La Melilla irreconocible de David Trueba

El director ha proyectado en el Festival de Málaga “A este lado del mundo”

Vito Sanz en "A este lado del mundo"
Vito Sanz en "A este lado del mundo"LR La Razón

Hemos visto, como ya es habitual, dos películas en esta nueva jornada del Festival de Málaga. La primera de ellas ha sido “Blanco de verano”, de Rodrigo Ruiz Patterson, de nacionalidad mexicana y que, por desgracia, no se proyecta en un cine, sino en un teatro y no se entiende nada por culpa del (mal) sonido. Además está subtitulada en inglés porque es que a veces de verdad que no se entiende lo que dicen. Aquí tenemos a un niño que supone el espectador que debe de ser algo malo porque su madre ha metido en casa a su novio, todo se supone porque realmente esta película es que está mal dirigida. Este “angelito” para sacarnos de dudas acaba incendiando la “roulotte” en donde viven, total, un filme absurdo donde los haya.

La última película del día: “A este lado del mundo”, de David Trueba, una comedia donde en algunos momentos uno llega a sonreír porque hay algún gag gracioso. Se trata de un arquitecto que tiene que hacer un trabajo en Melilla y aquí está la grandeza del cine; yo he vivido tres años en esa ciudad y, desde luego, no la reconozco de lo bien que está. Una tragicomedia donde hay de todo; una ciudad maravillosa, la inmigración maravillosa, todo es maravilloso. En resumen, una película muy amable y entretenida sin nada más.