Investigadores de Vall d’Hebron demuestran en ratones la eficacia de un nuevo fármaco contra el neuroblastoma

Se trata de un tipo de cáncer pediátrico que puede ser muy agresivo y, de hecho es la primera causa de muerte en niños por enfermedad. Para los casos de alto riesgo, no existe aún un tratamiento seguro y eficaz

El grupo de Investigación Traslacional en Cáncer de la Infancia y la Adolescencia de Vall d'Hebron  Recerca
El grupo de Investigación Traslacional en Cáncer de la Infancia y la Adolescencia de Vall d'Hebron Recerca FOTO: Vall d'Hebron

El neuroblastoma es un tipo de tumor derivado del sistema nervioso que afecta sobre todo a niños y adolescentes, mientras que en el adulto rara vez se encuentra. Pese a que, como todos los cánceres infantiles, es considerado una enfermedad rara, es la primera causa de muerte en niños por enfermedad. Representa entre el 8% y el 10% de todos los tumores pediátricos y el 15% de las defunciones por cáncer en niños.

Una de sus principales particularidades es que es muy heterogéneo, es decir que hay casos en los que este tumor regresiona casi sin intervención y otros, que se conocen como neuroblastomas de alto riesgo, en los que es muy agresivo y, para este último tipo, las formas de tratamiento actuales no son suficientes para conseguir unos porcentajes de curación óptimos. El tratamiento en todos ellos es muy complejo, ya que consiste en varios ciclos de quimioterapia, radioterapia, trasplante de células madre hematopoyéticas y terapias biológicas con anticuerpos y agentes diferenciadores, por lo que los pacientes tienen unos meses de tratamiento muy intenso, que además, en el 40 o 50% de los casos van bien, pero en el resto no, por lo que estos niños no llegan a curarse y, de los que se curan, hay un tercio que desarrolla efectos secundarios, que pueden ser de por vida, como defectos cognitivos, sordera, infertilidad...

Es en este contexto que investigadores de grupo de Investigación Traslacional en Cáncer de la Infancia y la Adolescencia, en colaboración con el grupo de Investigación Biomédica en Urología del Vall d’Hebron Recerca, pusieron en marcha una investigación para tratar de desarrollar tratamientos para el neuroblastoma más efectivos y más seguros a largo plazo. En este sentido, diseñaron un estudio preclínico en el que la diana terapéutica es una proteína que se llama KIF11, que es clave en el mecanismo de división de las células durante su proliferación y, dado su papel protagonista en el crecimiento del tumor, bloquearla puede tener un efecto terapéutico.

“Hasta la fecha, se habían desarrollado otros fármacos contra esta proteína, pero hasta ahora los resultados de los ensayos clínicos habían sido muy modestos”, explica el doctor Miguel Segura, investigador del grupo de Investigación Traslacional en Cáncer en la Infancia y la Adolescencia, quien al respecto indica que “en nuestro ensayo hemos probado un nuevo fármaco del que, si bien en adultos ya se había demostrado su tolerabilidad y seguridad pero cuya efectividad era muy limitada, no había ningún estudio que evaluara su efectividad para este tipo de tumor, pese a que pensamos que podría funcionar en el cáncer infantil”. Y es que como pone de relieve el doctor Segura, “en los tumores infantiles, la velocidad de desarrollo es mucho más rápida que en los del adulto, éstos crecen muy rápidamente, por lo que son mucho más dependientes de la maquinaria que está implicada en la división de células”.

Además, “este fármaco, el 4SC-205, tiene la particularidad de que, a diferencia de otros que ya se habían probado, se puede administrar de forma oral, lo que permite modular de manera más precisa la dosis que se le da a los pacientes y, por lo tanto, posibilita el mantener una dosis más baja del fármaco, pero durante más tiempo”, añade Segura para a continuación indicar que “éste es un hecho diferencial de este fármaco que permite su administración más continuada, con menos dosis, de manera que el tumor está más tiempo expuesto al fármacos y el efecto terapéutico, por lo tanto, es mayor, al menos en los modelos preclínicos que hemos usado, mientras que en otros fármacos previos, que se administran como la quimioterapia convencional, es decir una vez a la semana, por ejemplo, los efectos secundarios son elevados al tratarse de dosis muy altas, por lo que el tratamiento no se puede repetir hasta pasadas unas dos semanas”.

En definitiva, los resultados de este ensayo preclínico con 4SC-205 son esperanzadores. “Hemos visto que, en ratones, este fármaco es de los pocos que no solo es capaz de retrasar el crecimiento del tumor, sino que además también es capaz de reducir y de eliminar algunos de los tumores”. “Muchos de los fármacos que se están dando hoy en día a pacientes con neuroblastoma producen un retraso del crecimiento tumoral, pero ver la reducción o incluso desaparición de algunos de los tumores, es un evento muy destacable”, destaca Segura, quien al respecto aclara que “esto es lo que se ha podido apreciar respecto al tumor primario, pero en el ensayo con este nuevo fármaco también hemos podido comprobar que tiene un efecto antitumoral en las metástasis, algo que es relevante puesto que el neuroblastoma es un tumor que en los pacientes de alto riesgo ya debuta con metástasis, con lo que “es importante buscar estrategias terapéuticas que no solo actúen a nivel del tumor primario, sino que además sean eficaces en los sitios en los que frecuentemente metastatiza este tipo de tumor”.

Pero es más. En esta fase preclínica de la investigación se define la estrategia terapéutica más idónea para aplicar a los pacientes y, en este sentido, los investigadores han combinado este fármaco con otros que habitualmente forman parte del tratamiento del neuroblastoma para comprobar que esa combinación tiene un efecto todavía mayor sobre el tumor. Este hecho, tal y como comenta Segura, “aporta grandes esperanzas de cara a para poder diseñar un ensayo clínico en el que se recurra a combinaciones de fármacos que hemos encontrado y que en algunos casos son capaces de revertir completamente el tumor e incluso eliminar las metástasis y esto, el que un fármaco sea tan efectivo, es algo que pasa muy poco en el desarrollo de un tratamiento”.

Por último, es importante tener en cuenta que, pese a que este estudio está centrado en el neuroblastoma, es muy probable que sus resultados sean aplicables también a cualquier tumor con tasa de crecimiento y proliferación muy rápida, los cuales serán muy dependientes de esta proteína KIF11, por lo que todo hace pensar que el fármaco también sería efectivo para estos casos. Y, en este sentido, parece conveniente “volver a evaluarlo en pacientes con cáncer del adulto para ver si, con las nuevas combinaciones que se han descrito en este estudio, es más efectivo que lo que en estudios previos se vio que era el tratamiento con el fármaco solo, el cual no cosechó resultados satisfactorios ya que el crecimiento de este tumor en pacientes adultos es más lento”.