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«Abominable»: Vietnam, indignada por un gazapo político

Desde que la propaganda dejó de ser efectiva, por evidente, se inventó eso tan difuso del «relato», que viene a ser como cuando te venden la magdalena de toda la vida pero ahora bajo el envoltorio de «muffin». Cuestión de etiquetas y de mercadotecnia. A nadie se le escapa el papel preponderante del cine en la expansión del modelo estadounidense al mundo entero o el uso con objeto de «fidelización» que hicieron las dictaduras de corte soviético. En un mundo globalizado se impone la sutileza, pero eso no significa que el cine no siga siendo una herramienta política. Incluso cuando viene cobijada en la sedosa pelambrera de un yeti animado. Es lo que sucede con «Abominable», una candorosa fábula de los estudios DreamWorks en el que se ha colado (o, más probablemente, la han colado) un gazapo del tamaño del hombre de las nieves. La escena en cuestión no nos dice nada a este lado del meridiano de Greenwich, pero en Asia, y concretamente, en Vietnam, ha sentado como una bofetada con la mano abierta. En un momento de la cinta, que transcurre en China y narra el encuentro de una joven con un yeti y su periplo hasta el mismísimo Everest, aparece un mapa del Mar de China en el que se señala con una línea de nueve puntos en forma de U la soberanía unilateralmente declarada por parte de China de unas aguas que llevan décadas en disputa, enfrentando al gigante asiático con todos sus convecinos, y que el Tribunal de la Haya le ha negado en varias ocasiones. Así y todo, el supuestamente ingenuo mundo del píxel ha dictado sentencia por encima del derecho internacional y aquel país, que en los últimos meses ha explorado por su cuenta y riesgo esta zona de interés petrolífero, empieza a dar la batalla del «relato». Durante una semana el gazapo estuvo a la vista en los cines de Vietnam, hasta que el asunto se viralizó mediante las capturas de pantalla y quejas de los vietnamitas y el Gobierno decidió actuar. «Retiraremos la película y la corregiremos», declaró el viceministro de Cultura, Ta Quang Dong. Eso solo puede significar una cosa: la tijera. Pero, ¿cómo es posible que un estudio del prestigio de DreamWorks, americano para más señas, se meta en estos berenjenales? «Abominable» es una coproducción con China mediante Pearls Studio, constituida como «joint venture» de DreamsWork con capital asiático en 2012. «Kung Fu Panda» y «Cómo entrenar a tu dragón» nacen de esta colaboración encaminada a abrir una espita en el mercado más vasto del planeta. En los últimos tres años, China se ha convertido en el país con más salas de cine y en el primer mercado del sector, por delante de Estados Unidos. Su audiencia es varias veces millonaria. Por eso, más allá de recelos y guerras frías subrepticias, las «majors» han puesto sus ojos en el gigante y sus guiños son cada vez más frecuentes. El equipo de DreamsWork viajó hasta Shanghái, donde está la sede de Pearls, para empaparse de la cultura china. De regalo, conscientes o no, se llevaron un bonito jirón de propaganda china. Todo sea por contentar al país de las 53.000 pantallas, aunque sea moviendo allá un par de fronteras.

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