Una joya para El Prado

La pinacoteca se refuerza con una donación de 25 obras de la colección de Plácido Arango, entre ellas, tres óleos de Zurbarán.

Si algo define a El Prado –a pesar de la variedad de su fondo y el innegable tirón de sus Goya– es la pintura española de los Siglos de Oro. El Prado es Velázquez, el Greco, Murillo... ¿Y Zurbarán? «Entre nuestros grandes pintores, es el peor representado en El Prado», señala Miguel Falomir, director adjunto de Conservación e Investigación. Aunque en la pinacoteca se conservan más de 25 obras del extremeño, es especialmente en el Museo de Bellas Artes de Sevilla donde se encuentran sus piezas maestras. Pero el agravio comparativo con Zurbarán comienza a paliarse gracias a la donación que ayer anunció El Prado de tres obras del artistas dentro de un lote total de 25 obras que refuerzan muy mucho la pintura española y religiosa de la pinacoteca. Las obras proceden de la colección privada del empresario Plácido Arango Arias, que se suma a la tradición de benefactores de El Prado, desde el más reciente (Várez Fisa en 2013) a los clásicos Cambó o Bosch, en la primera mitad del XX.

Los tres Zurbarán son una «Inmaculada Concepción» fechada entre 1625 y 1630, una «Inmaculada Niña» de 1656 y «San Francisco en oración», de 1659, «una obra que quedará como la seña de la aportación de Arango», vatició Falomir, quien tildó de «hamletiano» este cuadro que representa al santo con una calavera en la mano. La incorporación de estos tres óleos del artista extremeño es, sin duda, la más destacable, pero las otras 22 obras no le van a la zaga. Plácido Arango puso a disposición de El Prado su colección y el museo tomó de ella lo que mejor se ajusta a sus fondos y todo aquello que ayuda a salvar «lagunas» en la gran pinacoteca nacional. El acuerdo de donación permite a Arango el usufructo vitalicio de las obras, que, a su muerte, pasarán a englosar el Prado. No obstante, a través de exposiciones temporales y cesiones, se podrán disfrutar todas ellas ampliamente dentro de las salas del museo. José Pedro Pérez-Llorca destacó la «ejemplaridad» de esta donación y la «modestia y elegancia» mostrada por Arango, mientras que el director del museo, Miguel Zugaza, valoró esta aportación como «un aldabonazo a la colección de arte español, desde el Renacimiento a Goya». Aunque el coleccionista no desea ningún acto público de agradecimiento, la semana que viene se expondrán alrededor de 10 de las obras donadas, todas ellas en el lugar cronológico que les corresponde, para celebrar estas magníficas incorporaciones.

Gracias a Arango, cuatro autores hasta ahora inéditos en el Prado entran a formar parte de la «plantilla»: Felipe Pablo de San Leocadio, Francisco López Caro, Francisco Barrera y Pedro de Campaña. De este último, se integran el «tondo» «Camino del calvario» (1547) y «El descendmiento» (1570). Además del refuerzo a Zurbarán, la llegada de un «Calvario» (1613) de Luis Tristán permite rastrear la huella del Greco. De hecho, este crucificado se expondrá desde el 7 de julio frente al del maestro griego.

La pieza más antigua donada pertenece a Felipe Pablo de San Leocadio, la «Adoración de los pastores», de 1539. El grueso lo componen exponentes del Barroco, como Valdés Leal, del que se ceden dos obras, Francisco de Herrera el Mozo o Antonio del Castillo. Aunque los óleos de este perido son predominantemente de materia religiosa, Arango ha donado asimismo bodegones de Alejandro Loarte y Francisco Barrera, así como un «Pícaro de cocina» de Francisco López Caro, pintor de la escuela sevillana contemporáneo de Velázquez. Posterior a estas obras, son las tres del napolitano Corrado Giaquinto, bocetos en óleo de entre 1743 y 1756. Completa el lote cuatro magníficas tauromaquias en litografía de Francisco de Goya.

Zugaza recordó que esta colección responde «a la sensibilidad y el gusto personal de Arango, nunca sujeto a los mercados o las modas pasajeras». Además de destacar el «extraodrinario estado de conservación» de las obras, señaló que el hecho de haber sido adquiridas en su mayoría en el extranjero permite, además, una «vuelta a casa» de estas piezas que son, en su totalidad, obra de españoles o de foráneos que trabajaron en nuestro país. La pasión de Arango por el arte es bien conocida y durante su etapa al frente del Patronato de El Prado, entre 2007 y 2012, se acometieron trabajos tan importantes como la ampliación de la pinacoteca o la restauración de «Las meninas», el lienzo más emblemático del museo. Actualmente, Arango es patrono de honor.

Cuentas ajustadas

La formalización del acuerdo de donación se produjo ayer en la reunión del Patronato, en la que, además, se aprobaron las cuentas de 2014. El presidente José Pedro Pérez-Llorca, explicó que la memoria no ha encontrado «salvedades» por parte de la Intervención del Estado y demuestra el proceso de saneamiento de la institución, ya que, dijo, «hemos alcanzado los porcentajes de financiación que nos habíamos propuesto hace dos años». Así, El Prado se ha autofinanciado al 70%, siendo el 30% restante de aportación pública. El Presupuesto de 2014 permitía el uso de un remanente de 7 millones de euros, de los cuales sólo se han aplicado 1,9 millones –exclusivamente para compras de obras de arte–, lo que hace que le remanente total se sitúe en 19 millones. Miguel Zugaza valoró el «esfuerzo» de el Museo de El Prado para salir de la crisis y comparó las actuales cifras con las del año 2013, «cuando había problemas de financiación y caída de visitantes». En dicho apartado, el primer semestre del presente año augura unas buenas cifras de visitas para el actual ejercicio. Hasta la fecha, 1,3 millones de personas han visitado la pinacoteca, es decir, un 10% más que el año pasado.

Por último, Pérez-Llorca informó de la incorporación de dos nuevos patronos. El primero es el hispanista sir John Elliott, que ha publicado gran numero de obras de investigación sobre la España imperial; el segundo se trata de Álvaro de Fernández-Villaverde y de Silva, marqués de Santa Cruz, diplomático y Medalla de Oro de las Bellas Artes en 2015.