Su técnica limpia y precisa mantiene su jugosidad

La Razón
La RazónLa Razón

- ¿Qué valor añade este retrato a las salas de Goya?

-Lo enriquece con un aspecto completamente distinto, el de un retrato señorial que aporta naturalidad con un personaje del siglo XVIII que quiere enlazar con la sociedad de su tiempo mediante un retrato muy cercano, en el que, por ejemplo, no lleva condecoraciones.

- Sigue vigente la duda sobre su fecha.

-Es complicado fecharlo porque la moda que presenta es de finales del XVIII, con el pelo típico de entonces y empolvado a la manera francesa. La casaca también nos remite a entonces. Sin embargo, la técnica, especialmente en las manos, lo sitúa más cerca de obras como «La última comunión de San José de Calasanz» (1819). Seguramente este cuadro estaba en el inventario de la Casa de Osuna, pero no está fechado.

- ¿Qué supone Goya para el Prado?

-Es uno de los ejes fundamentales de la colección junto con Velázquez. El Prado tiene esa peculiaridad, muy específica, de tener conjuntos muy numerosos de grandes artistas como El Greco, Ribera, Zurbarán... De Goya hay 150 pinturas, 500 dibujos y numerosos documentos y estampas. Goya es un museo dentro del museo.

- ¿En qué estado de conservación se encuentra todo ese patrimonio?

-La técnica de Goya (perfecta, clara, limpia y precisa) ayuda mucho a la conservación de las obras, como por ejemplo en el caso de «La familia del Duque de Osuna», que sólo ha tenido que ser limpiada una vez. En este sentido, la calidad y conservación de los Goya es casi como la de las obras de Mengs y a veces mucho mejor. Es difícil «cargarse» una obra de Goya en un proceso de restauración o conservación, aunque desde luego haya pasado fuera de aquí. Pero su técnica ayuda mucho a mantener esa jugosidad tan suya.

- En un plano hipotético, ¿qué Goya le gustaría tener en el Prado?

-Hay muchas. Goya es un pintor impresionante que nos ayuda a pensar sobre el arte, la historia y nosotros mismos. Pero poniéndonos en un sueño hipotético, me encantaría tener en el Prado «Las majas al balcón», que está en una colecció privada en Suiza. Supondría no sólo enriquecer la colección sino darle un giro total.

*Jefa de Conservación del siglo XVIII y Goya de El Prado