Baron Rojo, aniversario en ruptura

Los hermanos de Castro anuncian gira de despedida de la mítica banda de heavy mientras Sherpa y Hermes Calabria, que se separaron de ellos en 1989, han iniciado Los Barones.

Aunque ellos lo zanjan con frialdad, la de Barón Rojo es una de las grandes rupturas del rock en español. La gran banda del heavy metal en castellano, la que logró equipararse a los grandes nombres internacionales, tuvo en 1989 un sonado divorcio. De un lado, José Luis Campuzano «Sherpa» (bajo y voz) y Hermes Calabria (batería) y del otro los hermanos Carlos y Armando de Castro (guitarristas ambos) separaron sus caminos. Los segundos han mantenido el nombre del grupo desde entonces hasta hoy, cuando, en el 40 aniversario de su formación –el año que viene–, anuncian el final de la banda o de la marca. Porque, coincidiendo con este cerrojazo, Sherpa y Calabria acaban de anunciar el despegue de Los Barones, un grupo con el emblemático repertorio de los reyes del heavy patrio. «Barón Rojo somos nosotros. Ellos son un grupo de versiones», dice Carlos de Castro. Mientras Barón Rojo inicia la gran gira de despedida por España y América que finalizará en el WiZink Center en diciembre de 2020, Los Barones acaban de anunciar un concierto el 19 de octubre en Madrid, una fecha en el Iberia Festival y otra programada en Barcelona que se anunciará próximamente.

«Nos idolatraron»

El grupo logró un éxito arrollador en los 80. Llegaron a número uno de los 40 Principales y abrieron el público más allá de las fronteras del género. «Tuvimos esa sensación de tener al público de nuestra parte, siempre. Nos idolatraron y ese nunca fue el problema. Y si no conseguimos más éxito en su momento fue por el idioma, pero estuvimos ahí. Y claro que experimentamos el éxito», sigue el guitarrista. Después de la separación, el grupo al completo protagonizó una gira de reunión en 2010 que no tuvo continuación. Sin embargo, Armando se revuelve contra la pregunta si se interpreta como una «división» del grupo. «No, divididos, no. Barón Rojo está vivo desde hace 40 años con nosotros, aquí no se ha dividido nadie», afirma. Reformulamos: ¿cuál es la relación con los otros dos miembros? «Ninguna. Ellos siguen su historia y Barón Rojo somos nosotros con otros dos músicos», insiste en referencia a Rafa Díaz y José Luis Morán.

Sin embargo, estos recuerdos no amargan la despedida. «Tristeza, ninguna. Cerramos la singladura de una banda que es nuestra y que podemos hacer cuando todavía estamos en forma, no lo hacemos porque ya no estemos a la altura o no demos la talla, sino cuando lo creemos conveniente. Nos vamos con una gira por España y América que será trascendente para nuestra historia y que tendrá invitados súper importantes, esperemos que algunos internacionales que se irán desvelando», señala Armando. El del WiZink de finales de 2020 será posiblemente el más multitudinario que hayan dado en gira durante su carrera. «En el festival de Reading en el 82 tocamos para 30.000 personas y en Madrid hemos actuado en el Paseo de Camoens y en el Rockodromo de la Casa de Campo ante más gente todavía. Pero se trata de acabarlo de la forma más masiva posible y eso subraya el final de una trayectoria». Mucha gente les tiene por leyendas. «Si quieres hablar de la historia del rock en español no puedes hacerlo sin mencionar a Barón Rojo. Fuimos pioneros del rock cantado en español y nuestro objetivo ha sido el de hacer canciones de la forma máshonrada posible», dice Armando.

La sombra de la Movida

En su momento, en los márgenes de la Movida, que era la corriente oficial y mediática, se hacía mucho rock bueno en España, pero ningún grupo trascendió a Europa como lo hicieron Barón Rojo. «Eso es porque nosotros cultivamos un estilo homologable a lo que se hacía fuera. El rock español siempre ha sido más de mirarse al ombligo y hacían una versión en mi opinión descafeinada del rock duro o heavy metal. Nosotros mantuvimos una esencia similar a la que se hace en el resto del mundo. Y eso ha conseguido que seamos significativos», dice Armando. El rock urbano, o el rock duro de la época, quedó orillado con la Movida y después también. «No sé si como grupo se nos ha querido arrinconar en una especie de armario del que se te deja salir de vez en cuando. Pero sí he tenido la sensación de que nos ningunearon y nos ignoraron. Digamos que no hemos gozado del beneplácito de los circuitos oficiales y de las élites que se ocupaban de la cultura. La sensación era que se podía hablar del rock de vez en cuando, pero no mucho. Que no se note, porque hay estilos más de nuestro folclore, de nuestro país. Siempre hemos estado en una zona sombría. Y yo he notado que se nos ha querido esconder por ahí», explica. El guitarrista se queja de que, al contrario que ocurre con otros grupos coetáneos, que suenan en alguna emisora a veces, es raro escuchar un tema de Barón Rojo. «Es imposible, más bien, pero hace tiempo que no nos preocupa porque hemos seguido nuestra trayectoria actuando todos estos años sin parar y girando con buenos resultados. Qué le vamos a hacer si nos han querido hacer cierto boicot... Pero no solo a nosotros, sino en general a todo el rock en España. Digamos que no es un estilo de música que haya sido bien auspiciado por las altas instancias de la cultura. Pero el rock sigue su camino al margen de las autoridades. Y eso nos ha dado siempre la fuerza. Es parte de nuestra esencia el tener que luchar contra esa especie de marginación en la que se nos quiere meter. El rock es un fenómeno cultural que no se puede ignorar, pero a veces los más ignorantes y recién llegado lo intentan. Los rockeros estamos acostumbrados a pelear contra eso», dice De Castro.