El cobre: ¿un aliado en la lucha contra las pandemias?

Algunos metales son capaces de matar los patógenos que entran en contacto con ellos.

Este artículo fue publicado el 26 de marzo de 2020. Teniendo en cuenta la velocidad a la que cambian los datos y los modelos predictivos empleados es probable que la información del siguiente documento ya esté desactualizada. Recomendamos buscar una fuente más reciente y leer el presente artículo teniendo en cuenta este inevitable desfase.

La plata es uno de los elementos más conocidos de la tabla periódica, pero, más allá de su valor económico y su uso en joyería, no parece un metal excesivamente interesante en un mundo en el que disponemos de medicina avanzada y el suministro de comida es más seguro que nunca. Pero hubo un tiempo en que la plata no servía solo para fardar. De hecho, hasta que se inventaron los antibióticos modernos, la plata fue nuestra herramienta más poderosa para prevenir y tratar infecciones.

Metales prevencionistas

El uso de la plata con fines medicinales se remonta al menos al año 4.000 a.C. Por ejemplo, los persas ya habían notado que contraían menos enfermedades provocadas por agua en mal estado cuando bebían de recipientes de plata, por lo que los reyes procuraban usar siempre jarras y copas hechas de este metal. Otro caso curioso es el de la primera sutura exitosa de la historia de una fístula vesiculovaginal, llevada a cabo en el siglo XIX por un médico llamado James Marion Smith y que decidió usar hilo de plata para el procedimiento. Gracias a este metal, la paciente se recuperó por completo sin desarrollar ninguna infección.

El secreto tras estos aparentes milagros que obraba la plata estaba en sus inusuales propiedades antibacterianas: cualquier virus, bacteria o célula muere a las pocas horas después entrar en contacto con una superficie de plata o de introducirse en un líquido que contiene partículas en suspensión de este elemento.

El mecanismo químico exacto que destruye los microorganismos es complejo y actúa de diferentes maneras. Por un lado, parece que los iones de plata degradan las membranas y las paredes celulares de los patógenos porque reaccionan químicamente con ellas. Pero, además, esos mismos iones también frenan la actividad de las enzimas que mantienen con vida a los microorganismos y alteran su ADN, dañándolo e impidiendo que se repliquen.

Por suerte, existe otros metal con propiedades antibacterianas similares a las de la plata que es mucho más barato: el cobre. De hecho, algunos hospitales han empezado a instalar pomos de bronce en sus puertas porque esta aleación de cobre y estaño es hostil para la vida microbiana, así que cualquier patógeno que pase de la mano de un paciente a su superficie morirá rápidamente, reduciendo la tasa de transmisión de enfermedades por contacto.

¿Qué hay del coronavirus?

Los estudios sobre la efectividad del cobre como agente antibacteriano revelan cierta variabilidad entre diferentes patógenos. Por ejemplo, el contacto con una superficie de cobre mata las bacterias de E. coli en un periodo de entre 1 y 2 horas. En comparación, estas bacterias pueden sobrevivir durante semanas sobre acero inoxidable, un metal que no exhibe tiene esta propiedad. Otro ejemplo de acción antibacteriana relativamente rápida es del MRSA: el 99,9% de las bacterias que provocan esta enfermedad mueren en menos de dos horas cuando entran en contacto con el cobre.

Pero, como digo, algunos patógenos resisten mejor el ataque del cobre o la plata que otros. Si nos centramos en el coronavirus, los estudios que se han llevado a cabo en este campo sugieren sus viriones son detectables sobre las superficies de cobre hasta 4 horas después de haber sido depositados sobre él. En comparación, el virus sobrevive hasta 24 horas encima de superficies de cartón y hasta 3 días sobre el plástico o el acero inoxidable. Ahora bien, hay que tener en cuenta que esta información es preliminar y que es posible que estas cifras varíen cuando se lleven a cabo estudios más exhaustivos.

Por tanto, el mejor remedio para evitar los contagios de coronavirus no va a ser forrarlo todo de cobre, sino lavarse las manos, sólo salir de casa si es necesario y no reunirse con otra gente para evitar entrar en contacto con superficies que pueden haber tocado otras personas infectadas por el virus (aunque no presenten síntomas).

Cuidado con los charlatanes

Antes de terminar, debemos dejar algo muy claro: las propiedades desinfectantes de la plata y el cobre sólo tienen un efecto superficial. Por tanto, aunque se puedan utilizar para evitar la propagación de ciertos patógenos y en el pasado se llegaran a usar para tratar heridas superficiales por la falta de mejores opciones, eso no significa que ingerir esos metales nos vaya a proteger de los virus o las bacterias que se encuentran dentro de nuestro cuerpo.

Quería comentar esto, porque, en tiempos de preocupación, siempre aparecen individuos dispuestos a aprovecharse de la ansiedad y la incertidumbre de la gente para intentar vender panaceas. Y, como era de esperar, con el brote de coronavirus también han resurgido los charlatanes que tratan de vender un brebaje llamado «plata coloidal» como si fuera un remedio para esta enfermedad. Pero, como podéis imaginar, no lo es: los organismos vivos somos mucho más complejos que un sistema formado por una simple bacteria posada sobre una superficie de metal.

Por tanto, no hagáis caso a vendedores de panaceas y seguid los consejos que dan las autoridades. Si sospecháis que tenéis síntomas, llamad al teléfono que se ha habilitado en vuestra comunidad autónoma y os indicarán qué hacer. De lo contrario, simplemente lavaos las manos y no salgáis mucho de casa estos días para que el virus no tenga posibilidades de transmitirse. Esa es la mejor manera de evitar que se propague.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • Insistimos: internet y las redes sociales están llenos de bulos y desinformación sobre el coronavirus. Haced caso únicamente a los consejos que proporcionan las autoridades.

REFERENCIAS (MLA):