JxCat abre la puerta a quedar fuera del Govern de ERC

Sànchez amaga con facilitar un Ejecutivo en minoría de republicanos y antisistema con los comunes para evitar elecciones. “Nadie le dirá a Esquerra lo que tiene que votar” en Madrid, avisa Sabrià

El secretario general de JxCat, Jordi Sànchez, saluda a Pere Aragonès (ERC) en un acto reciente de los postconvergentes
El secretario general de JxCat, Jordi Sànchez, saluda a Pere Aragonès (ERC) en un acto reciente de los postconvergentesEnric FontcubertaEFE

Primeros días tras la investidura fallida del candidato de Esquerra a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès, condicionados por los reproches entre el independentismo, el bloqueo permanente de la política catalana y la tregua que ha brindado la Semana Santa. Las negociaciones se retomarán el martes -este lunes es festivo- y los partidos aprovechan para fijar posiciones a través de los medios antes de encarar el tramo final y librar la pugna definitiva. Este domingo ha sido Jordi Sànchez, secretario general de JxCat, quien ha tomado la palabra y en una entrevista en La Vanguardia ha abierto la puerta formalmente a quedar fuera de un Ejecutivo de ERC y la CUP. Es decir, a facilitar un Govern en minoría con el fin de evitar una repetición electoral pero sin entrar en el Palau de la Generalitat.

“No pedimos tiempo para castigar a ERC, en absoluto. Tenemos que hacerlo bien para ofrecer estabilidad y acción de gobierno. Y de no llegar a un acuerdo ya encontraríamos la manera de no ir a elecciones”, asegura el dirigente de JxCat desde la cárcel de Lledoners, donde cumple condena por el juicio del “procés”. “Dije que no especularíamos con elecciones: si quieren, que gobiernen en minoría”, afirma contundente Sànchez quien rechaza entrar “deprisa y corriendo” en un Govern sin solucionar sus diferencias con los republicanos para poder “pasar página”.

Un movimiento que se puede interpretar como una medida de presión hacia los republicanos para redoblar las exigencias, cuestionar el pacto de Aragonès con la CUP y sus constantes guiños a los comunes durante los debates en el Parlament. Dos circunstancias que han molestado y han generado cierto descontento en el seno de JxCat al entender que sus 32 escaños -tercera fuerza, justo por detrás de ERC- son imprescindibles y les sitúan prácticamente al mismo nivel que Esquerra. “No sé qué calculadora manejan”, mascullaban los diputados postconvergentes tras la primera sesión de investidura. Su enfado era evidente.

“Hay algunos en ERC que quieren un acuerdo con los comunes y la CUP. Si es eso lo que quieren, que nos lo digan. Nosotros los votaremos”, asegura Jordi Sànchez en la entrevista para señalar concretamente a dos dirigentes republicanos: Gabriel Rufián y Joan Tardà. El primero es el líder de ERC en el Congreso y el segundo advirtió de que el Govern con Junts se podría convertir en un “Vietnam diario” y emplazó a los antisistema y a los comunes a entrar en él.

Diferencias por el acuerdo con la CUP: ERC lo blinda

Precisamente, sobre el pacto que ya han alcanzado ERC y la CUP, el secretario general de JxCat explica que hay cosas “asumibles y otras no”, entre las que cita “desaprovechar la colaboración público-privada para la prestación de servicios”, algo que considera “un error”. Sobre la renta básica reflexiona: “Podemos discutir sobre la conveniencia o no de implantar la renta básica, pero la pregunta es cómo la pagaremos”.

El acuerdo entre republicanos y antisistema se ha convertido, de hecho, en un nuevo punto de desencuentro entre Esquerra y Junts para la Generalitat. “No tiene sentido pensar que podemos gobernar conjuntamente y que una de las partes haga acuerdos bilaterales con terceros”, ha avisado la portavoz postconvergente Elsa Artadi en otra entrevista del diario ‘Ara’. Por su parte, su homóloga republicana, Marta Vilalta, ha blindado el pacto: “La CUP no debe temer nada”. “Es un acuerdo y los acuerdos están para cumplirlos” y “la renta universal se hará”, ha advertido con la vista puesta en el partido de Puigdemont.

El papel en el Congreso, otro escollo

Otro de los escollos entre JxCat y ERC es el papel del independentismo en el Congreso. Los postconvergentes reclaman una estrategia unitaria, algo que los republicanos rechazan de plano al tener una de las llaves de la aritmética en la que se sustenta el Gobierno de Pedro Sánchez. “Nadie le dirá a Esquerra lo que tiene que votar”, ha resumido el republicano Sergi Sabrià sobre este punto.

En este sentido, Jordi Sànchez subraya el rechazo de JxCat a la mesa de diálogo -“solo la quieren 33 de los 74 diputados independentistas”- y denuncia “la nula voluntad” del presidente Pedro Sánchez hacia este mecanismo de negociación.

Para el dirigente postconvergente, es importante decidir qué harán si la mesa no tiene éxito y cómo lograr “por la vía de la no violencia, forzar al Estado a aceptar una negociación real”, sin poner plazos: “Yo no haré como la CUP, que ha dado dos años”, señala.