Aragonès confirma que asistirá a la Conferencia de Presidentes autonómicos

Tal y como adelantó este diario, el president rectifica y acudirá a la cita del domingo en La Palma

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès.
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. FOTO: Andreu Dalmau EFE

Las presiones han surtido efecto y Pere Aragonès ha rectificado: ha confirmado que asistirá a la Conferencia de Presidentes autonómicos, tal y como adelantó este diario el martes, y estará presente en la cita del domingo en La Palma, que estará presidida por el Rey Felipe VI y Pedro Sánchez. Aragonès ha reculado finalmente, después de que mantuviera su rechazo a acudir al encuentro que tuvo que haberse celebrado inicialmente el 24 de febrero, pero que, debido al estallido de la guerra de Ucrania, se aplazó al 13 de marzo. Y, precisamente, la invasión rusa es lo que ha aducido para justificar su cambio de decisión.

En un principio, Aragonès no tenía pensado acudir porque consideraba que la reunión era solo «una foto» y en su partido venían a decir que servía solo para que la Monarquía y el Gobierno se lucieran. ¿Por qué? Porque critican que son encuentros en los que el Gobierno termina adoptando decisiones de forma unilateral, sin adaptarse a las necesidades y peticiones de cada autonomía, y en los que los pronunciamientos de cada presidente autonómico terminan pasando desapercibidos porque apenas tienen tiempo para expresarse (señalan que solo tienen cinco minutos).

Lo cierto es que en la reunión prevista para el 24 de febrero estaba previsto que se abordara, principalmente, cuestiones relacionadas con la pandemia, desde la situación epidemiológica a la recuperación económica y social, pasando por el estado de ejecución de los fondos europeos (además de otras dos cuestiones ajenas, como la modificación del reglamento de la propia Conferencia de Presidentes y la cooperación en materia de emergencias en Protección Civil).

Sin embargo, con la irrupción de la guerra en Ucrania, el panorama se ha alterado por completo y el Gobierno ya ha asegurado que también se abordará esta cuestión en el encuentro, circunstancia que le ha servido a Aragonès de excusa para acabar acudiendo. Y es que tampoco tenía muchos incentivos para ir con el clima político que se ha ido imponiendo en las últimas semanas: las relaciones con la Moncloa se han enrarecido tras el aplazamiento «sine die» de la mesa de diálogo y los raquíticos avances que se dieron en la Comisión Bilateral. Ese clima desencadenó en un serio aviso de ERC al Gobierno, que votó en contra de la reforma laboral.

Y es que Aragonès está actuando en muchas ocasiones condicionado por el miedo a las consecuencias de sus movimientos en el universo independentista. De hecho, en esta ocasión, ha rectificado y acudirá a la Conferencia, aunque también lo hará con cierto temor al «qué dirán» los separatistas porque la foto que se hará tiene impacto: será junto al resto de presidentes autonómicos, el Rey y Sánchez. Es la primera Conferencia presencial a la que asiste Aragonès, después de plantar al Gobierno en Salamanca en julio (sí ha participado en los encuentros telemáticos).

Pero las presiones se han impuesto y han surtido efecto: presiones provenientes tanto del mundo de la política, con el Gobierno y el PSC a la cabeza (Aragonès hubiera sido el único ausente, ya que el Lehendakari Urkullu sí tenía prevista su asistencia), y del mundo económico, donde los empresarios catalanes también habían apretado para que acudiera.

Una vez confirmada su asistencia, Aragonès reclama que el encuentro «sea un auténtico espacio de trabajo, coordinación y acuerdos» con respecto a Ucrania. En este sentido, hace referencia al frente humanitario, para acoger a los refugiados ucranianos, y al económico, para que se adopten medidas que permitan afrontar el encarecimiento de la energía.

El presidente catalán ha pedido hablar «con todo el detalle» de la coordinación de la acogida de los refugiados, considerando imprescindible crear un fondo específico que permita financiar el gasto que se genera con la acogida.

También quiere abordar «con propuestas concretas» la situación energética, que impacta en hogares y empresas catalanas. En este sentido, apuesta por avanzar hacia el desacople de los mercados gasístico y eléctrico.