Anna Netrebko: la diva entre las divas vuelve al Teatro Real

La soprano, en la cúspide de la lírica, ofrece en el coliseo un recital junto a su esposo, el tenor Yusif Eyvazov, dedicado a Verdi y el verismo

Netrebko y Eyvazov, pareja dentro y fuera del escenario
Netrebko y Eyvazov, pareja dentro y fuera del escenario

La soprano, en la cúspide de la lírica, ofrece en el coliseo un recital junto a su esposo, el tenor Yusif Eyvazov, dedicado a Verdi y el verismo

Abril de 2001. El Teatro Real recibía en su escenario una colosal puesta en escena de “Guerra y paz”, de Prokofiev, coproducida, quién lo hubiera dicho en los tiempos de la guerra gélida, por el Teatro Mariinski de San Petersburgo y el Metropolitan de Nueva York. Un montaje espectacular con ese punto cinematográfico que le daba el llevar la firma de Andrej Konchalovsky.

La presencia del director de orquesta Gergiev, verdadero descubridor de la cantante que nos ocupa, acaparó casi todos los titulares, aunque no pasó desapercibida una de las voces, que fue muy aplaudida en el escenario, la de una aun desconocida joven rusa, Anna Netrebko, en el papel de Natasha. Tenía entonces treinta

Alguien escribió entonces, hace 18 años, que siguiéramos la pista de la soprano. La cantante hizo carrera con paso muy firme y tocó el cielo con la yema de los dedos en Salzburgo, verano de 2005, con una “Traviata” que ya forma parte de la historia lírica junto al entonces prometedor Rolando Villazón. Y de ahí siguió escalando. Se convirtió con el paso de los años en uno de los nombres de referencia del panorama lírico mundial. Decir hoy su nombre es mentar a la gran diva de la ópera.

Para el crítico musical Arturo Reverter, la voz de Netrebko ha ido ganando peso y quilates con el paso de los años: "Su tiembre es carnoso y su tinte ligeramente oscuro. Es ahora cuando ha incrementado su vibrato". Para el experto tanto la técnica como el estilo que exhibe "han mejorado"considerablemente.

El Teatro Real vuelve hoy a recibir a la cantante. No lo hará con una ópera, qué más quisiéramos, sino con un recital para el que no viene sola sino acompañada de su esposo, Yusif Eyvazov, tenor cuya carrera va in crescendo al calor de Netrebko, y el barítono Christopher Maltman. En el recital se interpretarán arias de Verdi , fundamentalmente, aunque no faltarán piezas del repertorio verista.

Así cantarán en la primera parte, dedicada íntegramente a Verdi, "Già nella notte densa", de "Otello"; la Obertura de "Nabucco", "Tu che le vanità", de "Don Carlo", "Oh fede negar potessi", de "Luisa Miller", "Pietà, rispetto, amore", de "Macbeth", la Obertura de "I vespri siciliani", "Ove son io", de "Macbeth", "La luce langue", también de "Macbeth"y "Tace la notte! Immersa nel sonno...", de Il Trovatore.

Para la segunda parte ha seleccionado piezas de Verdi, Alfredo Catalani, Mascagni, Lehár, Puccini y Umberto Giordano.

La diva entre las divas aterriza hoy en Madrid con el tiempo justo para una prueba acústica en la sala antes del concierto, pues lo tiene ya bastante rodado, y dispuesta a cosechar los aplausos del público del coliseo. Todavía quedan butacas vacías con precios que oscilan entre los 170 euros y los 398 euros.

El día 4 llegará a Barcelona, donde ofrecerá un recital similar en el Liceo. Y seguirá con su agenda habitual, lo que hace pensar que los problemas que este verano la alejaron de los escenarios de los grandes festivales de ópera (léase Bayreuth, donde iba a debutar "Lohengrin"junto a otro grande, Piotr Baczala) durante un par de semanas por agotamiento pertenecen ya al pasado.