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Barcelona aplaude a "Doña Francisquita"que Madrid abucheó

Dirección de escena: Lluís Pasqual. Director musical: Óliver Díaz. Reparto: María José Moreno, Ana Ibarra, María José Suárez, Celso Albelo, Alejandro del Cerro. Liceo, Barcelona. 10-XI-2019.

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Volvía la zarzuela al Gran Teatre del Liceo por la puerta grande tras casi una década de ausencia nuevamente con «Doña Francisquita» del compositor catalán Amadeu Vives (1871-1932) en una coproducción del coliseo barcelonés con el Teatro de La Zarzuela de Madrid y el de la Opéra de Lausanne (Suiza). La propuesta escénica firmada por Lluís Pasqual quiere ir mucho más lejos que una representación estándar del género lírico español, para ello la reinterpreta situándola en diferentes espacios y épocas relacionadas con su propia experiencia vital. El primer acto se traslada a un estudio de grabación durante la Segunda República donde los cantantes además discuten sobre si la obra debe presentarse con o sin diálogos.

El segundo es una retransmisión televisiva en directo desde los estudios de RTVE de Prado del Rey en los sesenta, donde ya aparece el vestuario y donde se representan algunas escenas, y, finalmente, el tercero, durante un ensayo en un teatro en época actual. Una reinterpretación de la obra de Vives que juega inteligentemente con algunos tópicos del género y de la cultura y la política del país, todo ello conducido con ingenio y de forma bastante divertida por el actor Gonzalo de Castro como promotor discográfico, realizador televisivo o director de teatro, sustituyendo para ello los diálogos hablados originales de la zarzuela por otros nuevos creados por Pasqual para esta estimulante y evocadora propuesta escénica con numerosos detalles artísticos. Una producción que fue protestada por una parte del público habitual del Teatro de La Zarzuela en el momento de su estreno en mayo, poco acostumbrado a la puesta en marcha de reinterpretaciones escénicas tan modernas del género, pero que en Barcelona fue recibida con numerosos aplausos y a teatro lleno. Destacó especialmente la química de la pareja protagonista, con una María José Moreno ideal como Francisquita, con una voz fresca y de gran belleza, muy cuidada en la expresividad y en la afinación y que tuvo sus mejores momentos en la canción del ruiseñor y en los dúos con el protagonista, Fernando. Un estudiante enamorado con el que triunfó especialmente Celso Albelo gracias a una inspirada interpretación canora llena de entusiasmo y complicidad, con unos medios vocales sobrados, recreándose con su potente proyección en el registro agudo a pesar de forzar un tanto en alguna ocasión. Especialmente aplaudido en la popular romanza «Por el humo se sabe dónde está el fuego» y también en los dúos con la soprano protagonista y con la mezzosoprano rival. Esta última a cargo de la valenciana Ana Ibarra en una actuación muy meritoria de la Beltrana, llena personalidad, arrojo y eficacia, tanto a nivel actoral como canor y con un registro grave especialmente remarcable. Excelente y divertidísima la Doña Francisca de María José Suárez y el Cardona de cuidado timbre y fraseo de Alejandro del Cerro. Muy correcto Miguel Sola como Don Matías y adecuado el Lorenzo de Isaac Galán, así como los numerosos pequeños personajes que pueblan esta trama madrileña. Muy cuidadas las coreografías de Núria Castejón y bastante notable el cuerpo de baile, que va ganado presencia en los dos últimos actos. Especialmente en el Fandango final, donde participó la octogenaria maestra de las castañuelas Lucero Tena, una todavía impresionante artista que consiguió emocionar al público del Liceo, siendo despedida por el público con una ovación en forma de merecidos y calurosos aplausos. Óliver Díaz, todo un especialista en el género, ofreció una lectura muy cuidada y expresiva de la rica partitura, con especial mimo hacia los cantantes frente a una Orquesta Sinfónica del Liceo motivada y reforzada con la formación de bandurrias, laúdes y guitarras Laud’Ars.