 enfermos graves en la UCI en los próximos días. REUTERS/Albert Gea
Salud augura llegar a 4.000 ingresados por covid y 700 enfermos graves en la UCI en los próximos días. REUTERS/Albert GeaALBERT GEAREUTERS

Los problemas logísticos y de producción de las farmacéuticas Pfizer y BioNtech han alterado el calendario de vacunación en Europa. En Cataluña, esta semana, ha llegado la mitad de las dosis previstas: 30.000 en vez de 60.000. “Este imprevisto, nos altera mucho la estrategia de vacunación”, ha reconocido la consellera de Salud, Alba Vergés, en la rueda de Prensa del Procicat, el órgano gubernamental que gestiona la pandemia. Justo ayer, arrancaba en la residencia Nostra Senyora de Ribera, en la Pobla de Segur, la segunda y última ronda de administración de la vacuna de Pfizer-BioNtech. El departamento de Salud se había guardado 18.450 dosis de esta vacuna para empezar a administrar la segunda dosis, pero son del todo insuficientes. Entre la primera y la segunda dosis, pueden pasar entre 21 y 40 días. Pasados siete días del segundo pinchazo, se adquiere la máxima protección contra la Covid-19. En más de un 90% de los casos, la vacuna protege de sufrir una covid grave, pero no se sabe con certeza si puede seguir transmitiendo el virus. Por lo tanto, las personas vacunadas no podrán olvidarse de la mascarilla, de la higiene ni de la distancia social, hasta que el virus se debilite.

Según ha explicado Vergés, su equipo priorizará la administración de las segundas dosis a quienes ya se había puesto la primera. “Si no ponemos más, es porque no hay”, ha lamentado. Dicho esto, ha reclamado al Gobierno que espabile a quien haga falta para que las dosis comprometidas lleguen. Hasta la fecha, se ha puesto ya la primera dosis a 145.000 personas, el 2% de la población. “Prácticamente todas las residencias han recibido ya la segunda dosis, solo quedan algunas con brotes activos”, ha dicho Vergés. Pese a los problemas logísticos de Pfizer, Salud espera acabar haber administrado la primera dosis de la vacuna a todos los geriátricos.

La semana que viene llegarán las 8.500 dosis de Moderna pactadas, pero no hay garantía de que lleguen las 60.000 dosis comprometidas semanalmente por Pfizer-BioNtech. Para compensar esta demora, la farmacéutica incrementará su capacidad de producción en Europa para poder distribuir más vacunas el segundo trimestres.

En la cresta de la tercera ola

Estos problemas de logística coinciden con una semana clave en la evolución de la pandemia. Según los cálculos del grupo de investigación computacional BIOCOMSC en colaboración con la Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya (AQuAS) y el SISAP (ICS), mañana debía llegar el pico de los contagios de la tercera ola y poco a poco la curva debería estabilizarse y bajar. De no ser así, se tendrán que tomar medidas más duras. Pero por ahora, parece que no hará falta. Los datos epidemiológicos de hoy indican una ligera mejora. Se han notificado 2.533 nuevos casos, cosa que eleva la cifra total de infectados desde el inicio de la pandemia a 458.437. La velocidad de transmisión baja ocho centésimas y se sitúa en 1,31, esto quiere decir que por cada cien infectados se contagian 131 persona. También baja 40 puntos el riesgo de rebrote hasta 754. Mientras que la incidencia acumulada en los últimos catorce días sube hasta 602 casos por cada 100.000 habitantes.

Tal y como ha explicado el doctor Jacobo Mendioroz, coordinador de la Unidad de Seguimiento de la Covid-19 en Cataluña, pese a que estos datos hacen pensar que las restricciones están frenando la propagación del virus, “aún queda tiempo para hablar de una relativa normalidad, porque la presión asistencial es muy elevada”. Aunque la curva se estabilice, ya no se está a tiempo de evitar que se supere el pico de ingresos de la segunda ola. En las últimas horas, han ingresado 179 enfermos con coronavirus en los hospitales catalanes, donde ya hay ingresados 2.809 pacientes. El pico de la segunda ola se registró el 8 de noviembre con 2.811 pacientes covid. En las unidades de cuidados intensivos han ingresado dos personas respecto al último parte, pero ya hay 550 enfermos graves covid y en el pico de la segunda ola se registraron 594. Las predicciones de Mendioroz no son halagüeñas, calcula que en las próximas semanas, se llegará a 4.000 enfermos covid ingresados en los hospitales catalanes y que cerca de 700 acabarán en la UCI. No llega al peor de los dos escenarios calculados, pero se acerca. El escenario más pesimista estimaba llegar a 770 ingresados graves la primera semana de febrero. Desde el punto de vista asistencial, Vergés da por hecho que “sobrepasaremos el pico de la segunda ola y estaremos peor”. Además, el último parte ha notificado la muerte de 129 personas por covid. Se trata de la peor cifra registrada desde abril.

Descartado un confinamiento duro

Médicos como el jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología, Antoni Trilla, han puesto sobre la mesa la idea de un confinamiento duro y corto para frenar la transmisión, pero Vergés ha descartado su propuesta.

Incidencia alta entre la población vulnerable del Baix Llobregat

Mendioroz ha hecho un llamamiento para proteger a los más vulnerables. En su repaso de la evolución de la pandemia según el territorio, ha hablado de brotes en L’Hospitalet de Llobregat, Cornellà y Castelldefels. “Son zonas con un alto componente de vulnerabilidad, donde hay gente que no puede aislarse porque tiene que ir a trabajar o no tiene un domicilio adecuado”, ha lamentado. “Si no diseminamos el virus, no pondremos en riesgo puestos de trabajo ni a vecinos que no tienen las condiciones óptimas para confinarse en casa”, ha dicho.

Además de estos tres municipios del Baix Llobregat, Mendioroz ha destacado brotes en Figueres y Olot; Sant Cugat y Badalona; la Vall d’Aran, y en Terres de l’Ebre, Amposta y Tortosa.