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Cultura

“Las matemáticas son el lenguaje con el que describimos el mundo”

Andrea Navarro, ganadora del Premio Hortensia Roig de Literatura Infantil

Andrea Navarro, autora de Elsa y el club de lo números
Andrea Navarro, autora de Elsa y el club de lo númerosLa Razónfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@5ffd136d

Andrea Navarro Ruiz (Serra, 1992) es ingeniera matemática y, ahora también, escritora. El pasado miércoles recogió el Premio Hortensia Roig de Literatura infantil por la obra Elsa y el club de los números, su primera novela. Llega a la entrevista antes de la hora prevista, con vestido verde, un bolso pequeño y gafas. Le duele la garganta, y mantiene un suave tono de voz que no resta ímpetu a sus palabras. Su perro se llama Gauss, aunque no es tan inteligente como el matemático. Casi no se cree, todavía, que el galardón que recogió hace menos de veinticuatro horas es suyo.

Háblame de tu recorrido por la literatura y la ciencia. ¿Dónde empieza todo?

Siempre he sido muy lectora: de pequeña ahorraba dinero para comprarme libros y llegaban a castigarme escondiéndolos... Esta pasión me ha acompañado hasta ahora, aunque es verdad que tengo menos tiempo. Y mi historia con la ciencia es curiosa: desde muy pequeña me han encantado las matemáticas, y quería saber más de lo que nos enseñaban en clase. Resulta que una de las monjas con las que hice la catequesis, la madre Inés, me empezó a dar clases. Iba a catequesis y después me quedaba a matemáticas. Y ya en la ESO, tuve una profe, María Jesús, que se ofreció a darnos clases a otra chica y a mí. Nos proponía problemas y teníamos que llegar hasta la raíz mediante las matemáticas.

Y ahora has podido aunar ambas disciplinas por primera vez.

Sí. Aunque me gustaba mucho leer, nunca había escrito. Fue al ver la convocatoria de este premio, que aunaba dos de mis pasiones, cuando pensé que podía construir una historia. Además introducía la creación de esos referentes femeninos, que todavía son muy necesarios en el ámbito científico. Cuando empecé a escribir, no tenía ninguna expectativa. Escribí el primer capítulo, pero no me convencía y se quedó olvidado en un cajón. Meses después, haciendo limpieza del ordenador me encontré con el archivo y empezó a gustarme más, así que lo acabé. Si no me hubiera cruzado con el premio, puede que nunca hubiera llegado a escribir.

¿De qué trata Elsa y el club de los números?

Elsa es una niña que quiere encontrar algo que le guste, una pasión. En su grupo de amigos, todos tienen claras sus aficiones y sus vocaciones excepto ella. Un día, un grupo de niños del colegio descubren su talento matemático y la invitan a un club secreto en el que resuelven enigmas y retos. Con ellos, Elsa se va acercando al mundo de las matemáticas, y aprende no sólo lo divertidas que pueden llegar a ser, sino también a hacer frente a los contratiempos de la vida cotidiana. Cada personaje tiene un trocito de mí: el escepticismo, la inteligencia, la ironía...

Gracias a las matemáticas, van aprendiendo sobre su propia vida, ¿no?

Claro. Muchas veces, nos parece que en el día a día no usamos las matemáticas, pero en realidad están detrás de todo. En las aplicaciones de nuestros móviles, en la seguridad digital, la inteligencia artificial... En un teatro, serían el equipo técnico: no lo ves, pero está ahí y hace que todo funcione. Me gusta decir que son el lenguaje con el que describimos el mundo, una forma de definir la realidad de manera tangible.

He intentado que el libro las acerque a los niños de una manera lúdica, y como forma de responder a necesidades: si existe un problema, plantearse de qué manera las matemáticas pueden ayudarnos a encontrar una solución. Y si es jugando, mejor todavía. A un niño le puedes contar todo o casi todo lo que le cuentas a un adulto, mientras adaptes el lenguaje y el tono.

¿A qué edades recomendarías el libro?

Ayer, en la entrega de premios, comentábamos que hay una edad en la que se aprende a leer, y otra en la que se aprende leyendo. Elsa y el club de los números entra en la segunda categoría, y está pensado para niños y niñas de ocho a doce años. Como curiosidad, durante proceso de selección del premio, los libros pasaron por las manos de algunos niños que formaban una especie de “jurado infantil”, y luego me entrevistaron y todo... Es importante para ellos, y sobre todo para ellas, tener referentes en el mundo científico.

Las carreras científicas y tecnológicas están muy masculinizadas.

Sí, y no hay una sola razón. La revista Sciencie publicó en 2017 un estudio que revela que, a partir de los seis años, las niñas empiezan a considerarse menos brillantes que los niños, y menos capaces de resolver problemas matemáticos complejos. Es un problema que viene tanto de la ausencia de referentes como de la educación: los juguetes relacionados con el razonamiento, la mecánica o la tecnología suelen dirigirse a los niños, y los dirigidos a niñas todavía se centran más en los cuidados. Todo esto se concreta en cosas como que en el máster en el que estudié era la única chica. A medida que vas subiendo posiciones, el ratio de mujeres se reduce.

¿Qué debería cambiar?

Iniciativas como esta son un pequeño aporte, que creo que tiene que venir de todos los ámbitos de la sociedad. Una de las claves está en la infancia: en educar en igualdad y ofrecer a las niñas las herramientas que necesitan para creer en sus propias posibilidades.