Laura Fernández no es exactamente la señora Potter

La autora presenta la novela en la que ha estado trabajando durante cinco años

La escritora y periodista Laura Fernández
La escritora y periodista Laura Fernández FOTO: Miquel Gonzalez

Laura Fernández ha sido durante años uno de los nombres más destacados del periodismo cultural barcelonés. A ello se le suma su labor como escritora con una serie de libros en los que crea un universo propio y que tiene mucho que ver con las lecturas, las series de televisión y las películas que la han formado. Algo de todo eso aparece en las páginas de su nueva novela, «La señora Potter no es exactamente Santa Claus» y que acaba de publicar Literatura Random House. Es una suerte de matrioska rusa donde la historia ha ido incorporando numerosas historias siendo el punto de partida la de Louise Feldman, la autora de un clásico literario titulado «La señora Potter no es exactamente Santa Claus, una obra que sitúa en una pequeña ciudad llamada Kimberly Clark Weymouth y por donde pasan numerosos lectores interesados en esa historia.

La autora, en declaraciones a este diario, habló del proceso de escritura de un libro en el que ha estado trabajando durante cinco años. «Lo empecé en el Halloween de 2016. Escribía una página al día cuando podía. Me gusta, en el momento de hablar de escritores, preguntarles por sus trucos y eso es lo que hice cuando hablé con Sarah Waters. Ella me dijo que llevaba un diario sobre cada libro que escribía. Pensé que era una buena idea porque de esta manera el diario puede avisarte de la página en la que te has quedado. Me fue muy útil mientras hacía, cuando me era posible, una página al día, siempre por la noche y con la misma música», comentó Fernández.

«La señora Potter no es exactamente Santa Claus» se nutre inevitablemente de lo vivido en este lustro por la escritora y periodista mientras preparaba su obra. A este respecto dijo que «como escribes una página al día, lo que escribes se convierte también en tu diario y donde hablas, por ejemplo, de con quien comí ese día. Es curioso porque no se nota porque hago esas cosas como de irme a sitios que no existen, pero lo que cuento son cosas que me van pasando. Lo más difícil es que luego tenga una unidad de conjunto».

Cuando se le pregunta por la imposibilidad de poner una etiqueta a la novela, de buscar un género para estas páginas, Laura Fernández argumentó que «no hay ningún genero sino muchos e infinitos. El lugar es, en este caso, una cosa viva en el que siempre nieva. Es como un personaje en el que pasan cosas. Digo que es una mezcla de jóvenes, pero en realidad es como esas películas que vivía cuando era pequeña, esas ciudades de cartón piedra y donde los personajes eran muy inocentes, queriendo siempre ser felices, con problemas pequeños y enormes a la vez». ¿Podría parecer un decorado como «El show de Truman»? «Sí, aunque en realidad los personajes de la novela toman sus nombres de los protagonistas de “Gremlins”. Billy Peltzer y Randal Peltzer son los nombres de el padre y el hijo de “Gremlins”. La película transcurre durante una Navidad y yo he querido recuperar ese espíritu que también es el mismo que vemos en el cine Tim Burton. Él inventa situaciones más o menos extraordinarias, atípicas, pero que en el fondo pueden ser realistas hasta cierto punto. Es, en definitiva, una exageración de lo que es el mundo real».

Son muchas las reflexiones que aporta la novela, como también lo son el número de personajes de este trabajo. Es el caso, por ejemplo, de su idea de plantear el arte de la creación como un refugio porque «siempre lo es así».

Una historia con tantas historias, con tantas puertas que se abren y se cierran parece tener tras de sí una maquinaria complicada. ¿Cómo se plantea todo esto la autora? «No hay plan nunca. Me he dado cuenta que tengo una memoria colosal, algo que me da miedo incluso. Como cada personaje tiene cosas de mí y yo no lo apunto en ningún sitio, todo me va apareciendo. Yo sabía lo que iba ocurrir».

Ya se ha hablado de que nos encontramos ante una obra que huye de ser etiquetada como un solo género. Laura Fernández protesta ante la intención de establecer etiquetas para su nueva novela. «Por fin se está entendiendo que las cosas que, por ejemplo, hago yo es la mezcla de muchos géneros porque allí hay novela negra, el terror, la literatura infantil y juvenil... La intención es tocar todo lo tocable, es decir, todo lo que te hace escritor. Un día me preguntaron de qué trataba mi literatura y trata de todo aquello que me hace ser escritora, ser una creadora, todo lo que te llena por dentro y amplía tu identidad. Son cosas que vienen de sitios muy distintos y la gente como yo ha crecido, en este sentido, sin prejuicios. Por fin lo estamos admitiendo. La literatura no es solamente Jane Austen porque también lo es Stephen King, hasta el punto que este libro debe mucho a una de sus obras “La tienda”», concluyó Fernández.