Opinión

La tasa no es la solución

El Consell debería rebajar el gasto antes de implantar tasas o impuestos

Iñaki Zaragüeta

La implantación de un impuesto o una tasa, por muy finalista que sea, nunca puede ser la solución para arreglar una economía en declive, sobre todo si se decide como primera medida sin antes no haber acometido la reducción del gasto en apartados perfectamente prescindibles. De ahí que el acuerdo alcanzado ayer en Les Corts por los partidos que componen el Gobierno valenciano, no solventará los rotos de las cuentas públicas de la Generalitat. La creación de una Ley para establecer una tasa turística, por muy de carácter municipal y voluntaria que se pretenda, a aplicar a partir de 2023, no puede ser la solución.

La economía de un Estado, en este caso nuestra Comunitat, tiene muchas similitudes con la economía doméstica. Las primeras decisiones de los ciudadanos, cuando llegan las vacas flacas, se centra en apretarse el cinturón, en eliminar el gasto innecesario. Es lo que deberían hacer los Gobiernos. Si el Consell quiere sanear sus cuentas, antes de estrujar los bolsillos de los contribuyentes, debería aminorar, por poner ejemplos claros, el número de asesores, de Conselleries, de cargos públicos, de subvenciones a asociaciones procatalanistas y demás colectivos cuya existencia es difícilmente justificable, de vehículos públicos... Todos esos apartados, en definitiva, clientelares.

Digo todo esto desde la convicción de que la aparición de una tasa turística si es asumible, no provoca la espantada de turistas. Ninguno de nosotros ha suspendido un viaje allá donde existe esa tasa. Insisto, sin embargo, que antes nuestros gobernantes deben ajustar su consumo. Así es la vida.