La Fundación Pere Tarrés prevé incrementar las becas de verano en más de un 14% por el aumento de la demanda

Un informe elaborado por la entidad confirma que la situación de muchas familias se ha agravado a consecuencia de la pandemia y el conflicto en Ucrania, de manera que busca financiación para poder becar las actividades de ocio estivales a 6000 niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad

En 2021, la Fundación Pere Tarrés otorgó 5.249 becas para llevar a cabo actividades de ocio en verano
En 2021, la Fundación Pere Tarrés otorgó 5.249 becas para llevar a cabo actividades de ocio en verano FOTO: Fundación Pere Tarrés

En 2021, la Fundación Pere Tarrés, en el marco de la campaña ‘Cap infant sense colònies’, otorgó un total de 5.249 becas destinadas a subvencionar actividades de ocio en verano a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad por un importe económico de 1.565.975,03 euros, cifras que superaron a las de todas las ediciones anteriores. De hecho, en 2019, el número de becados fue de 4 mil niños. Y la previsión de cara a este verano es que las solicitudes se incrementen en torno a un 10% o 15% puesto que, tal y como revela un informe elaborado por la misma entidad, tanto la crisis económica y social generada por la pandemia como ahora las consecuencias de la guerra de Ucrania han agravado la situación de muchas familias.

El verano pasado, más de 2000 niños solicitaron una beca de verano a la Fundación Pere Tarrés a través de sus familias, de los cuales el 49,6% tenía entre 10 y 14 años y el 31,5% entre 5 y 9. El 75% eran de nacionalidad española, por un 14% de niños de origen africano y un 8,1% americano, y casi la mitad (45,7%) residían Barcelona. En cuanto a las actividades becadas, el 53,9% eran casales de vacaciones y el 36,2%, colonias y en un 60% de los casos estas becas cubrían el 75% de la actividad, que suponían un coste para las familias de entre 200 y 300 euros.

Sobre las familias beneficiaras de estas ayudas en 2021, cuatro de cada diez tenían carnet de familia monoparental, un 7,1% carnet de discapacidad y el 41,6% carnet de familia numerosa. En las viviendas de los beneficiarios vivían una media de 4,39 personas y en el caso de menores esa media es de 2,29. La renta anual media para toda la muestra se situó en los 14.491,37 euros, con una renta media por persona de 3.457,31 euros y los datos permiten concluir que 3 de cada 4 familias beneficiarias se situaban bajo el umbral de la pobreza moderada, mientras que el 49,7% vivían en condiciones de pobreza alta y dos de cada diez personas vivían en situación de pobreza severa.

Una mayor vulnerabilidad

Pero la encuesta realizada por la Fundación Pere Tarrés entre las familias beneficiarias para conocer sus condiciones de vida arroja datos aún más preocupantes, que confirman la aparición de un nuevo perfil de personas en situación de vulnerabilidad, como ya se venía percibiendo en años anteriores. Y es que el 71,7% de los participantes en este cuestionario afirma haber visto aumentadas sus dificultades económicas durante el año 2021, cuando ese porcentaje anteriormente se situaba en el 63%. Concretamente, casi la mitad admite tener problemas para pagar los recibos y 4 de cada 10 no pueden mantener la temperatura de cada de manera adecuada. Además, un 35% dice no tener ordenador en casa y un 23,3% no dispone de conexión a internet, mientras que un 10% no disfruta de lavadora ni teléfono fijo o móvil.

Es más, un 78,3% de los encuestados se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, lo que supone un incremento de dos puntos porcentuales, y, en este sentido cabe destacar que 3 de cada 4 hogares del estudio tienen rentas inferiores al umbral de referencia de pobreza moderada, un 28,3% de las familias no se pueden permitir cuatro o más de los conceptos de privación material y 3 de cada 10 han trabajado menos del 20% del total de meses laborales en el último año.

En cuanto a la vivienda, cuatro de cada diez familias viven de alquiler, de las cuales el 13,3% comparten vivienda y gastos con alguien que no forma parte de la familia, mientras que un 30% tiene una vivienda en propiedad y el 5% están ocupando. Además, una de cada 10 familias (13,3%) vive en una habitación alquilada. En el ámbito laboral, la encuesta revela que en la mitad de estos hogares, solo trabaja una persona, el 41% tiene algún miembro de la familia en el paro y, además, el 56% de estas personas desocupadas no reciben ninguna prestación social y el 60% llevan desempleadas más de dos años.

En definitiva, la renta media de estas familias es de entre 5.000 y 15.000 euros -la renta media por persona es de 3.547 euros- y 4 de cada 10 tienen ingresos mensuales inferiores a los mil euros y este empeoramiento de la situación laboral y económica de las familias y el aumento de su vulnerabilidad se refleja también en lo relativo a los tres centros socioeducativos de la Fundación Pere Tarrés, que a día de hoy ya acompañan a lo largo de la semana a 200 personas, los cuales cuentan con una lista de espera de 300 familias derivadas por los propios Servicios Sociales.

En este contexto, la entidad lanza ahora la campaña ‘Cap infant sense colònies’ de cara a este verano, cuando todo indica que esta iniciativa “es más necesaria que nunca, puesto que es de gran importancia garantizar el acceso al ocio de los niños y jóvenes que necesitan experiencias positivas y es en este ámbito donde más desigualdades se producen”, tal y como indicaba Albert Riu i Mas, director del Servicio de Colonias de Vacaciones de la Fundación Pere Tarrés. Es por ello que, en esta ocasión, la entidad espera poder incrementar el presupuesto destinado a estas becas ya que la idea es subvencionar a cerca de 6.000 familias este verano para así poder absorber la creciente demanda.

Con las familias ucranianas

Así pues, la entidad afronta varios retos para dar respuesta a las necesidades de unas familias cada vez más vulnerables, pero además también, a raíz del conflicto bélico en Ucrania, la Fundación Pere Tarrés se ha implicado en varios proyectos dirigidos a acoger y acompañar a las familias ucranianas que han llegada a Cataluña huyendo de la guerra. Uno de ellos es el programa de ocio dirigido a una treintena de niños ucranianos de entre 4 y 18 años que el Ayuntamiento de Barcelona ha encargado a seis entidades de la ciudad y que, de lunes a viernes, trabaja para promover actividades deportivas y de ocio para estos niños.

Por otra parte, la entidad también participa en el proyecto ‘Familia necesita familia’, organizado por la Fundación “la Caixa” y ministerio de Inclusión con el fin de acompañar a las familias catalanas en el proceso de acogida temporal en su domicilio de refugiados ucranianos. La función de la Fundación Pere Tarrés, así como de otras entidades, en esta iniciativa es la de coordinar las oficinas técnicas de acogida, en las que se realiza una valoración de la idoneidad de la las familias catalanes dispuestas a acoger y se coordina todo el proceso de acogida, así como también se realiza un acompañamiento a la familia acogedora.

Por último, con el fin de ayudar a las familias refugiadas a hacer frente a los gastos derivados de las actividades de verano de los hijos durante el mes de agosto, la entidad ha abierto una línea de becas específicas destinadas a este colectivo.