Amy Winehouse: ocho años de la muerte de otra víctima de la fama

Y del alcohol y las drogas. La artista falleció en 2011 y pasó a formar parte del Club de los 27, junto a Janis Joplin, Jimi Hendrix o Kurt Cobain, que también murieron a temprana edad

Amy Winehouse
Amy Winehouse

Y del alcohol y las drogas. La artista falleció en 2011 y pasó a formar parte del Club de los 27, junto a Janis Joplin, Jimi Hendrix o Kurt Cobain, que también murieron a temprana edad

El poder y la fragilidad no tienen por qué ser incompatibles. Cuando la fortaleza se rige por capacidades físicas o incluso morales, la facultad de conservarla es crucial. Por su parte, es fácil caer en la debilidad, llegar a perderse en medio de un mundo de drogas y fama que acechan a cualquier ser humano con ojos y piernas. Es por esto que las personas con más necesidades suelen ser las más autosuficientes y que aquellas que lo tienen todo tienen más posibilidades de perder. Incluso la vida. Esto ocurrió con el club de los 27: un grupo de artistas que murieron por culpa de la locura, los vicios o por un motivo que se desconoce y del que abundan teorías, sin apenas rozar los 30 años. Hoy se recuerda el día en el que los titulares se coparon con el nombre de Amy Winehouse. La cantante de "You know I'm no good"murió un día como hoy de 2011 por una intoxicación etílica.

"They tried to make me go to rehab / I said no, no, no", reza una de sus canciones más conocidas. Así lo cantó y así lo hizo: aún intentando luchar alguna vez contra los estragos de las drogas y el alcohol, no fue suficiente. Encontraron su cuerpo sin vida un 23 de julio de 2011 en su apartamento de Londres. Esta repentina pérdida dejó atónito al mundo entero hasta que, en octubre de aquel año, la autopsia aclaró el motivo de su muerte: tenía 416 mg de alcohol por cada decilitro de sangre, sabiendo que tener 350 mg ya implicaba la muerte. Tal fue así que en su apartamento también se hallaron tres botellas de vodka vacías. Varios excesos con el alcohol que hicieron que el mundo de la música perdiera a una gran estrella como ella.

Winehouse supo que se iba a dedicar a la música desde muy pequeña. A los 12 años antepuso su voz a la escuela y, desde entonces, comenzó un frenético ritmo de vida que le llevó hasta la cima. Debutó en 2003 con su primer álbum, "Frank", y su elegante voz que hacía bailar entre el soul y el jazz alcanzó el éxito gracias al disco "Back to black". Amy era poderosa, acústicamente pero también en cuanto a su carácter. Su personalidad arrasaba por donde iba y todo ello, sus ideas, preocupaciones, gustos y miedos, los transmitió a través de su música. Sin embargo, tuvo la mala suerte de fallecer justo en un momento álgido de su carrera. ¿Qué habría sido de ella de haber vivido unos años más?

Dinero y soledad

Inmediatamente tras su muerte la fama de Winehouse creció como la espuma: le ocurrió lo mismo que a otros artistas como Michael Jackson o Elvis Presley, en el sentido que, tras su fallecimiento, sus discos se vendían como nunca y su legado se convirtió en una fuente de oro. Además, la de "Back to black"pasó a formar parte del club de los 27, junto a otros grandes artistas que también murieron a esta temprana edad y entre los que figuran Janis Joplin, Jimi Hendrix, Brian Jones, Kurt Cobain o Jim Morrison.

Joplin murió de sobredosis, tras una juerga en la que ya no quedaba nadie para socorrerla. Cobain se pegó un tiro en la cabeza en un garaje. Se supone que Morrison murió en una bañera por insuficiencia cardíaca y que Hendrix en su habitación, por combinar pastillas con alcohol. Winehouse, Joplin, Cobain, Morrison y Hendrix llenaban estadios, agotaban entradas y vendían miles de copias de sus canciones y discos. Pero murieron solos. Al fin y al cabo, la fama es un haber que por mucho que otorgue seguidores y público, quienes la tienen no dejan de ser personas con un solo corazón que, tarde o temprano, deja de funcionar.